martes, 17 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

A pesar de tus parálisis, tu vida sigue su camino, porque lo que se mueve es lo que vive en tu corazón. Y tu corazón, por la Gracia de Dios, es el que camina en tu vida.

Señor, en los momentos que se presentan mis debilidades, fortaléceme y dame la paz y sabiduría para no desfallecer, sino para, fortalecido en Ti, seguir tus pasos.

Tu libertad no está fuera de ti, sino dentro de ti. Nadie te la podrá quitar si la sostienes en el Amor y la Misericordia de Dios. Podrán paralizar tu camino, pero nunca inmovilizar tu interior.

lunes, 16 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Solo cuando nuestras esperanzas en los medios humanos se debilitan, volvemos la mirada hacia ese Dios del que hemos oído hablar y al que pedimos que nos salve.

Señor, sin Ti no puedo orientarme, y menos encontrar el camino que me lleva a Ti. Señor, tu Palabra es la Luz que me da vida y me sostiene. Alumbra mis pasos y guíame.

Y Dios, que nos ama con infinita misericordia, nos abre los brazos y nos muestra que solo en Él encontramos la verdadera felicidad y la salvación eterna que tanto anhela nuestro corazón.

domingo, 15 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

El Señor nunca permanece indiferente ante el sufrimiento humano. Siempre tiende a aliviarlo, a sanarlo, porque es «la Luz del mundo». Ha venido para eso, para abrir nuestros ojos y conducirnos a la felicidad eterna.

Ven, Espíritu Santo, y condúcenos por el camino que nos lleva a la Casa de nuestro Padre Dios, Señor de Amor y Misericordia, para gozar felizmente de la vida eterna.

En lugar de alegrarnos, seguimos con nuestras cegueras. Hay quienes tienen ojos pero no ven, y quienes ven sin ojos.
¿Qué tipo de vista tenemos nosotros?

sábado, 14 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La excesiva confianza en nosotros mismos suele traicionarnos. Y sucede así porque todos, por muchas virtudes que tengamos, somos débiles y pecadores necesitados de perdón.

Señor, sabes que quiero cambiar y parecerme a Ti. Pero también sabes de mis debilidades, de mi soberbia y tozudez. Hoy, Señor, vengo a pedirte que transformes mi corazón y me des la fortaleza para vivir en tu Voluntad. Amén.

Solo cuando reconocemos nuestra condición de pecadores comenzamos a caminar hacia el encuentro con Jesús, el Señor. Porque Él ha venido a eso, a liberarnos del pecado.

viernes, 13 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Lo primero es aquello a lo que le damos más importancia en la vida, lo que fundamenta nuestras actitudes. El escriba también nos pregunta por lo primero.

 Cada día es una nueva oportunidad y una nueva prueba. Porque el amor se prueba en esos momentos de dificultad y de dolor. Dame, Señor, la fortaleza y paciencia de poder superarlos con y por amor.

Sería bueno preguntarnos:
¿A qué le dedico mis preocupaciones y mis ansias? 
¿Hay algo que me quite el sueño?
 ¿Qué ocupa el mayor tiempo de mi vida?

jueves, 12 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Un reino dividido no tiene futuro, terminará por destruirse a sí mismo. Luego, el bien, que representa Jesús, el Señor, no puede aliarse con el que busca el mal.

Señor, al final de cada día te doy gracias por todo lo vivido y te pido la sabiduría y las fuerzas para seguir en ese deseo de vivir en tu Voluntad al día siguiente. En tus manos me pongo, Dios mío

La vida te presenta dos opciones: el bien o el mal. En el camino de la vida, todo debemos discernir: de qué lado estamos.

miércoles, 11 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Los mandamientos hay que cumplirlos, pero solo tienen pleno sentido cuando nos ayudan a encontrarnos con Jesucristo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Señor, me sorprende que seas tan paciente y misericordioso con quien, como yo, no lo merece. Cuántos desaires y fracasos te he dado, a pesar de tus llamadas y paciencia. Señor, arrepentido de mis pecados, me pongo en tus manos.

Un cumplimiento, incluso perfecto, vivido por nuestra cuenta y alejado del Señor, termina perdiendo su verdadero valor. Jesús ha venido precisamente para eso: para dar plenitud a la Ley y dar verdadero sentido a nuestra vida.