Nuestra felicidad está
en la Galilea de nuestro tiempo: una Galilea que se desarrolla en nuestra vida
de cada día, en los círculos más íntimos donde caminamos junto al Señor.
María, junto a ti y como
tú, quiero permanecer a la espera de la resurrección del Señor. Seguro y
confiado en su Palabra, mi corazón se alegra y regocija expectante a la
Resurrección del Señor.
No nos quedemos en el acontecimiento, sino en la realidad: Cristo vive,
y ha vencido la muerte.
Mirada con ojos de fe significa
que también nosotros la venceremos si nuestra vida se desarrolla injertada en
Él.
Y en Él está la
felicidad.
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