La cercanía de la muerte
despierta sentimientos de dolor, ausencia y sin sentido. Las cadenas de la
muerte parecen ahogar nuestra esperanza y nos llenan de estupor y aflicción.
Señor, abre mi corazón a
la compasión y misericordia de los que lo necesitan. Dame la sabiduría de
entender el sacrificio de la cruz y de amar sin condiciones, y de saber que la
felicidad que busco está en permanecer unido a Ti.
Pero una nueva realidad cambia la dirección de los corazones y de la
sorpresa y el temor se pasa a la alegría y a la esperanza de la Resurrección.
El crucificado es el Resucitado.
Jesús vive la vida del Padre y nos espera también a nosotros, en
Galilea, entre los vivos.
¡Feliz Pascua de Resurrección!
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