viernes, 21 de julio de 2017

No puede ponerse una ciudad patas arriba para provecho o celebración de unas pruebas deportivas o eventos folklóricos o festivos. Incluso siendo beneficiosos para la ciudad si se perjudica a los ciudadanos. Porque, los ciudadanos deben ser la prioridad en los pueblos y ciudades. No entenderlo así sería contrario al sentido común.

Otra cosa sería que, siendo una circunstancia puntual, podría exigirse un sacrificio ciudadano por el bien del pueblo o ciudad, pero no con la frecuencia que impediría el buen funcionamiento de los ciudadanos y sus trabajos para el bien del pueblo. Porque los pueblos los forman los ciudadanos.

Y sigue ocurriendo lo mismo después de tantos siglos. Se posponen los intereses ciudadanos para el interés de unos pocos, con la excusa que es para el bien de todos. Resulta que luego son unos pocos los que se aprovechan y el pueblo queda perjudicado. Habría que buscar soluciones de poner al hombre en el centro de la ley. Es lo que Jesús nos dice en el Evangelio de hoy.

jueves, 20 de julio de 2017

Jesús sabe y conoce la naturaleza humana. Él ha venido a sacarlo de la esclavitud, y a liberarlo y salvarlo. Sabe de sus limitaciones y su cansancio. Y conoce los extremos que le salpican y le ponen al borde del abismo. Conoce sus fatigas y sus afanes, que, en ocasiones, le desestabilizan y le hunden.

En esas circunstancias, Jesús nos invita a ir a Él y, en Él, apoyarnos y descansar. Mirándole, aprendemos a no desesperar y a ser manso y humilde como Él. Todos los afanes de la vida son pasajeros, y la muerte es el glorioso camino para encontrarnos con Él. Es el momento de la verdad.

Su presencia nos alivia y nos serena. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y en El nada podemos temer. Quizás no lo descubramos como nos gustaría, pero sí le experimentamos y descubrimos como Él quiere que sea. Porque, Él nos conoce y sabe lo que nos conviene en cada instante de nuestra vida. Pongámonos en sus Manos y descansemos en Él.

miércoles, 19 de julio de 2017

Cuando el hombre alardea de su conocimiento y sabiduría, todo lo quiere entender. Y lo que no entiende o le sobrepasa, le molesta y se cierra a ello. Más si se considera inteligente y sabio. Porque, hay muchos que consideran que nadie les podrá enseñar ni convences sobre algo tan grande como vencer la muerte.

Porque, esa es la noticia de Jesús. La Buena Noticia, la Salvación Eterna. Y una eternidad vivida en plenitud de gozo y alegría. Pero, entender eso no es posible. Hay que fiarse de la Palabra del Señor. Y Él ha dado razones y motivos para fiarnos de su Palabra. Sus Obras y su Mensaje así lo acreditan.

Pero, es su Resurrección el fundamento de nuestra fe. Él ha vencido la muerte y en Él descansamos, confiados en que un día, cuando llegue nuestra hora, resucitaremos nosotros también. Por eso, ser sabio e inteligente es confiar y creer en la Palabra del Señor, porque en Él está nuestra esperanza.

martes, 18 de julio de 2017

Hoy Jesús, en el Evangelio, nos plantea esa capacidad de respuesta que muchos han dejado en el aire y no acaban de concretar, y, menos, responder. Respuesta a su Mensaje de Salvación. Y se lamenta de aquellas ciudades, como Corozaín y Betsaida, que no respondieron a su Mensaje, a pesar de las señales que allí se hicieron.

Posiblemente, esas ciudades, que fueron agraciadas, regadas y abonadas con la Palabra y las Obras de nuestro Señor Jesús, tendrán más responsabilidades que las otras, en las que no se proclamó ni se hizo obras que descubrieran el Amor de Dios. Y en las que poco oyeron y vieron de lo que dijo e hizo Jesús.

En conclusión: Serán mejor tratadas aquellas ciudades que poco han recibido y poco han respondido, y más duramente, aquellas que han recibido mucho y no han respondido en proporción a tanto recibido. Porque, quien mucho ha recibido tendrá mucho de que responder, y quienes poco, poco responderán. De ahí nuestra gran responsabilidad.

lunes, 17 de julio de 2017

Vivir según tus intereses, aunque en muchos momentos tengan que falsear y mentir aparentando verdad, es el propósito de muchos hombres. Ocurre que todos corremos con el afán de ganar en la vida. Eso significa tener éxito, triunfar y destacar en la sociedad que te rodea. Acaparar bienes, fama, riqueza y poder. Y darte la gran vida con comodidades y placeres. A eso se le llama vivir bien y triunfar.

Pero, también, pronto empieza a descubrir, por tu propia experiencia, que todo eso que has acumulado no te llena plenamente. Algo ocurre que lo que creías que te iba a hacer feliz, parece que no resulta. Y, posiblemente, piensas que necesitarás más. Y buscas más. Experimentas que estás en una espiral que da vueltas y no acaba. El mundo empieza a quemarte.

Y empiezas a cansarte, y, quizás, a aburrirte y a desilusionarte. Igual te experimentas esclavizados y atrapado. Te cuesta salir y cambiar de rumbo. Piensas que has equivocado el camino y, ahora, te cuesta salir y despegarte de él. No te preocupes, descubre que si pierdes tu vida por amor y servicio a los demás, estarás ganándola. Porque vivir en la verdad nos descubre el único y verdadero camino.

domingo, 16 de julio de 2017

Tu semilla ha sido plantada en tu corazón. Tienes lo imprescindible para que tu tierra sea bien abonada. Y, aunque hay camino, tierra poco profunda, abrojos y malas hierbas, tienes la tierra buena y suficiente, para hacer hueco en tu corazón y conse queguir esa pequeña parcela dé buenos frutos.

Es verdad que eso no se hace sólo con la boca y las palabras. Hay que doblarse la espalda, tomar el arado y arar la tierra. Hacer los surcos y mezclar el estiércol de tu basura con la tierra recibida para que la semilla sembrada de la Palabra pueda morir y germinar. Y dar frutos.

No es cuestión de un día, ni de dos. Ni de semanas, meses o años, sino de mucho tiempo. Quizás de toda tu vida. Se trata de limpiarla de la dureza del camino que no la guarda ni guarece; se trata de alejarte de malos ambientes que te tientan, te invitan a la indiferencia y a no profundizar. Se trata de cuidar tu tierra buena para que, venida la lluvia y plantada la semilla, dé frutos.

sábado, 15 de julio de 2017

Sucede que cuando queremos avanzar y vivir en ese camino que el Señor nos señala, experimentamos que surgen dificultades y rechazos que nacen de aquellos que quieren elevarse por encima de Él, o dictar otros caminos en oposición con el que Él señala.

La Buena Noticia arranca y tiene su origen sólo en Él. Y es de Él de donde debe partir toda sabiduría y todo seguimiento, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Y, desde Él, con Él y por Él, avanzaremos confiados en su Palabra y siguiendo sus mismos pasos.

Sin temor ni miedos, y esperanzados en que toda verdad será descubierta y emergerá a la luz de todos. Y que no estamos solos, pues, a pesar de estar enfrentados al mundo, seremos defendidos por la Verdad Absoluta ante los enemigos que nos amenazan de muerte.

viernes, 14 de julio de 2017

Sin lugar a duda, si la vida, ya de por sí, es un peligro, cuánto más la de un cristiano. Un cristiano que tiene que enfrentarse, en un mundo de lobos, lleno de paz y de amor. Un cristiano cuyo lema y meta es vivir el esfuerzo y la actitud de amar y perdonar.

Porque el Evangelio, la Buena Noticia de salvación se concreta en esas dos palabras: Amar y perdonar. Palabras que el mundo olvida y esconde en este mundo. Donde lo que prima es el poder, la fuerza y el éxito. Y dónde la Palabra de Dios se rechaza o se toma con indiferencia.

Nuestra esperanza está en el Señor. Su Palabra es Palabra de Vida Eterna, y en Él nos atrevemos a seguir adelante y a soportar, como hizo Él, todo martirio, injuria, blasfemia, sufrimiento y peligros, Y toda clase de incomodidades. Nuestra meta es la Cruz, tal y como Él padeció. Y no lo hacemos confiados en nuestras fuerzas, porque no podríamos. Lo hacemos abandonados y confiados en Él.

jueves, 13 de julio de 2017

Si hay algo bueno y que el hombre busca es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el Señor, porque en Él está todo lo que el hombre necesita y sólo Él basta. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Y es ese el Camino que todo hombre quiere recorrer. Ahora, no todos lo encuentra o lo conocen, y necesitan que se lo enseñen.

Por eso, hay que proclamarlo y darlo a conocer. Con la vida y con la palabra. A pesar de nuestras caídas y fracasos; a pesar de nuestros malos testimonios y pasos atrás. Tenemos siempre la oportunidad de levantarnos y, limpios, empezar de nuevo. Cada día es una lucha, pero lo importante es perseverar en esa lucha y confiar en la Fuerza del Señor.

Pidamos la perseverancia de no desfallecer, y, a pesar de nuestros pecados y malos testimonios, confiemos en el Señor. Es Él quien nos envía y quien confía primero en nosotros. Pongámonos en sus Manos y dejemos que el Espíritu Santo nos modele y nos dirija. Sigamos sus consejos y seamos prudentes y humildes.

miércoles, 12 de julio de 2017

Dios no ha hecho ningún casting con nosotros. Nos ha elegido a todos, y también invitados al Banquete. Al Banquete de la Vida Eterna. Y han aceptado muchos, pero otros no. Sin embargo, la cuestión no es que seamos mejores los que hemos aceptado, sino que, abiertos al Espíritu Santo, el Señor se nos ha dado a conocer.

Por eso, al mismo tiempo que nos esforzamos en responder a su elección, le damos gracias por habernos elegidos y aceptado. Y le pedimos sabiduría, valentía, fortaleza y voluntad para perseverar en el empeño de responderle y proclamar su Palabra.


Palabra que no podemos resistir dentro de nosotros, porque se derrama y nos exulta de gozo y alegría hasta el punto de contagiar y ser proclamada. Caso de que eso no nos ocurra, posiblemente sea que no ha muerto la semilla plantada en nuestro corazón y no dé frutos. Tratemos de cultivar esa Palabra e irradiarla a todas partes de nuestro camino.

martes, 11 de julio de 2017

Es el caso de los apóstoles. Hoy, en boca de Pedro, le piden al Señor por su recompensa. «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». La respuesta de Jesús no se hace esperar, y promete recibir el ciento por uno.

«Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna».

El Señor no se queda corto nunca. Nos promete el ciento por uno en todo. Es decir, nuestra felicidad será plena e inmensa. Quizás no podemos entenderlo ni explicarlo. Pero, lo más importante es que, además de ser gozo y felicidad en plenitud, será Eterna.

lunes, 10 de julio de 2017

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús devolviendo la vida a dos personas. Una es la hija de un magistrado, que confiando en Jesús, le busca y le pide que le imponga las manos a su hija y le devuelva la vida. Su fe le impulsa a pedírselo al Señor. Y Jesús le responde resucitando a su hija.

La otra, es una mujer enferma de flujo de sangre. Lleva mucho tiempo padeciendo esa enfermedad y permanece estéril. No puede dar vida a ningún hijo. Cree en Jesús y piensa firmemente que si le llega a tocar su orla quedará curada. Y se dispone para poder hacerlo. Lo logra e inmediatamente queda curada.

La fe de esos dos personajes es firme, y les lleva a buscar a Jesús y a pedirle, confiados, en que les dé vida. ¿También busca tú a Jesús para alcanzar la Vida Eterna? Porque, es eso lo que Él nos ha venido a ofrecer. Verdadera Vida Eterna. Pidamos sabiduría para responder y abrirnos a su Palabra.

domingo, 9 de julio de 2017

Cuanto más te crees que sabes, más puedes estar alejándote de la verdad. Y, en la medida que rechazas escuchar al más pequeño, más oportunidades pierdes de saber más. Porque, siempre hay algún detalle o alguna parte de la verdad a la que tú no has llegado.

Y, también en la medida que no escuchas a tu enemigo, pierdes la ocasión de saber sus intenciones, así como sus cualidades o debilidades. Luego, le das ventaja y quedas en inferioridad, porque sabes menos del él y de cómo poder vencerle o ganarle.

Hay un refrán que dice: “Si no puedes con tu enemigos, hazte amigo de él”. Pero, Jesús, te dice más: “Ámalo”, y eso significa que debes tenderle la mano y no tener miedo de acercarte a él cuando tienes la oportunidad de romper barreras. Eso es ser manso y humilde, pues con esas armas siempre se vence y se llega al corazón del otro.

sábado, 8 de julio de 2017

No parece de sentido común que a la fiesta se vaya con cara triste y apesadumbrada. Nos preguntaríamos qué hacemos en ese lugar, donde la gente va a divertirse. No es lógico que estemos tristes cuando todos los demás van a divertirse y a pasarlo bien. Desentonaríamos.

De la misma forma, estar triste cuando el Señor está con nosotros es ilógico. Y menos ayunar y hacer sacrificios. No tendría mucho sentido que sentirnos salvados e invitados al banquete de la Vida Eterna sea para ponerse a llorar. Un cristiano es una persona alegre, porque se experimenta salvado.

Y debe dejar lo viejo con lo viejo, porque ahora estamos en tiempo de salvación. Al vino nuevo, odres nuevos. Misericordia quiero y no sacrificios –Mt 12, 7- nos dice el Señor. En la misericordia encontramos el momento donde tendremos que renunciar y sacrificarnos por el bien del otro. Sobrarán oportunidades para despojarte de ti y darte al otro.

viernes, 7 de julio de 2017

Tu respuesta depende de ti. Jesús no ha querido imponerte nada. Su padre Dios te ha creado libre, con capacidad para responder libremente. Luego, de ti depende. Ahora, eso sí, te llama, te da su amor y te busca con misericordia y perdón. Son las dos palabras con las que quiere seducirte.

No quieres que te pierdas ni que desaproveches tu ocasión. Él te lo demuestra dando la vida por ti. Lo hace cada día actualizándolo en la Eucaristía. Allí se ofrece al Padre en el memorial de la Pasión, partiéndose y convirtiéndose en Pan y Vino, para alimentarte espiritualmente y fortalecerte.

Fortalecerte para que puedas vencer tus inclinaciones, tus pasiones, tus deseos egoístas, tu individualidad, tu desamor, tus ambiciones, tus proyectos erróneos y tus pecados. Sabe de tu debilidad y fragilidad, y se ofrece cada día en la Eucaristía para renovarte, y en la Penitencia, para levantarte y perdonarte.


jueves, 6 de julio de 2017

A Jesús lo buscaban para que les curase. Después de comprobar que sus dolencias nadie las podía curar, la gente acudía a Jesús con esa intención. El pasaje del Evangelio de hoy narra uno de esos hechos en los que le presentan a Jesús un paralítico. Y la respuesta de Jesús es curar y limpiar su alma.

Es a lo que ha venido Jesús. No tanto a salvarnos de la muerte humana, a la que todos estamos destinados, sino a darnos la Vida Eterna. Para ello se hace necesario salvar nuestra alma. Y eso pasa por arrepentirnos de nuestros pecados y dejar que la Misericordia de Dios nos perdone.

Jesús tiene poder para curar nuestro cuerpo y salvar nuestra alma. Lo dejó claro con aquel paralítico en presencia en presencia de todos los que le escuchaban. Sabía lo que pensaban y conocía su desconfianza, pues sólo Dios puede perdonar. Dejo muy claro su Divinidad demostrando su Poder para perdonar los pecados.

miércoles, 5 de julio de 2017

A nadie se le escapa que la vida tiene sus buenos y malos momentos. Y son esos momentos malos los que marcan nuestra personalidad y nuestra fidelidad. Porque, en los buenos es muy fácil hacer las cosas bien, pero cuando las tempestades hacen presencia, los ojos de los demás están fijos en nosotros.

El camino que Dios nos ha marcado también está lleno de pruebas. Pruebas que tienen el peligro añadido del Maligno, que está pendiente de nuestras debilidades y derrumbes. Creer que nosotros solos podemos enfrentarnos a esas pruebas es lo mismo que ponernos en manos del Maligno. Solos el fracaso está asegurado.

Necesitamos la presencia constante y diaria del Señor. Necesitamos ponernos y abrirnos a la escucha del Espíritu Santo y llevar a todas horas el arma de la oración. Oración que se traduce en consulta y diálogo con el Espíritu en cada instante de nuestra vida. Sobre todo en esos momentos difíciles en los que tenemos que tomar un camino.

martes, 4 de julio de 2017

Ocurre que nos sorprende de improviso y, sin apenas tener tiempo para pensar o prepararnos, la tempestad nos rodea y nos amenaza peligrosamente. Tempestad que puede venir significada en una enfermedad, en una muerte, en una depresión física o económica…etc. La vida se oscurece y la barca de nuestra vida se hunde.

Lo inmediato es pedir socorro. Pero, no a quien no puede ayudarte, o su ayuda es limitada como la tuya. Para esto se requiere poder. Mucho poder. Entonces, te acuerdas de Dios, levantas tu mirada y te diriges a Él. Reconoces que no te habías acordado, en tiempo de vacas gordas, de Él. Y, quizás, por su ayuda,  prometes algo.

Dios no quiere promesas, ni tampoco que le pagues. Primero, porque no puedes pagarle. Ni tampoco tienes nada para pagarle. Todo lo tuyo te lo ha regalado Él. Dios quiere que tú pienses, y que te des cuenta que Él es quien únicamente te puede dar la eterna y feliz salvación. De todos modos, quieras o no, te escucha y te abre los brazos de salvación.

lunes, 3 de julio de 2017

El Evangelio de hoy es muy sencillo. Nos habla de Tomás, un discípulo de Jesús que no cree que haya resucitado. Y tampoco cree lo que le dicen sus compañeros. Necesita verlo por él mismo. ¿No te recuerda alguien esa actitud? También nosotros necesitamos ver por nuestros propios ojos. Y nos resistimos a creer.

Hay muchos Tomás en este mundo. Muchos Tomás que no creen sino lo que ven, y rechazan, a pesar del testimonio de sus amigos, todo aquello que le dicen. Y muchos, a pesar de testimonios y ejemplos, se cierran a creer. Posiblemente, no le será dada otra oportunidad.

Al final, Jesús llama dichosos a aquellos que creen sin haber visto. Dichosos y bienaventurados aquellos que se fían de su Palabra. Como niños que creen en sus padres. No nos queda otra opción sino pedir al Espíritu Santo que nos aumente la fe.

domingo, 2 de julio de 2017


No cabe ninguna duda de que el hombre necesita un ideal para sostenerse y activar su camino. Un ideal que le mantenga en alerta y movimiento a cada momento. Desdibujado ese ideal su norte se desmorona y cae en depresión y abandono. Así, muchos terminan en la indigencia y en el sin sentido.

Vivir en esas condiciones es absurdo. Nada importa y todo vale. No hay camino, sino vagancia y, como ambulantes sin rumbo, su vida se limita a alimentarse de lo que encuentra y de la limosna. También la vida, cuando perdemos lo primero y principal, caemos en ese peligro.

Y lo primero es el Señor, nuestro Señor Jesucristo. Él es el único Camino, la única Verdad Vida. Porque teniéndolo a Él, todo lo demás se nos irá dando por añadidura. Sin embargo, pocos son los que le anteponen a todo, pues es más importante el tiempo, la hora, la comodidad y…Se antepone cualquier comodidad que buscarle en la comunidad. Y, claro, así se nos pierde y no encontramos fuerza para darnos a los demás.

sábado, 1 de julio de 2017

También a nosotros nos ocurre en muchos momentos de nuestra vida situaciones desesperadas. En el camino estamos expuestos a accidentes, dificultades y obstáculos. Y, cuando nos ocurre una situación desesperada nos acordamos de Jesús, de Maria y de muchos santos.

Eso descubre nuestra fe. Pero, quizás, una fe mediocre, como un seguro para situaciones extremas. Una fe desencarnada de nuestra vida. Todavía no despertamos y tomamos conciencia que estamos salvados de todo peligro. El camino es de salvación, porque Jesús ya ha pagado nuestro seguro.

Es verdad que nuestra realidad, ahora, es todavía de pruebas y sufrimientos. Es el camino. Nuestro desierto. Tenemos que demostrar que realmente estamos con y en el Señor. Que Él es nuestro Dios y nos fiamos de su Palabra. Demostrarlo es amar. Amarle a Él sobre toda las cosas, y al prójimo como Él nos ha enseñado.