¿Cómo
es nuestra fe y la de nuestra comunidad? La barca de la que habla el evangelio
de Juan representa la vida de cada uno de nosotros y también la de la Iglesia.
Señor, no tengo camino ni rumbo si Tú, mi Señor, no
estás presente en mi vida. Solo Tú le das sentido, la iluminas y la orientas
para que encuentre la ruta que lleva a Ti. Señor, solo Tú levantas mi vida y la
pones en marcha.
Los vientos contrarios la sacuden constantemente. Son las dificultades, las angustias y los miedos: pruebas que ponen a prueba y, al mismo tiempo, fortalecen nuestra fe.
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