Es bien sabido que todos
buscamos la salvación. La enfermedad nos asusta y, cuando el peligro es
inminente, pedimos que recen por nosotros y la intervención de Dios.
Ve, Espíritu Santo, y
fortalece mi vida para que no me abandone ni me deje arrastrar por la comodidad
y la pereza. Dame sabiduría y voluntad para permanecer fiel y para que mi fe se
mantenga apoyada en Ti.
Encendemos velas;
hacemos promesas y rezamos por nuestra curación. Son momentos en los que
nuestra fe se hace presente, por lo que tenemos esa oportunidad de abrirle
nuestro corazón al Señor. ¡No la desaprovechemos!