
Ocurre que puedes encontrarte rodeado de personas, pero
sentirte sólo. Experimentar compañía no es estar rodeado de muchos otros, sino
de muchos tú que se relacionan contigo. Porque sin ti queda desdibujado el yo.
La persona humana necesita al tú para sentirse persona.
Y del tú y el yo nace el amor. Sin el amor no se produce la
relación. De tal forma que la persona humana es un animal racional en relación.
Una relación que nace de su propia necesidad de buscar el bien de los otros y
de experimentarse también deseo del bien del otro. Es la expresión del mutuo
amor.
Por eso el hombre
está llamado a vivir en comunidad. Una comunidad, origen de su creación, porque
Dios es comunidad de Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y ser reflejo,
creado a su imagen y semejanza, de Dios es amar como el Padre y el Hijo se
aman. Y fruto de ese Amor, el Espíritu Santo.