miércoles, 28 de octubre de 2020

 

Jesús está unido al Padre. Sabe que su misión es cumplir su Voluntad, y se mantiene en contacto diario con Él – oración – porque, de Él recibe la fortaleza y la luz para realizar la misión encargada. Por eso, previo a la elección de los apóstoles, pasa la noche en diálogo con el Padre.

Su testimonio de vida nos descubres también a nosotros como debemos caminar tras Él. La oración será el caballo de batalla de cada día y, sin ella correremos el peligro de caer en manos del príncipe del mundo. Por tanto, aprendamos de Jesús y tratemos de imitarle.

Ahora, nos toca a nosotros continuar esa misión que Jesús ha dejado a su Iglesia. Porque, nosotros somos iglesia. En la hora de nuestro bautismo hemos recibido al Espíritu Santo y con Él encontraremos las fuerzas y la luz para anunciar también nosotros la Buena Noticia. Amén

martes, 27 de octubre de 2020


Jesús compara el Reino de Dios con esa semilla pequeña e insignificante que hundida en la tierra muere, germina y se hace enorme. Un árbol grande donde las aves vienen a anidar. Indudablemente, de lo pequeño nace lo grande.

Igual ocurre en nuestro corazón. Dios ha plantado la semilla del Reino dentro de ti, y si la cultivas, la abonas y la riegas con el agua de la oración, esa semilla de amor crecerá y mirará hacia arriba, a los cielos buscando la felicidad – sus frutos -  y la Vida Eterna. 

Es decir, el Reino de Dios está en ti, porque, Jesús – Reino de Dios – ha venido a anunciarnos esa Buena Noticia y, entregando su Vida, muriendo y Resucitando, nos hace partícipe de ese Reino, rescatándonos de la esclavitud del pecado y avivando esa semilla que vive dentro de nosotros en nuestros corazones.

lunes, 26 de octubre de 2020


Resulta que, cuando el hombre se cree grande, e incluso en nombre de Dios, pone leyes, se olvida de que el amor a Dios va unido también al amor al hombre. De modo que, poner una ley para glorificar a Dios olvidándote del hombre produce contradice al amor de Dios.

Porque, ocuparme de Dios y poner leyes para honrarlo, despreocupándote del hombre, no es honrar a Dios, sino contradecirlo. Ya que amar y glorificar a Dios es amar al hombre. De modo que, cuando alivias el dolor del hombre das un fuerte abrazo a Dios.

Por todo ello, las leyes y normas tienen que dirigirse al bien del hombre y darle prioridad. Incluso si se trata de un sábado, pues, el descanso de Dios es ver el bien y la justicia y la paz entre los hombres. Amén

domingo, 25 de octubre de 2020

 

La dificultad y dureza de ser cristiano empieza cuando descubres que seguir a Jesús no es un camino de cumplimientos y disciplina sino un camino de amor donde la mayor expresión de amor a Dios es el amor al prójimo.  Ese prójimo que parece ser más tu enemigo que amigo.

Porque, el amor a Dios se simboliza en una moneda que lleva por una cara la propuesta del amor a Dios y por la otra el amor al prójimo. Es decir, que no puedes cumplir una sin la otra, porque si buscas amar a Dios y no al prójimo la moneda queda incompleta. Y viceversa.

Y, poco a poco, te empiezas a dar cuenta que el amor te va a exigir a salir de ti para darte al otro. Porque, no podrás amar quedándote en ti mismo y sirviéndote a ti mismo. Necesitas renunciar a ese hombre viejo y egoísta para nacer a un hombre nuevo y generoso según la Voluntad de Dios.

sábado, 24 de octubre de 2020

 

No se cansa el Señor de nuestra esterilidad y obediencia y, día tras día, a pesar de que nuestros frutos son frutos de pecado, el Señor permite que su Gracia llegue a nosotros y, con infinta paciencia nos ofrece y regala, sin condiciones, la oportunidad de que le demos nuestros corazones.

Es verdad que por muchos frutos que demos nunca tendremos méritos para merecer ni pagar la Gracia y el Amor que Dios nuestro Padre nos regala. Todo es Gracia gratuita de su Amor.

Por todo ello, solo se me ocurre postrarme ante el Señor y repetir constantemente, gracias Señor por tanto Amor impagable con mis frutos. Amén.

viernes, 23 de octubre de 2020

 

Alguien dijo que Dios nos habla de tres maneras; con los acontecimientos del mundo que Él ha creado, sus signos y señales; con la Palabra que su Hijo nos ha anunciado y proclamado y con los testimonios y acciones que otros manifiestan y que nos hablan de la presencia de Jesús resucitado.

Nos encontramos capacitados para juzgar y hablar del tiempo de nuestro mundo y de nuestra historia, pero no nos damos cuenta de este tiempo presente que nos habla de la presencia del Reino y que nos ofrece lo que realmente buscamos, la Vida Eterna. ¿Acaso estamos ciegos?

Posiblemente, tendremos que serenarnos y pararnos a reflexionar para darnos cuenta que Dios nos habla a través de todo lo que sucede y ocurre a nuestro alrededor. Porque, Dios se hace presente en nuestra vida y nos anuncia, a través de su Hijo, muerto y Resucitado, que estamos llamado a vivir eternamente felices.

jueves, 22 de octubre de 2020

Lc 12,49-53

Ha venido a traer la paz y ahora, el mismo dice lo contrario: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división – Lc 2, 22-40 -.

Todos hemos experimentados que la verdad divide y enfrenta a padres con hijos, a madres con hijas, familias y amigos, colectivos y otros. Porque, la verdad es incompatible con la mentira y mientras unos viven tratando de mentir y falsear, otros defiende la verdad y la justicia.

Posiblemente, tú, yo y otros queremos seguir a Jesús, y ese seguimiento nos exige vivir en la verdad. Pues bien, eso nos traerá nuestras propias cruces: en nuestras familias, ambientes de trabajos, amigos…etc. Porque, Jesús sufrió ese rechazo de todos aquellos que no le aceptaron como verdadero hijo de Dios.