domingo, 24 de junio de 2018

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¿Está nuestra fe dormida? Aspiramos a una vida mejor y luchamos por ella, pero nos resignamos muy pronto a la mediocridad y al camino de esta vida que pronto termina. ¿Somos conscientes de lo que perdemos entregándonos a este mundo? Creo que no, que estamos ciegos y engañados y que no queremos pensar ni enfrentarnos a nosotros mismos.

Sin embargo nos acercamos al bautismo y bautizamos a nuestros hijos. ¿Tiene esto alguna coherencia, o es puro mimetismo? Y digo esto porque lo experimento en casi todas las personas que se acercan a la Iglesia pidiendo el bautismo de sus hijos. ¿Realmente, sabemos lo que hacemos? Porque, sólo quiere terminar cuanto antes con este rito.

Y lo mismo ocurre con el sacramento de la primera comunión. Algunos, por no decir la mayoría, viven como un castigo y mortificación el despertar religioso que se les ofrece y obliga a los padres para que acompañen a sus hijos en la preparación del Sacramento de la Eucaristía. No hay fe ni deseos de dar testimonio de esa fe. Es pura pantomima de hipocresía para terminar con esa etapa cuanto antes y quitártela del medio.

sábado, 23 de junio de 2018

Resultado de imagen de Mt 6,24-34 pensado por Fano
Estarás eligiendo en cada momento y optando ahora por este y mañana por el otro. O estás con el dinero o estás con Dios. No puedes servir a dos señores. El sentido común te lo deja ver claramente. Siempre habrá una división que te llevará a un lado o al otro y hasta será motivo de enfrentamiento.

Buscarás tus propios intereses y dudarás de alguno de los dos. Procura pararte y reflexionar y no preocuparte por las cosas de este mundo. Sabemos que algunas son necesarias, pero muchas superfluas e innecesarias. Más motivos de nuestros caprichos y egoísmos que de propia necesidad. Busca tu propio interés que no es otro que la hermosa y buena aspiración a la Vida Eterna.

Confía en tu Padre Dios y cree en Él y en su Palabra. No te miente y busca tu bien. Te ha dado pruebas de su fidelidad y sus obras te demuestran la entrega de su amor y a lo que está dispuesto por salvarte. Ha entregado a su Hijo para que tú descubras su Amor y su oferta de salvación. No desaproveches tu única oportunidad de conocer la buena Noticia de Salvación.

viernes, 22 de junio de 2018


Tu vida tiene un camino y depende de la mirada que en él pongas. Puede ser una mirada de venganza, quien me la hace me la paga; puede ser una mirada egoísta, una mirada avariciosa...ect.
Ue
La mirada si es limpia, limpia tu camino y lo llena de luz y de verdad. Una verdad que cuestiona tu vida y le exige esfuerzo y perfección. Una mirada simple, sencilla y humilde. Una mirada que busca, no sólo lo bueno sino lo valioso y eterno.

Una verdad que no encuentras en este mundo que la polilla y la carcoma roen. Una verdad que hay que buscar en otro mundo. Un mundo guiado desde el amor y por el amor dónde el compromiso es libre y busca el bien y la justicia.

jueves, 21 de junio de 2018




Con frecuencia pensamos que el palabrerío influye en nuestras oraciones y súplicas y tratamos de persuadir a las personas con nuestro bien hablar. Llegamos a pensar que incluso podemos seducir y convencer a Dios.

Hoy, Jesús nos desengaña y nos deja muy claro que nuestro palabrerío sirve de poco y que la oración no se fundamenta en las palabras sino en la buena intención del corazón y en la fe en Dios nuestro Señor.

Se trata de pedir y vivir  en la confianza del Señor y en el cumplimiento de su Palabra. Y de tomar conciencia que es Padre que se preocupa por cada uno de sus hijos, nos quiere y nos cuida.

miércoles, 20 de junio de 2018

Resultado de imagen de Mt 6, 1-6.16-18
Nuestra humanidad pecadora nos arrastra a descubrir nuestra buenas obras delante de los demás, y a esconder las malas. Todo lo contrario que lo que debemos hacer, pues debemos ocultar las buenas  y pedir perdón por las malas tratando de corregirlas y mejorarlas. Es la tendencia humana, satisfacer nuestra vanidad y presumir delante de los demás.

Sólo basta fijarnos cuando hablamos de nosotros a los demás. Nos ponemos siempre en buen lugar y tratamos de aparentar y disimular nuestros defectos y errores y sobresaltar los buenos. Es la tendencia normal contra la que hemos de luchar. Estar permitido caer, pero prohibido detenerse e instalarse en esa mediocridad y actitud avariciosa.

Necesitamos la reflexión y el sacramento de la Penitencia, para, en la Eucaristía, retomar fuerzas y fortaleza para levantarnos e ir erradicando todas esas debilidades para convertirla en buenas actitudes humildes que alejen de nosotros esa presunción vanidosa ante los demás. El Señor es nuestro publico y Él solo nos basta.

martes, 19 de junio de 2018

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Recibir una ofensa no  significa permanecer impávido y sin respuesta. Quizás tengamos que, en algunos momentos, defendernos y preguntar por qué nos han hecho eso, pero lo que no podemos perder de vista es nuestra actitud de no ser violento y de buscar siempre la paz y la buena intención. La esencia del cristiano es crear espacios de paz y de perdón.
                        
 El testimonio es lo que sorprende y contagia. Un testimonio de amor y cargado de buenas intenciones llega al corazón, incluso del enemigo, y le hace preguntarse e interpelarse por su mala acción. Al menos interrumpe la violencia y pacifica la mala acción del que quiere ofender y pleitearse creando un clima de paz.

Porque, sólo en la paz favorece el clima del perdón y del amor. Porque, sólo la paz genera la buena convivencia y permite que las relaciones entre las personas sean más justas, más verdadera, más generosa y fraterna. Porque, sólo la paz puede acabar con el odio y la violencia.

lunes, 18 de junio de 2018

Es algo que nos resulta difícil de entender y de superar. La violencia y el mal nos violentan y nos impulsan a responder con las mismas armas. Pero, por experiencia, sabemos que eso no arregla nada y que añadirá más violencia a la vida y al ambiente. Por lo tanto, lo más lógico es tener serenidad y actuar con cabeza haciendo el bien.

No podemos enfrentarnos a esa lucha, solos, sino de la Mano del Espíritu Santo. La violencia nos puede y despierta nuestra soberbia e instinto y nos inclina a violentarnos nosotros también. Es la normal reacción humana. Necesitamos la Gracia de Dios para suavizar nuestro corazón y llenarnos de paciencia.

Pero, sobre todo, para amar. Necesitamos amar porque es en el amor donde encontramos el perdón y la felicidad, y la violencia estropea todo. Por eso, cultivemos en la presencia de Dios un corazón generoso, caritativo y dado a compartir y a darnos en paz y verdad a los demás.