Sin darnos cuenta,
solemos priorizar privilegios y distinguirnos de otros, considerándolos de
menor categoría y a los que excluimos de sus derechos y dignidad.
Señor, gracias porque, a
pesar de mis fallos, mis pecados y mis debilidades, Tú sigues confiando en mí,
me tiendes tus brazos misericordiosos y esperas pacientemente mi respuesta.
Gracias, Dios mío.
El amor de Dios es infinito y no viene solo para algunos, sino que es universal, porque Él es Padre. Y si hay algún privilegio en el Reino, es para los más pobres, los últimos y los excluidos, porque su pan es para todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.