jueves, 19 de enero de 2017

El seguimiento a una persona es consecuencia de varios factores. Puede ocurrir que esa persona genere intereses que me son beneficiosos, y entonces le sigo. Pero también puede ocurrir que esa persona puede sacarme de un apuro, o curarme una dolencia, y lo busco y le sigo hasta conseguirlo.

Ocurre que conseguido lo que te propones, te olvidas o dejas el seguimiento. Sucedió con aquellos diez leprosos que sólo uno, el menos indicado, pues era extranjero, regreso agradecido a dar gracias. Por eso, a la hora del seguimiento a alguien hay que mirar varios factores que descubren el por qué de ese seguimiento.

En el caso que nos ocupa, muchos seguían a Jesús con la intención de ser curados. Pocos buscan la verdadera salvación, la integral, que también incluye la del cuerpo, pero, sobre todo, la del alma, la espiritual. Por eso, algunos se sorprenden cuando oyen a Jesús decir: tus pecados te son perdonados.

miércoles, 18 de enero de 2017

No es bueno que las leyes se hagan al margen de los derechos del hombre. El hombre está por encima de toda la ley. Y la ley debe estar en función y servicio del hombre. Porque una ley que no sea para beneficiar al hombre es una ley equivocada, injusta y mal elaborada. Una ley injusta deja de ser ley.

La injusticia oprime y esclaviza los derechos y dignidad del hombre. Así, la ley judía del sábado era una ley esclavizante y despojaba al hombre de su libertad y le sometía al sufrimiento y a la injusticia. Pues, prohibir curar no es justo ni bueno, y una ley que permita eso deja de ser ley.

Por tanto, tiene sentido que Jesús tuviera una mirada de ira y de enfado ante la tozudez de aquellos hombres, que viendo al hombre enfermo no sentían compasión. Encerrados en su propio embudo no veían nada más que su verdad obcecados en cumplirla por encima del beneficio del hombre.

martes, 17 de enero de 2017

A veces, ocurre que hay situaciones difíciles de aplicar. Son circunstancias en las que la ley presenta contradicción y su aplicación resulta confusa y difusa. Contradicción porque aplicar la ley perjudica al hombre o le quita su libertad. Su conciencia no admite esa ley. La rechaza. Son los llamados objeciones de conciencia.

La prioridad nos arroja claridad a la ley. Una ley es buena siempre y cuando mejore y esté en beneficio del y para el hombre. Nunca una ley será ley cuando su aplicación perjudica el bien del hombre. Una ley debe estar apoyada en la verdad y la justicia y, en esas circunstancias, será también solidaria.

La ley se anula a sí mismo cuando el romperla salva al hombre. Así, el sábado nunca puede estar para que el hombre le sirva, sino todo lo contrario. El sábado en función y para el servicio del hombre. La ley siempre para el bien del hombre. Una ley alidada con la verdad, la justicia, la solidaridad y la paz.

lunes, 16 de enero de 2017

La costumbre de ayunar estaba muy introducida en la cultura judía. Introducida como una oferta para mitigar y perdonar los pecados cometidos. El ayuno intentaba compensar y saldar la deuda moral contraída. Un ayuno que no iba a mejorar sino a cumplir. Ley y más ley.
                 
Jesús cambia la costumbre, la hace nueva, le da vida nueva. El ayuno no sirve para pagar penas o faltas. El ayuno fortalece la oración y sirve como preparación para fortalecernos y tomar control de uno mismo, de sobriedad y equilibrio. El ayuno nos prepara para, en el Espíritu, fortalecer nuestra fe.

Por eso, las viejas costumbres y tradiciones tienen que ser renovadas en el Espíritu. Un Espíritu que nos hace nuevo, que nos transforma, que nos fortalece y que nos prepara con el ayuno a despojarnos de todo aquello que nos interrumpe nuestra unión con el Señor.

domingo, 15 de enero de 2017

Jesús es preguntado varias veces por su identidad y quien le ha dado esa dignidad que se arroga. Su Bautismo lo proclama como el Mesías, el enviado, el Predilecto, el Hijo amado. Es presentado como el salvador que el Padre envía.
                                  
Y lo hace llenándolo de su Espíritu, para que, a partir de ahora, los bautizados los sean con el Espíritu Santo. Es el Hijo que profetiza Isaías,  que descubre Simeón y que Juan el Bautista señala a sus discípulos como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

Todo queda aclarado. No hay ninguna duda. Jesús es el Hijo de Dios Vivo. Aquel que estaba pensado por el Padre desde el principio para el rescate de todos los hombres de la esclavitud del pecado. Jesús es el Redentor y en Él están puestas todas nuestras esperanzas.

sábado, 14 de enero de 2017

Leví el de Alfeo fue llamado por Jesús, y respondió a su llamada. La respuesta no es simplemente seguirle y estar a su lado, sino comprometerse con su estilo de vida. Porque podemos estar a su lado, pero vivir sin notar su calor, su proximidad ni su compromiso por amor.

Vivir de forma rutinaria, perfectos en los cumplimientos y preceptos, pero escasos de amor y compromiso. Porque el amor no son simplemente gestos y buenos modales, sino compromisos que responden a la responsabilidad de buscar tu bien y tu felicidad. Lo demás son simples adornos que parecen, pero no lo son.

Jesús hablaba cuando le preguntaban, y actuaba cuando le pedían. También, a veces se compadecía de aquel que no se podía mover ni hablar, o no sabía a quién recurrir en ayuda. Jesús estaba comprometido y sigue estándolo, contigo y conmigo. Su amor no es pasajero, sino comprometido. Y un compromiso nunca termina.

viernes, 13 de enero de 2017

Los pasos de Jesús estaban vigilados. Su fama se había extendido sobremanera y acudían a Él de todas partes. El gentío era enorme y le acercaron un paralítico. Al no poder entrar no se resistían a perder la ocasión, lo que demuestra la fe que tenían aquellos hombres, y abriendo un boquete por encima de la casa, se lo pusieron delante.

Jesús al ver la fe de aquellos hombres, dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Y todos los presentes quedan perplejos, pues esperaban el prodigio de que lo curara. Los escribas pensaban que Jesús estaba blasfemando, pues sólo Dios puede perdonar los pecados.

Y Jesús, percatado de esos pensamientos les dijo: « ¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda?’ Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’».