martes, 16 de febrero de 2021

 

Mientras los apóstoles están preocupados por lo material, en este caso por la falta de pan, Jesús, que sabe de sus preocupaciones, les advierte de que más importante es tener cuidado con los corruptos que envenenan el espíritu y matan, con el pecado, el alma.

Poner sobre la mesa nuestras prioridades es quizás lo más importante de nuestra vida. ¿Por qué? Porque, es ahí donde se encuentra esa felicidad que buscamos y esa Vida Eterna que anhelamos. Priorizar lo bueno y la buena levadura será pues nuestra mejor elección.

Y la mala levadura, la contaminada por las malas inclinaciones, que se esconden en nuestros corazones son la causa de nuestra perdición. Por eso debemos cuidarnos de esos actuales fariseos que, aparentando una cosa, nos llevan al precipicio de lo corrupto y del mal.

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