¿Me doy cuenta
de que he recibido la vida como un don? ¿Reconozco que todo lo que soy, tengo y
puedo llegar a ser tiene su origen en la Gracia de Dios?
Señor, sostenme
siempre abierto a tu infinita misericordia y haz que sea humilde y atento al
servicio de todos los que se encuentran en mi vida.
¿Vivo desde la gratitud o desde la tentación de considerarme dueño/a de la «viña» que Dios ha puesto en mis manos? ¿Me dejo sostener por Cristo, piedra angular, para que mi vida pueda dar fruto?