¿Vivimos de manera coherente con
lo que decimos y hacemos? ¿O somos de los que buscan enaltecerse apoyándose en
apariencias que esconden la verdadera realidad de lo que somos?
Sé, Señor, que todo lo he y recibo
de Ti. Dame la sabiduría de, si no entenderlo, sí creerlo y confiar en tu Amor
misericordioso. En tus manos me pongo, Señor.
Jesús nos invita hoy a mirar nuestro interior y a vivir con humildad,
autenticidad y coherencia. Porque no basta con decir lo que está bien: es
necesario hacerlo vida.