El Evangelio de hoy te invita a abrirte. Abre tus oídos y desata tu lengua. Es decir, camina, muévete y crece. Porque, la fe es un proceso que va madurando y evolucionando con el auxilio y la asistencia del Espíritu Santo. No te quedes estancado en lo antiguo.
Ya lo advirtió Jesús: - Mt 9, 14-17 – a vino nuevo, odres nuevos. No puedes quedarte encerrado y lo viejo y no crecer. Ni tampoco creer que estás en posesión de la verdad y nada se te oculta. ¿Para qué entonces el Espíritu Santo? Sobraría su concurso y su permanencia entre nosotros.
Necesitas también ir bien asesorado y acompañado para saber darle sentido a la Palabra. No pienses que tú te bastas. Los discípulos necesitaron a Jesús y, luego, al Espíritu Santo para proclamar la Buena Noticia que ellos habían recibido de Jesús. Ahora tú necesitas a la Iglesia – colegio apostólico -.
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