sábado, 21 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mt 12,14-21
También hoy ocurre lo mismo con sus seguidores. Hay muchos que tratan de quitarlos del medio y buscan la manera de legislar leyes que les prohíban anunciar el mensaje de Jesús. Tratan de apartar su mensaje de las escuelas y de que no llegue a los más jóvenes.
                            
Sin embargo, la Iglesia, su continuadora en la misión de anunciar la buena Noticia, continúa la labor siguiendo sus mismos pasos y su mismo mensaje. Servir y servir por amor. Sin enfrentamientos, sin quebrar la caña cascada ni apagar el pábulo vacilante.

A pesar de las persecuciones, de las amenazas, de, muchos, dar sus vidas por vivir y anunciar la Palabra de Dios, los cristianos continúan firme fieles al Señor. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y el mundo sin Él pierde todo su sentido y su orientación. No podrán con la Iglesia porque el mal ya ha sido vencido por la muerte de Jesús en la Cruz.

viernes, 20 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mt 12,1-8
Sucede que miramos más para la ley que para las necesidades de los hombres. No se puede legislar sin tener en cuenta lo que perjudica al hombre, buscado siempre desde la verdad y la justicia. Es necesario ver los atenuantes y las imprescindibles necesidades del hombre para permitirla a pesar de saltarse la ley. Eso es tener misericordia y no quedarse rígidamente en la ley.

No tiene sentido privar a las personas de sus necesidades por el hecho de cumplir una ley que puede modificarse para beneficio justo del hombre. Así sucedió en el tiempo de Jesús, aquellos fariseo recriminaban a Jesús porque sus discípulos tomaban las espigas para comerse el grano. Era sábado y la ley exigía no hacer trabajos en sábado.

¿Acaso se puede pasar hambre por motivos de la ley? ¿A quién beneficia eso? ¿Acaso se puede dejar morir a alguien porque no se le puede curar en sábado? ¿Entra eso dentro de la lógica humana y de la caridad? ¿O son leyes interesadas y acomodadas que sirven a unos para someter a otros?

jueves, 19 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mt 11,28-30
Todo puede cambiar en un instante y, repentinamente, necesitas cobijo, comprensión, escucha, compañía y asistencia. Cuando todo parecía normal y bien, al instante todo se derrumba y amenaza seriamente. Y, el hombre, desesperado puede tomar graves y fatales decisiones.

En esos momentos, que Jesús los conoce mejor que nadie y sabe de la necesidad que siente el hombre de apoyo y ayuda, Jesús nos ofrece su descanso y su compasión. Nos espera en la Eucaristía, en el sacramento de la Penitencia con su eterna Misericordia para darnos perdón y paz.

Nos invita a descansar en Él y a llenarnos de paciencia. Nos invita a ser mansos y humildes de corazón y a tranquilizarnos, a pensar y reflexionar que esta vida no importa mucho perderla, porque tarde o temprano llegará el momento de marcharnos de aquí. Importa la que Jesús, el Señor, nos ha ido a preparar.

miércoles, 18 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mt 11,25-27
El niño endurece su corazón en la medida que se hace adulto y, en el camino, va dejando toda su inocencia, toda su sencillez y humildad. Se hace soberbio y sabio y discute todo aquello que no le satisface o no entiende. Ha perdido esa confianza en aquel que le habla en verdad y le muestra cariño y justicia.

No se trata de abrirse a cualquier palabra, ni de entregarse al primero que trata de seducirte con artimañas y falsas promesas. Se trata de tener bien abierto los ojos, pero sin perder la sencillez, la humildad y la apertura a todo aquello que se apoya en la verdad y en la justicia.

Se trata de conservar un corazón puro, confiado y humilde en escuchar la Palabra de Dios. Una Palabra que te libera, que te acaricia, que te habla en verdad y justicia y que busca tu bien y tu salvación eterna. Una palabra que entra sólo en la casa de los humildes y sencillos.

martes, 17 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mt 11,20-24
Somos desagradecidos y no valoramos todo lo que tenemos. Empezando por la vida. Una vida con la que tenemos la oportunidad de aspirar a la Vida Eterna. Nos lo ha dicho el Señor y ruega al Padre por nosotros para que tengamos Vida Eterna –Jn 17, 1-12.

Esta humilde reflexión nos puede ayudar a discernir y ver con mayor claridad la necesidad que tenemos de escuchar la Palabra de Dios. La necesidad que tenemos de agradecer todo lo que hemos recibido y la necesidad de volver nuestra mirada hacia El, porque en Él encontraremos todo lo que andamos buscando.

Gracias, Señor, por el milagro de la vida, de la amistad, del trabajo, de la familia, del amor y del descanso. Gracias, Señor, por la salud y por el día y la noche. Gracias, Señor, por descubrir que en Ti está esa felicidad eterna que buscamos. Ayúdanos a no desviar nuestra mirada y a sostenerla fija y fiel en Ti.

lunes, 16 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mt 10,34--11,1 por Fano
Jesús nos dice hoy que quien gana la vida en este mundo, la pierde para el otro, el verdadero y eterno. Mientras, el que la pierde en este mundo dándola por Dios y por los demás por amor, ganará la Vida Eterna. Todo lo contrario a nuestra manera de pensar humana, pues, el hombre pone todo su empeño en triunfar en este mundo dándole importancia a las cosas de aquí abajo.

No parece preocuparse mucho por todo aquello que no le dé rentabilidad y frutos materiales para el éxito de esta vida. Considera perder el tiempo en cosas de poco fruto y pone todos sus esfuerzos en las ganancias, el poder y las riquezas. Piensa que en ellas está su felicidad.

Y en la medida que se somete al poder de las riquezas queda esclavizado por ellas. Su ceguera se hace tan grande que pierde toda perspectiva y horizonte de ver su equivocación. Porque, el poder corrompe y tiene su tiempo contando. Detrás de él no hay sino muerte y perdición.

domingo, 15 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mc 6,7-13
La historia de la vida del hombre está llena de retos que empiezan y terminan en la capacidad humana del mismo hombre. Y estos retos son, muchas veces, insuperables y nos invitan a abandonarlos. El creyente, sintiéndose enviado por el Señor desde su bautismo, no pone el acento de su misión en sus propias fuerzas, pues se equivocaría. Las pone en la Gracia de Dios.

Por eso, a pesar de que hay que tener en cuenta los medios humanos, la fuerza de todo está en la confianza en la Gracia de Dios. Somos enviados por Él y Él actuará en la medida que nosotros confiemos en Él y pongamos todo lo de nuestra parte.

Claro, está el sentido común y no vamos a ser imprudentes y acometer misiones que no están a nuestro alcance y sobrepasan nuestras capacidades. Pero, puestos en las Manos del Señor, haremos todo lo que el Espíritu de Dios nos vaya suscitando, a pesar de que nuestras capacidades y medios no sean lo suficientes. Porque, todo nuestros impulsos y fortalezas residen en la Gracia del Señor.