No puedes cambiar sin
una conversión interior nacida del encuentro con el crucificado, donde
descubres una vida nueva que trasciende a la eternidad.
Espíritu Santo, me pongo
en tus manos y te suplico que abras mis oídos para escuchar lo que Tú me digas
a través de ellos.
Porque su mirada te llena de esperanza: vive, ha resucitado y permanece en cada instante de tu vida. Y de ahí nace una vida nueva, fruto de su Amor Misericordioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.