¿Oramos confiando de verdad en que Dios
nos escucha y nos da siempre lo mejor? ¿Vivimos nuestra fe como una obligación
de cumplir normas o como una respuesta confiada al amor que Dios nos ofrece?
Señor, dame la sabiduría y fortaleza
para, como María, decir también «SÍ».
Jesús nos invita a pedir, buscar y
llamar con confianza. Pero también nosotros estamos llamados a abrir la puerta
cuando alguien necesita nuestra ayuda. ¿Sabemos escuchar, acoger y atender a
quienes se acercan a nosotros pidiendo sus «tres panes»?


