sábado, 22 de abril de 2017

Los apóstoles habían convivido con Jesús tres años, y le habían oído muchas veces. Incluso muchas cosas que no se ha escrito en el Evangelio. Y le habían visto hacer milagros y muchas curaciones, y hasta resucitar a muertos. Sin embargo, Jesús tiene que mostrarles sus heridas para que crean.

Reciben incluso el testimonio de las mujeres y de los de Emaús, y siguen cerrados y endurecidos. No creen. No es extraño tampoco que a nosotros nos ocurra lo mismo. Tenemos sus testimonios y el de la Iglesia, y no les hacemos caso. Nuestros corazones están viciados y sometidos a los encantos y criterios de este mundo.

Necesitamos una experiencia profunda con y en el Señor. Ellos la tuvieron y respondieron. Y, gracias a esa respuesta, nosotros ahora le conocemos y la Iglesia sigue su camino. Necesitamos pedir esa Gracia y también buscarla. ¡Señor, aumentanos la fe!

viernes, 21 de abril de 2017

Todo nace desde Jesús y de Él parte la historia de salvación. No hay otra real, porque es Él el único que Resucita y el único que nos promete nuestra Resurrección. Y, por eso, en estos cincuenta días posteriores se aparece varias veces para consolidar y fortalecer la fe de los apóstoles y todos sus discípulos.

También porque en Él se cumple todo lo profetizado. Todo sucede como está escrito en la Ley y los profetas, tal y como Él describe y narra a aquellos discípulos caminos de Emaús. Y ahora es tiempo de animar a la comunidad y fortalecerla en el Espíritu Santo.

Son días de ánimo, de preparación y de constituir la Iglesia. Nuestra santa Madre Iglesia que continúa la labor hasta nuestros días. Hoy es la tercera vez que se aparece a los suyos. Después, al subir al Padre, deja de aparecerse. Ya está la Iglesia en marcha, y será el Espíritu Santo el que continúe la labor dirigiéndola.


jueves, 20 de abril de 2017

Nuestra razón es limitada y no llega a entender como alguien puede resucitar. De modo que trata de justificar el hecho de que alguien se le aparezca. Piensa en fantasmas o espejismos. Le cuesta menos admitir espejismo que darlo por cierto y verdadero.

 Las apariciones, en este caso, las de Jesús, no son aceptadas. De ahí que podemos suponer que lo lógico y de sentido común es aparecerse y manifestarse a aquellos que le esperan y puedan creer. Es decir, a sus amigos. Y, así y todo, Jesús muestra sus heridas y comen con ellos. Pruebas de que no es un fantasma sino Él, el Resucitado.

Jesús les va dando pruebas de su Resurrección a sus apóstoles. Quiere que se den cuenta de quién es y les prepara para la misión de proclamar su Mensaje de salvación. Va, apareciéndoseles y animándoles para que ellos sean verdaderos testigos de su Resurrección.

miércoles, 19 de abril de 2017

Sucede, en ocasiones, que pasando delante de un amigo/a no la vemos. Nuestros ojos la han mirado, pero nuestro corazón no estaba sincronizado con nuestros ojos. Y nos costará convencer a ese amigo/a que no le hemos visto. La mente se ido junto con el corazón por otro camino.

Aquellos discípulos camino de Emaús miraban los acontecimientos con los ojos del mundo. Es decir, con los ojos físicos, los de la cara. No abrían los ojos del alma, los que miran la esperanza, los que sintonizan con el corazón y le prenden fuego. Necesitaban la luz de la Palabra.

Y, una vez más, el Señor nos busca y nos abre los ojos. Es Él quien da el primer paso y establece relación con nosotros. Ahí está el secreto de la vista, abrir los ojos a nuestra relación con el Señor, que se hace el encontradizo, que sale a nuestro encuentro y nos abre la puerta de la fe para que demos los primeros pasos.

martes, 18 de abril de 2017

Cuando el testimonio de lo que nos gustaría creer existe, todo es fácil y nuestra fe brota enseguida y hasta se expresa, se nota y se vive. Pero, cuando la fe nos exige renuncia, sacrificio y buscar la justicia y la verdad, todo se ve de otra manera, y hasta se trata de falsear.

Se nos hace difícil creer que Jesús ha Resucitado. Incluso, para aquella mujer que le seguía fielmente. Busca un cadáver, porque no entra en su cabeza la Resurrección. Y su alegría se desborda y corre a anunciarlo a los discípulos. El Señor vive y me ha dicho: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’».

No declara y revela que también nosotros somos hijos de su Padre e hijos de su Dios. Nos hace, por sus méritos para Gloria de su Padre, hijos y herederos. ¿Cómo no nos va a resucitar el Padre también a nosotros siendo sus hijos? Con la Resurrección del Señor también nosotros, si creemos en Él, resucitaremos.

lunes, 17 de abril de 2017

Una historia inverosímil, pero que cuando interesa difundir no hay reparos y con dinero se consigue manipular lo ocurrido presentándolo como mentira. Pero nada impide que la Verdad salga a la luz, y así, por el testimonio de los apóstoles se proclama que Jesús ha Resucitado.

No tiene sentido que se esconda algo que no se puede esconder. Menos mover aquella piedra sin hacer ruido y sin que nadie se entere. Y, lo más absurdo, esconder un cadáver para luego dar la vida por él. Algo absurdo y sin sentido.

La Verdad no se puede ni negar ni esconder. Jesús ha Resucitado, y eso es evidente. Porque el Sepulcro está vacío y porque, Él, lo ha probado durante cincuenta días con sus apariciones y su testimonio. Y porque todo lo profetizado en Él se ha cumplido.

domingo, 16 de abril de 2017

El hombre pasa toda su vida corriendo. Corre para buscar felicidad. Felicidad que va concretándose según las etapas de la vida en ideales, que van en proporción a sus demandas y búsqueda. Cada edad trae un deseo de felicidad: juegos, competición, estudios, vocación, familia…etc.

Sin embargo, descubre y experimenta que todos esos ideales son caducos. Según se van alcanzando van perdiendo interés y desaparece el deseo. Volvemos a lo mismo, a buscar otros mayores que satisfagan nuestras ansias de felicidad actual. Y así pasamos la vida buscando sin resultado pleno.

Necesitamos un Ideal que nos satisfaga plenamente. Un Ideal con mayúscula, que nos inunde de felicidad eterna y que nos ilumine el devenir de toda nuestra vida. Un Ideal que alumbre y dé sentido a todos nuestros esfuerzos y que alimente nuestra esperanza de alcanzar esa Vida Eterna que buscamos. Es la Resurrección de Jesús ese Ideal que buscamos. Resucitar con y en Él.