Jesús nos pide que respetemos los
tiempos de cada persona. No se trata de imponer, sino de proponer desde el
ejemplo y el testimonio. La Buena Noticia se anuncia también con nuestra manera
de vivir.
Señor, necesito
que me espabiles, que avives mi espíritu y me des el aliento que necesito para
servir y servirte. Amén.
¿Nos sentimos convocados y enviados a
ponernos en marcha sin miedo a nuestras debilidades, libres para estar,
escuchar, abrazar, curar y comunicar con nuestra vida la alegría del Evangelio?