¿Pasamos nosotros por alto la condición
que Jesús señala en su diálogo con Nicodemo: hay que «creer en Él» para que la
salvación sea eficaz en nosotros, para «no perecer, sino tener vida eterna en
plenitud»?
Señor, seguirte
me exige perdonar como Tú me perdonas a cada instante a mí. Lo sé, pero también
sé que para conseguirlo necesito tu Gracia y estar unido a Ti. Y es eso lo que
hoy te pido, Señor.
¿Cómo es nuestra fe en el Crucificado? ¿Cómo aceptamos las humillaciones, el anonimato y las cruces de cada día, como Él aceptó las suyas, «a pesar de su condición divina»?