¿Somos nosotros lo bastante insistentes
y perseverantes como para no desfallecer y seguir suplicando al Señor, incluso
en medio del dolor?
Señor, Tú lo sabes todo y conoces mis
intenciones, mis deseos de mejorar, de acompañar, a pesar de mi soledad, a
otros... Señor guía mis pasos.
Confiemos en el poder del Señor y en que escucha nuestras súplicas, aunque a veces parezca guardar silencio.