miércoles, 23 de mayo de 2018

Resultado de imagen de Mc 9,38-40
Estamos equivocados cuando creemos que el bien está reservado a nuestros grupos y que fuera de ellos no se puede hacer. Creemos, muchas veces, que a la Iglesia está reservada el privilegio de hacer el bien y todo el que lo haga fuera de ella no le es válido.

Juan manifiesta ese grave error en el Evangelio de hoy y Jesús le rectifica: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros». El bien está abierto a todos aquellos que tenga voluntad de hacerlo y con buenas intenciones.

Es el Espíritu Santo quien distribuye los dones entre los hombres y mujeres que se abren a la acción de su Espíritu. No están destinados a unos grupos u hombres en concretos, sino a todos aquellos que tengan buena voluntad y deseos de hacer el bien. Quienes así actúan no están contra la obra de Dios.

martes, 22 de mayo de 2018

Resultado de imagen de Mc 9,30-37 por Fano
Hay momentos que, por nuestra naturaleza humana, herida por el pecado, no tenemos ojos sino para mirar al mundo y a su éxito. Queremos ocupar los primeros puestos y ser reconocidos con honores y privilegios. Cerramos nuestros oídos a todo lo que no sea trepar y subir hacia arriba a los puestos importantes.

Tan distraídos y ocupados estamos que perdemos el norte y nuestro destino final. Jesús, que sabe de nuestras debilidades y pecados, nos interpela y nos aclara que el éxito de la vida no está en lograr puestos de relevancia ni honores de privilegios. No es el poder y las riquezas lo que te va a dar la felicidad ni el gozo. Todo eso de aquí abajo se pierde.

El secreto está en parecernos a Jesús. Él es nuestro modelo y nuestra referencia. Parecernos a Él nos dará eso que buscamos, el gozo y la felicidad eterna. Y ese parecido consiste en buscar ser servidores de los demás, sobre todo de los más pobres, pequeños e indefensos, como es el caso de los niños. Ellos son los últimos y parecernos a ellos nos hará parecernos a Jesús que ha sido el último de todo, pues ha venido a servirnos.

lunes, 21 de mayo de 2018

Resultado de imagen de Mc 9,14-29, por Fano
Resulta fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo. Porque, la fe es un don de Dios y sólo Él puede darla. También, en este caso, necesitamos ser perseverante y constante en la oración, y, sobre todo, ser paciente y confiado. El Señor está ahí, no se ha ido. Ha Resucitado y tiene poder para aumentar nuestra fe y llenarnos de esperanza.

Claro que me cuestiono mi fe. He confesado en algunas reflexiones que mi fe es poca y pobre, sobre todo en el pasaje evangélico donde el Señor habla de los signos que acompañarán a los que creen en Él y son enviados. Me quedo corto y experimento que no soy capaz ni digno de representarle. Ahora y siempre será una buena ocasión para, apoyado en la oración, pedirle esa fe.

Sí, Señor, necesito más fe. Una fe que Tú sabes que persigo y que experimento que no tengo. Una fe que no sólo me empuje a hacer algunas obras y trabajos, sino que sea capaz de lanzarme a la otra orilla, abandonándome sólo a tu seguridad no a la mía. Una fe que me haga capaz de dejar todo en tus Manos y no pensar en las mías.

domingo, 20 de mayo de 2018

Resultado de imagen de Jn 20,19-23 por Fano
Sostenerse durante dos mil años, a pesar de sus propios conflictos y divisiones, la Iglesia es la prueba palpable de la presencia del Espíritu Santo. Nunca una comunidad pudo sobrevivir, fiel a su misión, tanto tiempo y sostenerse firme y esperanzada. Y, con paso alegre y esperanzado, continúa la misión que le ha sido encomendada por su fundador.

La presencia del Espíritu Santo es importante e imprescindible y hace al hombre fuerte ante las tentaciones que el mundo le presenta. En Él y por su Gracia, el hombre encuentra el poder y la fortaleza para rechazar las dificultades y obstáculos con los que el pecado le tienta. Por lo tanto, es necesario que no se aparte de Él y le abra su corazón.

Y no sólo el Espíritu es la fortaleza en la que el hombre se ampara, sino que da a los apóstoles la sabiduría y el poder de perdonar los pecados asistidos por el Espíritu. Hoy es un día grande para la Iglesia porque con la llegada del Espíritu empieza su andadura que dos mil años después continúa con la misma esperanza y alegría esperando la segunda venida del Señor.

sábado, 19 de mayo de 2018

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La elección que hagas en tu vida tendrá siempre consecuencias en tu actuar y tu propio vivir. Dependerás de lo que creas y, sobre todo, a quien sigas, porque terminarás viviendo según te induzca aquel al que sigues. El ambiente influirá en ti y te moverá a cambiar y orientar tu vida según sus propias condiciones y su entorno.

Conviene asesorarse muy bien antes de emprender un seguimiento que puede llevarte a fatales resultados y a consecuencias imprevisibles. Conocer a quien sigues o el ambiente donde te metes es condición indispensable para tomar una buena decisión. Y conocer exige indagar, escuchar, estar cerca, relacionarse, oír, ver y presenciar. Sólo así tendrás un buen conocimiento de aquel que quieres seguir.

Y también conocer su vida y sus obras, y, sobre todo, su mensaje. Un mensaje que esté de acuerdo con lo que tú buscas y quieres. Sin ninguna duda, sólo hay uno a quien conviene y es bueno seguir, porque lo que te propone es realmente lo que te interesa y buscas. Ese es Jesús, el Señor, que te invita a seguirle.

viernes, 18 de mayo de 2018

Resultado de imagen de Jn 21,15-19 Fano
El hombre necesita limpiar su conciencia oscurecida y manchada por el pecado. Ese pecado con el que tiene herida su alma. Consciente de que no quiere pecar, pero termina pecando, el hombre experimenta sus limitaciones y su pobreza. Necesita misericordia para poder limpiarse y recuperar fuerzas para levantarse y regresar a la Casa del Padre.

Lejos de ella estamos a merced del mundo. Un mundo que se nos presenta bajo el espejismo del gozo y la felicidad. Un mundo donde el poder y la fuerza representa el éxito, la fama, el prestigio y la inmediata felicidad, pero que pronto, como espejismo que es, desaparece dejándonos vacío, desorientados y al borde del precipicio.

Sólo Tú, mi Señor, tranquilizas mi conciencia y la llenas de paz. De una paz que, a pesar de los contratiempos, sufrimientos y luchas, descansa en el gozo de saberse perdonada y querida. Y la limpias de todo pecado para que, fortalecida y descansada en esa paz, pueda recuperarse, levantarse y volver al camino de la verdad y de la vida.

jueves, 17 de mayo de 2018

Resultado de imagen de Jn 17,20-26 Fano
El hombre quiere vivir de acuerdo con el sello que está escrito en su corazón. Es decir, vivir en la verdad, que significa ser justo, honrado y pacífico. Nadie quiere la guerra ni enfrentamientos, pero el egoísmo, que también contamina el corazón del hombre hace que nazcan los enfrentamientos y las luchas.

Y se pierde la paz, y nace la mentira, el odio y la venganza. Y se rompe la armonía, la justicia y la verdad. Aparece el pecado que divide y desune, y todo se vuelve oscuro quedándose en tinieblas. Se necesita luz, una luz que deje ver la verdad y que ponga paz en el corazón del hombre.

Pero, no una luz cualquiera sino una Luz que realmente ilumine, de sentido a la vida, llene de amor y haciendo la paz una a todos los hombres. No hay ninguna luz terrenal que pueda realizar tan hermosa tarea. Solo una, que viene de arriba es capaz de transformar el corazón del hombre que se abre a su Luz. Es el Señor que pide al Padre por nosotros.