martes, 8 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Somos capaces de aceptar los designios de Dios, aunque conlleven incomprensión, tal como hizo María?

Extiende tu mano, Señor, sobre mí y cúrame de mis parálisis, de mis miedos, de mis indiferencias y egoísmos. Dame, Dios mío, la capacidad de amar como Tú me amas.

¿Nos fiamos de la Palabra de Dios hasta el punto de aceptar su voluntad y esforzarnos por vivirla, aun reconociendo nuestras limitaciones y pecados? 

lunes, 7 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Según la imagen que tengamos de Dios, el culto será un momento celebrativo de conversión personal y eclesial o, por el contrario, una burda comedia de nuestro egoísmo insolidario. ¿Dónde estamos nosotros?

Señor, ese es el camino que sigo: amar como tú nos amas. Por eso te pido fuerza y sabiduría para superar mi egoísmo y mi orgullo, y para amar según tu Voluntad.

Pidamos al Señor que su misericordia sea el centro de nuestro ser y la motivación más profunda de nuestra acción. Que nos conceda la gracia de sentirnos activamente responsables del don de la fe y nos ayude a vivirla con sinceridad y coherencia.

domingo, 6 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Pensamos que corregir al que se equivoca puede ser también una forma de cuidarlo? ¿Somos capaces de hacerlo no desde una cima moral, sino desde el deseo sincero de su bien y de su salvación, sintiéndonos también nosotros responsables?

Ven Espíritu Santo y dirige mi vida. Gracias por todo lo que me rodea, por las personas que me quieren y a las que mis humildes palabras les llegan. En ti, Espíritu de Amor, pongo todas mis esperanzas.

¿Estamos de acuerdo en que construir el Reino supone comprometernos con el otro, incluso cuando yerra? ¿Somos capaces de acompañar, corregir y perdonar desde el amor? En definitiva, ¿nos sentimos llamados a ser verdaderamente centinelas del bienestar de los nuestros?

sábado, 5 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

A muchos nos han educado para intentar hacer las cosas bien. Y, casi sin darnos cuenta, podemos pasar de querer hacerlas bien a querer hacerlas perfectas, cayendo en el perfeccionismo y en el rigor del deber. ¿Somos conscientes de ello?

Señor, hazme un odre nuevo capaz de recibir tu Palabra y vivir en tu infinita Misericordia.

Señor, enséñanos a vivir desde el amor. Y, si hace falta, que sepamos ser más laxos… por amor. Que aprendamos a descansar en Ti, a disfrutar de la vida y a vivir el sábado como un regalo: Un día de vacaciones con Dios.

viernes, 4 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Cuál es nuestra actitud? ¿Nos quedamos inmóviles y rechazamos lo nuevo, o nos abrimos a la novedad que nos trae la Buena Noticia?

Señor, dame la sabiduría y fortaleza de saber esperar y, sobre todo, confiar en tu Palabra. Ponerme en tus manos y abandonarme a tu seguridad.

¿Estamos dispuestos a dejarnos renovar por Jesucristo, superando aquellas leyes, esquemas y tradiciones que, en lugar de acercarnos a Dios y a los demás, nos paralizan y nos impiden acoger la novedad del Evangelio?

jueves, 3 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Nos damos cuenta de que también nosotros estamos llamados a remar mar adentro? Cuando el cansancio, el desánimo o los resultados que no esperamos nos invitan a abandonar, ¿somos capaces de confiar en la palabra de Jesús y volver a echar las redes?

Señor, a pesar de mi apariencia, hay en mí muchas debilidades que me inquietan y me seducen con la intención de separarme de Ti. Cúrame, Señor, de mis iniquidades.

¿Estamos dispuestos a sobreponernos al cansancio, al desánimo y a la frustración cuando nuestros esfuerzos parecen no dar fruto? Ante las dificultades, ¿tienen más fuerza nuestra fe y nuestra esperanza que el cansancio y la decepción?

miércoles, 2 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Estamos también nosotros dispuestos a vivir aquello a lo que realmente estamos llamados?

Señor, libérame de mis angustias y dame la sabiduría de saber discernir el bien del mal y buscar la paz, la verdad para vivir en tu Voluntad.

Sabemos que la misión no es fácil, pero también sabemos que contamos con la fuerza y sabiduría del Espíritu Santo. Solo necesitamos confiar, aceptar nuestras debilidades y poner nuestros dones al servicio de los demás.