Señor, ayúdame a oír y a creer en tu Palabra, para que sea
ella el inicio de mi transformación, de modo que Tú seas el principio y el fin
de todas las actividades de este día.
Gracias, Señor, porque sé que caminas conmigo e iluminas mis pasos, a pesar
de que muchas veces te vuelvo la espalda y cierro mis oídos a tu Palabra.
Dame, Señor, la gracia de limpiar de cizaña el campo que me
has confiado cultivar con amor y misericordia.