Hay muchas
formas de hablar; las tuyas, Señor, son palabras claras, sabias, que no
necesitan notas al pie de página. Palabras sin subterfugios, ni dobleces.
Señor, contigo se hacen realidad
todos mis sueños. En ti poseo todas las necesidades y todo lo que me llena de
felicidad. Por esta razón, Señor, mi corazón ansiaba estar contigo.
Hay muchas formas de comunicarse; la tuya es directa, transparente, sencilla, comprensible, franca… Y así y todo, Señor, seguimos resistiéndonos a Ti. Sin embargo, Tú no dejas de invitarnos a seguirte.
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