Hemos
sido creados libres y, por tanto, dueños de amar o no amar. Según esa elección,
nuestros actos serán de unidad o de división.
Dame,
Espíritu de la Verdad, la sabiduría para, fortalecido en Ti, vivir y hacer tu
Voluntad.
Nuestra naturaleza, herida por el pecado, se opone a la unidad. Solo unidos al Señor seremos capaces de transformar el egoísmo en amor y división en unidad.