Donde se
instala la hipocresía, se destruye la convivencia. Por eso estamos
llamados a reconocerla, empezando por nuestro propio corazón, y a vivir desde
la verdad y la coherencia.
Ven Espíritu Santo, enciende en
nosotros la llama de tu amor, envíanos, Señor, tu Espíritu y se renovará la faz
de la tierra. Aumenta nuestra fe y haz que vivamos cada instante de nuestra
vida en tu presencia.
Suelen darle importancia a lo externo y
a lo aparente frente a la autenticidad, lo genuino y lo interior. Huyen de la
verdad para vivir en la mentira.