
Hay circunstancias en la que se hace necesario vencernos. Vencer nuestros miedos, soberbia o vergüenza para poder alcanzar un bien superior. Jesús da confianza y esperanza. Aquel enfermo lo supo y venció sus temores para, a pesar de sentirse indigno, acercarse a Jesús.
Sucede también que ciertas circunstancias te empujan a saltarte las normas. Sientes que es tu última oportunidad y, a pesar de estar prohibido, te arriesgas a acercarte a Jesús. Vas confiado y esperanzado en los que has oído y en su amor misericordioso.
Podemos pensar también en nuestras lepras y llevárselas al Señor. Creer que el Señor tiene poder para limpiarnos y que quiere limpiarnos si nos acercamos con fe, arrepentimiento y en actitud sincera le suplicamos que nos limpie. Pero, sobre todo, somos capaces de vencer nuestra vergüenza, nuestro miedo y timidez.
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