Con facilidad se nos va
la lengua y, casi sin darnos cuenta, chismorreamos contra los demás. Es tiempo
propicio para detenernos y aprender a respetar.
Eso es lo que busco,
Señor, que Tú seas el centro de mi vida. Confieso que mi voluntad deja mucho
que desear y que mis fracasos me alejan de Ti, mi Señor, pero mi deseo es
seguirte y parecerme a Ti.
Pidamos al Señor que nos
conceda esa mirada de misericordia para ver a los demás como Él nos ve. (Papa
Francisco, 10-03-24).
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.