domingo, 12 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No somos merecedores de ningún premio, y menos aún de la vida eterna en plenitud. Sin embargo, por el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, somos perdonados y agraciados con ese regalo eterno.

No cabe duda de que quienes buscan, piden y llaman terminarán por encontrar. Y cierto es que los padres dan lo mejor a sus hijos para su bien. ¡Cuánto más y mejor no nos dará nuestro Padre Dios, que nos ha creado por Amor!

Jesús, el Señor, sigue apostando por nosotros, a pesar de nuestros pecados, y permanece a nuestro lado incluso en los momentos más duros. Nos ofrece su Misericordia, especialmente cuando caemos y caminamos perdidos.

sábado, 11 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Es verdad que la fe nos sobrepasa. Es un don de Dios, no fruto del esfuerzo humano. Pero, como seres libres, podemos optar por acogerla y fiarnos de su Palabra.

Tu búsqueda, Señor, y que todos mis actos sean impulsados por tu Amor y Misericordia es lo que ocupa el centro de mi vida. Dame, Señor, la sabiduría, paz y fortaleza de vivirlo y perseverar.

Así como confiamos en la palabra de quienes nos aman, también podemos confiar en la Palabra de Dios: una Palabra que nos habla de amor, de justicia y de paz.

viernes, 10 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No se trata de quedarnos con los brazos cruzados, ni de esperar sin más a que Él venga. Se trata, como María Magdalena, de salir en su búsqueda, de dar el paso y…

Ese es mi objetivo, vivir de acuerdo a tu Voluntad, Señor. Pero sé que mis debilidades me impiden hacer lo que a mí me gustaría. Por eso, Señor, acudo a Ti para que me ayudes a vivir y cumplir tu Voluntad.

Se trata de vivir atentos, en escucha y obediencia, como los discípulos, para echar las redes donde Él nos indique. Entonces, los frutos hablarán por sí solos y nos irán revelando su presencia.

jueves, 9 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

De la misma manera, esto es lo que les sucede a los discípulos, que pasan de la cerrazón y el miedo a ser testigos. Nos sucederá también a nosotros si abrimos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo.

Gracias, Señor, por estar siempre a nuestro lado y padecer con nosotros nuestras penas y sufrimientos. Nos animas, nos das esperanza y nos das tu mano para levantarnos y seguir el camino.

Y eso lo viviremos con la alegría de sabernos asistidos por el Espíritu de Dios que nos acompaña en cada momento de nuestra vida. Es decir, llamados a ser verdaderos cómplices del Espíritu Santo.

miércoles, 8 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La vida nos depara muchas cruces difíciles de abrazar: la elección de perdonar una ofensa, una victoria no alcanzada, el cansancio del trabajo, la sinceridad que cuesta…

Señor, fortalece mi fe y ayúdame a avanzar y a perseverar en tu seguimiento en el esfuerzo diario de vivir en tu Voluntad.

Pero se ilumina con una luz nueva, la luz del Crucificado Resucitado, que sabe transformar cada caída en un paso adelante. Y de esa manera nuestro camino se llena de esperanza.

martes, 7 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

A lo largo de nuestra vida y en los momentos cruciales, nos preguntamos: ¿Quiénes somos? ¿Qué buscamos? ¿A dónde vamos? Dar respuestas a esos interrogantes es la clave.

Señor, dame la sabiduría de aprender de Ti y vivir como Tú has vivido  en tu paso por este mundo. Enséñame, Señor, a fijarme en tu manera de hacer las cosas y a vivirlas como Tú.

Y lo verdaderamente importante será dónde ponemos nuestra esperanza. Porque, en este mundo, nada termina de colmar esa esperanza. Solo quien ha venido de lo alto puede ofrecernos eso que buscamos.

lunes, 6 de abril de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Muchos viven como si todo terminara aquí, poniendo su esperanza solo en lo pasajero. Sin embargo, el corazón humano está hecho para más.

Gracias, Dios, por estar en mi vida. Entiendo que sin ella, mi existencia se ve sometida a mis fallos y al demonio. Contigo, Señor, sé que voy seguro, a pesar de las adversidades que se manifiestan en mi existencia.

La Pascua nos invita a levantar la mirada: lo que es perecedero no puede darnos vida plena. Solo en Dios, fuente de vida eterna, encuentra el hombre su verdadera esperanza y su plenitud.