En momentos de oscuridad y desesperanza, cuando parece
que Dios está ausente, resuena esta afirmación de Jesús: «Ustedes me verán y
vivirán, porque yo sigo viviendo».
Espíritu Santo, fortalece mi espíritu, dame la paz y
sabiduría para discernir y elegir siempre el buen camino. Purifícame de mis
impurezas y libérame de todos mis rencores y resentimientos.
Estamos llamados a interpretar la realidad desde la esperanza y la confianza; no desde un simple “aguanta”, sino desde la certeza de que la última palabra no la tienen el sufrimiento ni la muerte, sino Jesús.
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