Es evidente que nos sentimos atraídos
por lo más fácil y cómodo de conseguir, pero también anhelamos lo mejor. Y eso,
queramos o no, casi siempre exige esfuerzo y constancia.
Saber que Tú, Señor, estás a mi lado me fortalece, me anima y
me ayuda a superar mis miedos.
La puerta estrecha es el camino más
exigente, pero también el más seguro. Detrás de ella se encuentra aquello que
realmente buscamos: una vida plena, verdadera y en paz con Dios.