Nos
pasamos la vida buscando la felicidad… y, sin embargo, la tenemos al lado y no
la vemos.
Porque
Dios está a tu lado.
Señor,
¿a dónde voy si Tú no me acompañas? Solo contigo puedo encontrar el verdadero
camino de felicidad eterna. Porque Tú, Señor, eres el Camino, la Verdad y la
Vida.
Son
nuestros egos los que nos impiden reconocer dónde está la felicidad verdadera.
Ahí está nuestra lucha: quitarnos esa venda para aprender a mirar… y encontrar.
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Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.