Hemos sido creados para ser felices eternamente. Claro que primero tenemos que pasar por las vicisitudes que este
mundo nos presenta. Pero, bien o mal, detrás de ellas se esconde ese Tesoro que
buscamos.
Señor, dame la sabiduría de siempre
elegir hacer tu Voluntad, sin dudas ni vacilaciones. Que tenga siempre claro
dejarme guiar por tu Espíritu.
Sin
embargo, experimentar esa alegría tiene un precio: venderlo todo. Entonces
aparecen las inseguridades y las dudas. ¿Pero merece la pena aferrarse a un
“todo” con minúsculas cuando el Señor nos ofrece el Todo con mayúsculas?