El que Dios ha enviado habla palabras de Dios,
porque no da el Espíritu con medida, sino en plenitud, como don del Padre para
nuestra salvación.
Sí, a veces, Señor, necesitamos paciencia y saber
esperar confiando en tu Palabra y tu Amor Misericordioso. Porque las cosas no
se ven ni llegan cuando uno quiere, sino cuando es el momento.
Pero hay algo imprescindible: escuchar
esa Palabra que nos trae Jesús. Sin ella, no podemos liberarnos de las cosas de
aquí abajo ni aprender a vivir según las de arriba.
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