La gente tiene muchas necesidades y muchas preguntas. Deseos enormes de encontrarse con Jesús para presentarles sus problemas, necesidades y, sobre todo, pedirle por su salud. Por eso, le acercan todos los enfermos, los que sufren y están desesperados.
Pero, la pregunta que nos hacemos es la siguiente, ¿qué es lo que realmente buscamos, solo salud? No cabe ninguna duda que tras esa búsqueda se esconde la búsqueda – valga la redundancia – de la felicidad. Felicidad que para unos se concreta en la salud; para otros en el éxito amoroso; otros el éxito profesional, prestigio, poder o riqueza.
¿Y para ti, dónde está la felicidad? Nuestra propia experiencia nos descubre que todas esas aspiraciones de felicidad son nefastas y caducas. No nos llenan y son vacías y perecederas. Solo en el Señor – Jesus de Nazaret – experimentamos verdadero sentido y gozo eterno.
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