¿Cuál es nuestra actitud? ¿Nos quedamos
inmóviles y rechazamos lo nuevo, o nos abrimos a la novedad que nos trae la
Buena Noticia?
Señor, dame la
sabiduría y fortaleza de saber esperar y, sobre todo, confiar en tu Palabra.
Ponerme en tus manos y abandonarme a tu seguridad.
¿Estamos dispuestos a dejarnos renovar
por Jesucristo, superando aquellas leyes, esquemas y tradiciones que, en lugar
de acercarnos a Dios y a los demás, nos paralizan y nos impiden acoger la
novedad del Evangelio?