miércoles, 29 de marzo de 2017

Todos sabemos que nuestra conducta es lo que va a medir nuestro resultado. Es obvio pensar que quienes se han portado bien tendrán su buena recompensa. Pero, también sabemos, que los que se han portado mal tendrán la que les corresponden a su mala conducta. El sentido común así nos lo descubre.

Jesús nos habla de eso hoy, y nos dice que quien no honra al Hijo tampoco honra al Padre. Está claro, pues también nos dice que quien no ama al prójimo tampoco puede amar a Dios. Una cosa depende de la otra. Y eso será lo que va a importar al final.

Por lo tanto, cuidar de nuestro amor será lo más importante y a lo que hay que destinarle más tiempo. Porque esas son las palabras de Jesús: En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

martes, 28 de marzo de 2017

Posiblemente respondamos como aquel enfermo. En lugar de responder con un sí, justificó que no podía llegar a tiempo cuando las aguas se agitaban. Algo así como, quiero, pero me es imposible. Ignoraba quien se lo preguntaba. Igual nos puede pasar a nosotros, ignoramos que el Señor lo puede todo y, ¡claro!, te puede curar.

Sin embargo, aquel enfermo respondió al mandato de Jesús: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y eso no se hace si no hay fe. Creyó y se puso en pie. Pero la fe nos exige dar testimonio, porque se fijarán en nosotros y estarán atentos a nuestra actitu y obras.

¿Estamos nosotros dispuestos a dar testimonio de nuestra fe? ¿Esperamos un milagro para ello, o, por el contrario, actuamos coherentemente con nuestra fe? ¿Creemos realmente que estamos ya salvados, salvados  por la Gracia de Dios?

lunes, 27 de marzo de 2017

No tendría mucho sentido necesitar fe para creer en algo que has visto. Pues, si lo ves no necesitas fe. Es ahora, cuando tienes el testimonio y la Palabra por los Evangelios que se te exige la fe. Fe y confianza en aquel que te da testimonio de sus obras.

Pronto descubrimos que no está en nuestras manos alcanzarla y que es un don de Dios. Por lo tanto, la única vía es pedirla y abrirse a recibirla. Y eso supone llenarse de paciencia y esperanza. Saber que el Señor sabe que la necesitamos y nos la da cuando estemos preparados.

Y en ese prepararse se esconde la perseverancia y la insistencia. Eso fue lo que hizo el funcionario real, insistir, y, a pesar del reproche de Jesús en cuanto a las exigencias de ver signos y prodigios, aquel funcionario insistió en que Jesús fuera a curar a su hijo. Pero, no sólo eso, sino que creyó e inició el camino de la fe.

domingo, 26 de marzo de 2017

Las cosas se suceden por su propia inercia. El mundo echa a andar y tiene sus leyes. Leyes que, en muchos casos son deterioradas por el mal uso de los hombres. Entonces su funcionamiento se altera y se producen fenómenos anormales y trágicos. Lo padecen los mismos hombres.

En este contexto, la desobediencia del hombre trae consecuencias que inciden en él mismo. Y la acción de Dios, por Amor y Misericordia, le libra, en muchos momentos, de esos peligros. Todo para ayudarle al hombre a abrir los ojos y darse cuenta que Dios es el Señor de todo lo visible e invisible.

La cuestión es que, el hombre experimenta sus propias limitaciones y se da cuenta que la vida, sin Dios, está condenada al sufrimiento y el infierno. Darle la espalda al Señor es caminar por una vida sin sentido y absurda. La única esperanza es encontrarse con el Creador, Señor de la vida y la muerte.

sábado, 25 de marzo de 2017

Lo primero que recibió María fue un saludo alegre: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Son las primeras palabras del Ángel Gabriel. No la saluda ni le dice hola, sino la invita a alegrarse, porque ha sido la elegida para ser la Madre del Hijo de Dios.

¿Puede haber alegría mayor? Y para nosotros eso significa que también debemos estar alegres, porque tenemos una Madre común con el Señor y porque también, por la encarnación, Dios se hace Hombre y baja a nuestro mundo a liberarnos del pecado.

Por lo tanto, vivamos con alegría el sabernos salvados y llamados al gozo y plenitud de la vida eterna. Vivamos con alegría porque tenemos a María, la Madre que nos protege y cuida, y nos lleva al Señor, su Hijo, Fuente de Agua viva que salta a la Vida Eterna.

viernes, 24 de marzo de 2017

Todo lo que se haga voluntariamente tiene más valor que aquello que se hace obligatoriamente. Porque, quitada la obligación, se haría otra cosa o no se haría lo mandado.  Y entonces estaríamos a merced del error y la injusticia.

Siempre y cuando eso mandado sea el bien para todos. Y eso sólo está en Manos de Dios, Señor de todo lo creado y hacedor del bien y la verdad. Por eso, lo primero es ponernos en Manos del Señor. Es decir, amarle con todo nuestro ser y obrar. Con toda nuestra mente y fuerzas.

Y eso nos implica también con el prójimo, porque siendo todos hermanos e hijos del mismo Padre. Y gozando todos del mismo Amor Paternal, es de sentido común que todos nos amemos y nos respetemos, buscando el bien de cada uno. Porque esa sería la Voluntad de nuestro Padre.

jueves, 23 de marzo de 2017

La prudencia es buena compañera, pero a veces se agarra mucho y llega a paralizarte. El queso hay que salir a buscarlo, porque puede ser que se haya cambiado de lugar. Y no es bueno quedarse esperándolo, porque puede ocurrir que no venga más.

De la misma manera, la felicidad exige movimiento, cambio, búsqueda y fe. Fe y esperanza en la búsqueda, que alienta nuestro camino y nos fortalece para seguir. Pero no una esperanza y fe en nuestras simples fuerzas, sino en Aquel que nos ha revelado el Amor de su Padre que nos salva.

Porque, con nuestras fuerzas no conseguiremos lo que buscamos. Necesitamos la Gracia del Señor para vencer a aquel que quiere destruirnos y seducirnos con su poder terrenal. Y necesitamos creer en su Poder para expulsarlo y vencerlo. Un Poder que queda manifiesto delante de todos al devolverle la palabra a aquel mudo poseído por un espíritu maligno Lc 11,14-23 -.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Es un craso error pensar que los cumplimientos son una carga. No están por capricho sino para ayudarnos a mejorar y a perfeccionarnos. Y en la medida que los cumplamos experimentaremos el gozo y la paz que nos embarga y nos satisface. Si bien, lo verdaderamente importante es estar unidos a Dios.

Porque es el Señor quien nos libera y nos salva. No nos salvamos por los cumplimientos, sino por el Amor de Dios, que nos rescata y nos perdona misericordiosamente de todas nuestras culpas y pecados. Y es de sentido común que estando unidos al Señor cumpliremos todos sus mandatos.

Porque amar es hacer el bien, cumplir la ley y buscar el bienestar y la salvación de todos los hombres. Luego, vivir en el Amor de Dios es vivir en el espíritu de la Ley y los profetas que, por la Gracia de Dios, están para la salvación del hombre.

martes, 21 de marzo de 2017

Los pueblos se enfrentan porque los criterios humanos están apoyados en dar y recibir. Nadie da nada gratis, y hasta miran mucho que lo cambiado sea del mismo valor. Es decir, todo trueque tiene que estar compensado económicamente. Así, todo es mirado con lupa y ningún esfuerzo se hace gratuitamente.

De esta forma, los más débiles están en desventaja y a merced de los más fuertes. El poder se alía con los fuertes, y se excluye de los débiles. Porque los débiles poco pueden dar, todo sea servir, y los poderosos y fuertes se sirven, y en muchos casos explotan egoístamente a los débiles.

Así, el conflicto está servido. Los enfrentamientos se producen frecuentemente y nacen las rupturas y las luchas. Se hace necesario perdonar, porque tú no haces todo bien, y sin embargo has sido perdonado. Así, tú también tendrás que perdonar. El ejemplo más próximo lo descubrimos en nuestros propios padres. ¡¡Cuánto nos han perdonado!

lunes, 20 de marzo de 2017

La vida nos exige tomar decisiones, y de tomarlas bien o mal dependerá que se elija el buen camino o el mal camino. Todo consistirá en buscar la verdad, porque quien busca, encuentra y quien pide, recibe. Y al que llama se le abre. Ahora, la cuestión está a quién y cómo hay que pedir.
                       
En eso consiste la diferencia. Todo dependerá a quién se elige y en quién se deposita la fe y la confianza. Tenemos el ejemplo y testimonio de José. Tuvo fe en Dios y, recibido su mensaje, hizo lo que el ángel le había dicho de parte de Dios. Su vida fue un empeño en hacer su Voluntad.

Igual nos ocurre a nosotros. ¿Qué voluntad hacemos? ¿La nuestra o la de Dios? De la misma manera que a José, Dios también nos habla a nosotros. La diferencia consiste en que hay que estar atentos, abiertos a la escucha y dispuestos a obedecerle. En eso consiste el discernimiento de nuestro camino: “Escuchar, abrirse a esa escucha y ponerla en práctica”.

domingo, 19 de marzo de 2017

En el camino el hombre se cansa. Y el cansancio se repone con el agua y los alimentos. Hay que tenerlos y buscarlos. Sin embargo, ocurre que muchos hombres con lo indispensable y necesario no quedan satisfechos. El hombre descubre que detrás de las necesidades materiales hay otras, quizás, en apariencias, no más importantes, pero en realidad, sí, más importantes.

Porque lo material se consume y se gasta. E incluso llega a gastarse y a caducar. Su futuro está limitado y esa limitación las hace perecederas y finitas. Entonces su gozo no es pleno y la felicidad eterna que el hombre persigue se ve limitada. Luego, su importancia no es del todo la mayor.

Porque el hombre ansía ser eterno y alcanzar plenamente el gozo y la felicidad. Y eso, descubre, que no lo consigue con las cosas materiales, que le satisfacen, pero no le dan plenitud. Por lo tanto, buscamos esa agua que se convierta dentro de nosotros en una fuente de agua que brota y mana eternamente. Esa agua que Jesús nos promete y que nos sacia eternamente.

sábado, 18 de marzo de 2017

Tiene mucho sentido común manifestar que sólo los enfermos necesitan médico. Y, de la misma forma, sólo los pecadores necesitan ser perdonados. No sería lógico que alguien que se considere limpio busque ser perdonado. Por lo tanto, quien ha venido a perdonar necesitará a quienes necesiten perdón.

No saben lo que dicen aquellos que confiesan: «Este acoge a los pecadores y come con ellos».  Y es que no puede ser de otra manera. ¿Cómo va a perdonar a lo que consideran que no tienen nada de lo que pedir perdón? Los que así murmuran descubren su ignorancia y su necedad.

Son, quizás, los más necesitados de perdón. Están ciegos y desorientados y encarnan al hermano mayor de la parábola que Jesús les cuenta. Todos quedamos retratados en ese hermano mayor que está en la Casa, pero lejos del corazón del Padre. Se limita a obedecer y cumplir, pero con eso no basta. Falta el amor. 

viernes, 17 de marzo de 2017

No hay explicación posible para el origen de la vida. Dios nos la ha regalado a través del instinto procreativo como forma de perpetuarnos, pero también para responder a una específica misión que palpita sellada dentro de nuestro corazón: “El amor”.

El hombre descubre que está hecho para amar. El amor será el centro de su vida, pero, sólo lo será, si sabe utilizarlo en el verdadero sentido de la palabra. Porque amar no es buscarse y satisfacerse, sino darse y servir. Sólo cuando el hombre está dispuesto a entregarse por y para el bien del otro, podemos decir que se ha encontrado con el amor.

Y eso dará sus frutos. Frutos que vendrá, en su segunda venida, el Señor a recoger. Frutos que se cultivarán con el agua amorosa de tu auténtico amor y tú disponibilidad para entregarlos en servicio de los demás.

jueves, 16 de marzo de 2017

La ambición de forma desmedida ocasiona problema y origina deterioro. El hombre no es capaz de controlar su ambición y estropea el mundo exprimiéndolo y mal utilizándolo. Y en esa ambición desmedida se enfrenta a su prójimo sometiéndole y excluyéndole.

Tal ambición le lleva a apoderarse de lo que no es suyo, y que le ha sido dado para bien administrarlo y cuidarlo para beneficio y uso de todos. Así, mientras unos poco disfrutan y viven en la abundancia a todo lujo y bienestar, otros, los más, sufren y padecen todo tipo de calamidades y miserias.

Y estas desigualdades provocan migraciones y movimientos que hacen buscar a los excluidos lugares mejores donde poder vivir dignamente y en paz. Las riquezas de unos pocos no son propiedad de ellos, sino que pertenece a todos. Y todos deben tener acceso a, con su trabajo lícito y honrado, conseguir un bienestar digno para vivir.

miércoles, 15 de marzo de 2017

El hombre busca cómo gastar su tiempo, y lo busca desde la diversión, el gozo y el entretenimiento. Así hay muchos que forman grupos para, con relativa frecuencia, hacer comidas y pasar un rato con algún juego común que les distraigan. Otros hacen fiestas o deportes y…etc. Se busca pasar bien el tiempo.

No se trata de que eso sea malo, sino de que eso ocupe un lugar importante en nuestro corazón. Porque, entretenidos y ocupados con eso, no veremos otras cosas donde nuestra necesidad es más importante y de mayor valor. Incluso, nos servirá para atesorar verdadero tesoros donde su valor es infinito.

Porque nos vamos a llevar muchas sorpresa. Mientras gastamos nuestro tiempo y talentos en atesorar tesoros en este mundo,  para el otro, el otro mundo, nos vamos vacio. Y allí no valen las monedas que empleamos en este. La única que tiene valor es la moneda del amor.

martes, 14 de marzo de 2017

Una cosa es lo que se predica, y otra, muy diferente lo que se hace. Porque cuando lo que se dice no está en correspondencia con lo que se hace, se produce fraude y se vive en la mentira y la hipocresía. La palabra y la verdad van juntas y se corresponden. De no ser así, algo falla y se adultera.

Muchos hombres instalados en el poder e influyentes en los demás, proclaman una cosa y hablan en verdad, pero no la viven. Sus vidas no son coherentes con lo que predican y proponen. Luego, hablan en el error y la mentira, e inducen a eso, a presentar una vida falsa.

La verdad tiene un solo color, el color de pureza, de lo auténtico, de lo justo. Cuando eso se tuerce viene la desconfianza y nace la mentira, que es contraria a la verdad. Entonces la vida se tiñe de oscuridad y opacidad. Pierde su transparencia y su verdad. Pero, sobre todo, pierde la luz.

lunes, 13 de marzo de 2017

Nos cuesta bastante controlarnos y dominar nuestros instintos críticos. Y, mucho más, guardarlos. Nos atrae el comentar y hablar de otros, y, eso sí, quizás sin darnos mucha cuenta, juzgar y condenar. Estamos muy dispuestos a comparar y a juzgar. Y no tanto a perdonar.

Invertimos nuestro tiempo en juzgar; en condenar; en no perdonar; en no dar ni compartir y, a pesar de que sabemos que eso está mal, insistimos en hacerlo. Nos cuesta mucho abstenernos. Y no nos damos cuenta que en la medida que lo hagamos, pasará también con nosotros.

Porque, según tú lo hagas, también lo hará contigo tu Padre Dios. Es eso lo que precisamente nos dice hoy en el Evangelio: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».

domingo, 12 de marzo de 2017

Cada tiempo tiene sus esperanzas y adversidades. Y en todos padecemos la duda y la incomprensión. Se nos hace difícil continuar el camino si nuestra esperanza decae y se debilita. Por eso, necesitamos un empujón que nos fortalezca y nos relance.

Un acontecimiento que nos renueve nuestra fe y nos mantenga firme con la esperanza fortalecida y esperanzada en Aquel a quien seguimos y creemos. Y eso es lo que acontece en el monte Tabor. Una parada para darnos cuenta que Jesús, el Señor, tiene que padecer y morir.

Pero, también, un adelanto de su Gloriosa Divinidad y su triunfo sobre la muerte. Un acontecimiento donde se descubre su eternidad al dialogar con Moisés y Elías, signos y figuras de todo el pueblo elegido donde está contenida la Ley y los profetas.

sábado, 11 de marzo de 2017

Cuando tu conciencia te señala el lado bueno de las cosas, y tu corazón te indica que ese es el camino, a pesar de sentirte inclinado a hacer tu apetencia y gusto, descubres que amar es hacer lo correcto. Eso que tu corazón te estaba diciendo. El amor está por encima de los sentimientos.

Por eso, amar a los enemigos perfecciona y descubre el verdadero amor. Porque amar a los amigos es cosa que hacemos todos, más soportar y exigirte estar a bien con los enemigos te supone un esfuerzo y una actitud contra corriente difícil de sostener.

La vida te da esa oportunidad, la de amar. Pero no en correspondencia de aquellos de los que recibes favores y privilegios, sino de todo lo contrario. De aquellos que tratan de devolverte mal por bien. Porque tú recibes de Dios lo bueno y, muchas veces, le devuelves cosas malas.

viernes, 10 de marzo de 2017

Es de sentido común y de inteligente dejar siempre la puerta abierta. Abierta a una posible reconciliación y a un perdón. Porque como mejor se camina es estando a bien con todos. Incluso con los enemigos, pues mañana puedes necesitar de ellos, como ellos de ti. El sentido común y la razón aconsejan estar a bien con todos.

Por otro lado, tener enemigos no es de buen gusto, porque siempre estarás pendiente de que tomen represalias contra ti. Lo mejor es arreglar las diferencias y ponerse a bien. Quien se aprecia de ser inteligente sabe que se vive mejor no teniendo pleitos con nadie.

Pero, también sabemos, que no es fácil sostenerse libre de todo enfrentamiento. A veces no queda más remedio, porque el estar bien avenido no depende de uno sólo, sino del opuesto que quiera avenirse a limar diferencias y asperezas. O, en su defecto, aceptarlas y perdonarse mutuamente.

jueves, 9 de marzo de 2017

Todos sabemos por experiencia que lo alcanzado y logrado es producto del esfuerzo y de la constancia. Quien no insiste y persiste no logra nada. El esfuerzo continuado es la consecuencia de los buenos resultados. Y eso descubre la necesidad del trabajo y del esfuerzo.

Jesús, el Señor, no se cansa de decírnoslo. Lo hace, durante su peregrinar hacia Jerusalén, en muchos momentos. Nos habla del juez injusto -Lc 18, 1-8- y nos pone el ejemplo de la pobre viuda que no desfallece e insiste en pedir su atención. Y hoy también nos dice -Mt 7, 7-12- la necesidad de pedir, buscar y llamar.

Y, también los hombres y mujeres descubren y experimentan la necesidad de pedir; la necesidad de buscar, y la necesidad de llamar. Porque a quienes piden, se les da; quienes buscan, encuentran, y a los que llaman, se les abre. Y es que nuestro Padre sabe de nuestras necesidades y, aun conociéndolas, espera y quiere que se las pidamos, porque eso descubre nuestra buena intención y reconocimiento.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El hombre pide pruebas ante la pérdida de confianza. Quiere asegurarse y espera que le demuestren con signos y prodigios que está equivocado. Sabe que este mundo es caduco, pero se resiste a vivirlo con verdadero amor. Y quiere asegurarse que esa es el arma.

No sabe cómo descubrirla y ante tantas desilusiones y malos testimonios se enrosca y se refugia en el pecado. Acepta la oferta del mundo y toma lo primero, lo más inmediato para calmar sus decepciones y sufrimientos. Así, sin darse cuenta se aleja, cada vez más, de lo que realmente busca y quiere.


Ignora que ahí, en el dolor, en las frustraciones y sacrificios se esconde el Tesoro que busca. Que esos sentimientos que le perturban, debe dominarlos y someterlos al bien. Que está dotado de voluntad y libertad para elegir la puerta ancha o la estrecha. Y que es esa, la puerta estrecha, la que contiene el arma  que busca, el amor.

martes, 7 de marzo de 2017

El hombre ha oído muchas veces en su vida hablar de la experiencia. Pero no se ve, ni se sabe realmente como se va adquiriendo y cuando. Sabemos que la experiencia está relacionada con el tiempo, y el tiempo madura y consigue experiencia. Pero no sabemos medirla ni cómo y por dónde entra.

No cabe duda que la experiencia vive en el tiempo, y en ella se crece. Conocemos que las personas de edad acumulan experiencia. Sin embargo, a veces dependerá de la intensidad de cómo se ha vivido y del esfuerzo que has puesto por vivir.


Nuestro Padre, no sólo tiene toda la experiencia del mundo, sino que existe antes que el mundo. Su experiencia es ilimitada y, tanto es así, que nos ha dado la vida y nos regala la eternidad. Pero, eso nos exigirá obedecerle y seguir su manual de instrucciones. Ese que ha dejado impreso en tu corazón.

lunes, 6 de marzo de 2017

El hombre está dormido, o mejor, engañado. Se le ha regalado un mundo bien hecho, pero lo disfruta mal y lo cuida peor. Se le ha dado un manual de instrucciones, pero no hace mucho caso y conforma el mundo recibido según le parece y mirando para su propio interés y pasiones. Los resultados son catastróficos.

Y, quiera o no, su camino está señalado y, un día, deberá parar y preguntarse qué ha hecho, o cómo ha empleado su tiempo y sus talentos. Y se sorprenderá, porque el resultado tendrá mucho que ver con la forma de haber gastado su tiempo. De él dependerá que toda su vida haya valido la pena o no.

Es el momento de la verdad y la hora de descubrir si ha valido la pena caminar y enfrentarse a todo lo que el camino te ha presentado. Es la hora de descubrir si has encontrado ese tesoro por el que has gastado tu tiempo y has puesto todos tus esfuerzos. Si realmente has amado como Cristo te ama, lo has encontrado.

domingo, 5 de marzo de 2017

Nuestro desierto muchas veces se esconde y no lo parece. Hay en él espejismos que nos hacen ver que no caminamos por un desierto. Pero la verdad es que nuestra vida es un desierto. Un desierto donde aprendemos a prepararnos para vivir y solventar todos los obstáculos que se nos presenta.

Y un desierto es también el camino donde experimentamos muchas vivencias de renuncias, de sacrificios y de durezas, que nos enseñan y prepararnos para soportar con firmeza y entereza la vida que nos aguarda. A soportar y resistir las inclemencias del tiempo y de las tentaciones que amenazan destruirnos.

Pero, para todo ello, necesitamos la compañía del Espíritu Santo, que también acompañó a nuestro Señor Jesús, para que nos fortalezca, nos asista y nos de la sabiduría y la voluntad para saber discernir y rechazar todo aquello que nos aleja del único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

sábado, 4 de marzo de 2017

Posiblemente, muchos son llamados y escogidos y no responden o, quizás, ni se enteran. Otros no llegan a descubrir las cualidades de las que han sido dotados para ponerlas en función del bien común. Y es que muchos pasan por la vida de forma indiferente y superficialmente.

Responder significa conocerse y haber reflexionado sobre lo que buscas y deseas. Porque una respuesta necesita un tiempo de maduración. Ese tiempo es llamado tiempo de conversión. Tiempo donde las ideas y la fe van tomando cuerpo y creciendo. Donde la razón va dejando paso a la fe.

Hecha la elección se está decidido a seguir. A seguir con todas las consecuencias, porque antes se ha visto que ese es el Camino, la Verdad y la Vida. Y se sigue a pesar de las dificultades y obstáculos. La fe te descubres que no vas solo y que el Espíritu de Dios guía tus pasos.

viernes, 3 de marzo de 2017



La fiesta es algo consustancial a la persona humana. Todo esfuerzo, todo logro, todo trabajo culmina con una celebración. Los acontecimientos de nuestra vida, nacimiento, cumpleaños, bodas, éxitos y hasta la muerte, tienes sus correspondientes celebraciones.

Por lo tanto, no podemos ponernos tristes cuando la ocasión requiere estar alegres. Ni tampoco ayunar cuando estamos invitados a comer y festejarlo. Es la enseñanza que hoy Jesús nos propone en el Evangelio. Cada tiempo demanda su momento y su estado. 

Llegarán circunstancias que se hace necesario el ayuno, la abstinencia, el sacrificio y la mortificación. Llegarán días de renuncias, de trabajo y sacrificios que nos exigirán darnos y entregarnos solidariamente por compartir los problemas con otros y aliviarnos en la medida que podamos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Pero, nuestra experiencia es que la vida se va. Tiene fecha de caducidad y no parece que haya remedio. Vivir con la esperanza de que la vida tenga su etiqueta de caducidad es vivir sin esperanza. Y eso amarga y desespera al hombre. Su alegría y gozo dura poco, pues cuando aparece la tragedia todo está perdido. No es fácil vivir así.

Sin embargo, para el creyente, la vida tiene otro significado. Independientemente de que sea dura y tenga horas de sacrificios y luchas, se camina con esperanza, Con la esperanza de que la muerte no tiene la última palabra. La Pascua de nuestro Señor acaba con la victoria de la Vida sobre la muerte. Jesús, el Señor, ha Resucitado.

Y eso es lo que importa. El creyente vive en la esperanza de la resurrección. El camino, a pesar de sufrimientos, negaciones y renuncias, es camino de esperanza y salvación. En nuestra pascua también será vencida la muerte, y resucitaremos a la Vida Eterna en el Señor Jesús.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Muchas veces se hacen muchas cosas con afán de ser recompensado, de buscar privilegios u otros intereses. Muchas veces hacemos las cosas para ser visto, y delante de los demás, actuando de otra forma cuando estamos solos. Buscamos enaltecer nuestra fama y se alabado.

Esa forma de actuar esconde cierta falsedad, porque no se está actuando con el corazón, ni tampoco de forma sincera y verdadera. Si no hay nada que ganar dejamos de ayudar. Parece hasta que pega y suena a refrán. El amor se da gratuitamente y sin buscar ninguna recompensa.

Porque, la recompensa, la da nuestro Padre del Cielo, que nos ve y le agrada que actuemos en lo escondido, no buscando gloria ni aplausos, sino servir desinteresadamente por verdadero amor. Tal cual lo recibimos de nuestro Padre. El sabe premiar nuestro esfuerzo y nuestro deseo de amar.