Nunca
encontrarás la paz en el mundo; de una u otra forma, algo siempre la
perturbará. Pero la que viene de lo alto puede llenarte de verdad.
Señor,
hazme humilde y agradecido de todo lo que he recibido. Enséñame a no buscar mi
gloria, sino la tuya, Dios mío.
La paz que Jesús nos regala no es como la de este mundo. Con ella podemos afrontar las tempestades de la vida de una manera nueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.