martes, 31 de enero de 2017

La actitud de Jesús, así como sus movimientos descubren que es libre. Está dónde le necesitan y acude a la llamada sin ninguna pereza ni atadura. De una orilla a otra para hacer el bien. ¿Qué nos ocurre a nosotros? Antes de decidir donde debemos estar, pensamos en lo que nos conviene.

Síntoma de que estamos atados. Cuando nos llaman pensamos primero en lo que dejamos, y… La parábola del joven rico puede ayudarnos a reflexionar. Reflexionar para pedirle al Espíritu Santo que nos haga libre, que nos dé la libertad de los hijos de Dios.

Porque ser libre es estar disponible para la entrega, para darte, para compartir, para servir. Descubres y experimentas que sólo la fuerza del Espíritu Santo puede sostenerte en esta actitud, pues tu naturaleza humana es débil y frágil. Pidamos esa Gracia para servir por amor según la Voluntad de Dios.

lunes, 30 de enero de 2017

Ser libre supone estar por encima de nuestros intereses y buscar siempre el bien y la verdad. Ser libre es primar la honradez y la justicia a nuestros egoísmos y ambiciones. Ser libre es superar nuestra ambición y someter nuestro egoísmo. Ser libre es no desear lo que tampoco deseas para ti.

Pensamos que la libertad la podemos alcanzar por nuestros propio medios. Sin embargo, nuestra experiencia nos revela que cada día somos más esclavos y más prisioneros de nosotros mismos. En el fondo vivimos dirigidos por nuestras apetencias y hábitos. Experimentamos nuestras limitaciones y nos sentimos encadenados.

Sólo, cuando descubrimos que la libertad, la verdadera libertad nos viene de arriba, descubrimos que podemos alcanzarla si nos apoyamos en Aquel que es Libre. Él se ha hecho Hombre y ha venido a la tierra para, estando entre nosotros, darnos la libertad también. Y es que la Verdad nos hace libre.

domingo, 29 de enero de 2017

El hombre hace proyectos para ser feliz. Pero, desde el principio se equivoca cuando pone la felicidad en el tener y poseer. Eso le exige alcanzar riquezas y poder, y pronto descubre que para lograrlo tiene que engaña y explotar al hermano. Surgen entonces las diferencias y las luchas desiguales por el poder.
                            
Equivoca el camino y también el lugar. Busca el tesoro en un campo donde no se encuentra y halla el vacío y el sin sentido. Busca lo eterno en lo caduco, y eso es imposible. Se cierra, se desespera y se resigna, esclavizado, a la muerte. No escucha el verdadero proyecto que lleva a la felicidad y se somete al pecado.

Jesús nos propone un camino bienaventurado. Bienaventurado porque ese camino nos lleva a la única y verdadera felicidad. Son las bienaventuranzas, sermón de Jesús en el monte. Seremos dichosos y felices si somos capaces de vivir ese proyecto de amor que Jesús nos propone. Conviene conocerlo y vivirlo. Nos hará dichosos y felices eternamente.

sábado, 28 de enero de 2017

Cuando alguien decide ir a la otra orilla va empujado por algo. Diríamos que busca algo, y ese algo tiene que ser muy fuerte para que lo mueva en ese compromiso. Hay que estar muy seguro y confiar mucho en que lo que buscas está ahí. Se hace necesaria mucha fe.

Porque en la otra orilla las cosas no se regalan ni te están esperando. Integrarte y darte a conocer lleva tiempo, y en ese tiempo las circunstancias cambian y los problemas surgen. Ante esas dificultades muchos desisten de ir a la otra orilla y abandonan la idea. Perseverar y sostenerse implica mucha fe.

Sin embargo, cuando tu fe está bien plantada y tu tierra es tierra fertil, tu voluntad te mantiene firme y tu actitud se sostiene ante las adversidades y problemas. Porque sabes de quien te fías y en nombre de quien vas. Y te descubres asistido y acompañado. Y tus miedos desaparecen o se superan.

viernes, 27 de enero de 2017

Jesús nos explica que el Reino de Dios es como un hombre que echa un grano en la tierra. Y hagas lo que hagas, duermas o se levante, el crecimiento de ese grano no se detiene. Nuestro tiempo es igual. Caminamos, quieras o no, hacia el Reino de Dios. Porque no hay otro camino.

Y, valga la redundancia, ese camino se terminará un día. Es el final de nuestra vida, nuestra hora, o la segunda venida de nuestro Señor. No conocemos la hora, ni de una u otra. Pero, como el grano de trigo, no se para y continúa su camino. Llegará su momento. Así de sencillo. Es irreversible.

También, en cada uno de nosotros, Dios ha sembrado en nuestro Bautismo la semilla de su Palabra, y el camino de salvación. Ha enviado a su Hijo, Jesús, para señalarnos el Camino. Y regresado su Hijo con el Padre, ha venido el Espíritu Santo, encargado de acompañarnos hasta el final. Dependerá de ti y de mí que respondamos a su llamada de salvación.

jueves, 26 de enero de 2017

Las buenas cualidades siempre resaltan y son descubierta por la vista. Los buenos ojeadores descubren esas cualidades en aquellos que la poseen. Incluso a pesar de que no las manifiesten de manera excesiva y presumida. Siempre estarán ahí, porque la verdad sale a la luz.

No es contradictorio ser luz y permanecer humildemente oculto. Y no es contradictorio porque la luz siempre emergerá a la luz. En la luz nada se podrá ocultar. Y si el hombre busca la verdad, está será descubierta y mostrada a la luz de todos, pues el hombre la busca.

Por eso, la mentira, por mucho que se esfuerce en relucir y dejarse ver, siempre será descubierta y enterrada. Sólo la luz emergerá para alumbrar. Porque quien da claridad y alumbra el camino es la luz de la verdad. En la mentira la oscuridad reina, pero en la luz reina la Verdad.

miércoles, 25 de enero de 2017

Dentro del corazón del hombre hay un mensaje escrito a prueba de fuego. Es como una huella que le identifica y le impulsa a buscar la felicidad siempre en el amor. Porque la experimenta cuando ama, y también cuando se siente amado. Se goza en él sintiéndose plenamente colmado y feliz.

El hombre experimenta dentro de sí mismo un deseo profundo de eternidad. No quiere dejar escapar ese deseo que le impulsa y le mueve. Quiere sostenerse felizmente gozoso siempre. Pero, al mismo tiempo, siente deseos también de compartirlo y darlo a conocer. Y es que el amor de Dios no se puede guardar para sí mismo.

Esa es la experiencia de Pablo de Tarso. Habiendo perseguido a los cristianos, vivenciado y experimentado el encuentro con Jesús, cambia de rumbo y entrega su vida a anunciar ese mensaje de Amor que nos salva plenamente y nos da la Vida Eterna.