¿Estamos también nosotros dispuestos a
vivir aquello a lo que realmente estamos llamados?
Señor, libérame de mis angustias y
dame la sabiduría de saber discernir el bien del mal y buscar la paz, la verdad
para vivir en tu Voluntad.
Sabemos que la misión no es fácil, pero
también sabemos que contamos con la fuerza y sabiduría del Espíritu Santo. Solo
necesitamos confiar, aceptar nuestras debilidades y poner nuestros dones al
servicio de los demás.