El testimonio
de muchos ilumina también el apostolado en la Iglesia de hoy. La misión de
anunciar la Buena Noticia manifiesta que es Dios quien nos elige, nos invita a
responder a su llamada y nos fortalece con su gracia para proclamarla.
Señor, no
permitas que el agua de mi bautismo se estanque y no se renueve. Haz que sea
una corriente de agua limpia y renovada para que tu Palabra fertilice y dé
frutos.
Aunque a veces nos sintamos superados por las dificultades, la gracia de Dios nos sostiene y nos da fuerzas para seguir adelante y cumplir la misión que hemos recibido.

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