lunes, 31 de marzo de 2025

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de esperar sino de confiar. Se trata de saber que Dios es nuestro Padre, y nosotros sus hijos. ¿Cómo entonces nos va a abandonar? Dios, nuestro Padre, actuará para nuestro bien, eso es seguro. Ahora, quizás no a nuestra manera o gusto.

Padre, hay muchos momentos que me siento esclavo, sometido, obligado y sin deseos de estar contigo. No sé qué me sucede, porque, eso sí lo sé, en Ti está el gozo y la felicidad, pero me cuesta descubrirla. Dame, Señor, esa capacidad de experimentarla.

Siempre, nuestro Padre Dios, lo hará a su manera. Pero, siempre, eso es tan cierto como que es nuestro Padre, será lo mejor para nuestro bien. De modo, que haga lo que haga, será el bien de sus hijos. Y eso significa que nuestro Padre responderá a nuestras peticiones de hijos, y nos dará, eso sí, cuando Él lo disponga, esa felicidad que buscamos y que en Él encontraremos. Así lo pensó el hijo menor de la parábola de la misa del domingo.

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