¿Somos conscientes de que hemos venido a este mundo
con las manos vacías? ¿Y qué, desde la vida —regalo de Dios— todo lo que
tenemos nos ha venido dado por otros?
Espíritu Santo, haz morada en mi corazón y
fortaléceme para superar los malos pensamientos, tentaciones y acepte
humildemente los acontecimientos que la vida me depare.
¿Crees que todo lo que eres y tienes lo has merecido? Si descubres que no, ¿cómo podrías negarte a compartir, en la medida de tus posibilidades, con quien realmente lo necesita?