«Yo soy el pan vivo bajado del cielo —nos dice el Señor—;
el que coma de este pan vivirá para siempre».
Señor, sé que estás a mi lado, pero me gustaría
sentirlo y experimentarlo hasta el extremo de tomar conciencia de tu presencia
en todo momento, y de compartir mi vida contigo siguiendo tu Voluntad.
«Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». La invitación está hecha… Ahora nos toca a nosotros acogerla y responder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.