jueves, 22 de junio de 2017

Ponernos en lugar de otro nos enseña a comprenderlo y a saber perdonar. Porque cuando experimentamos injusticias tratamos de resistirnos y de luchar contra ellas. Comprendemos que no estaría bien derivarla sobre otros, pues si no la queremos para nosotros, ¿cómo podemos quererlas para otros?

Y, a la hora de pedir justicia, debemos tener en cuenta que, no sólo debe importarnos nuestro bienestar, sino también el bienestar de los demás. Porque, pedimos al mismo Padre, y es Padre de todos. Y eso nos hace hermanos. Por lo tanto, debemos amarnos y perdonarnos.

Y no podremos presentarnos delante de nuestro Padre, si antes no hemos procurado defender a los más pequeños y necesitados, y, sobre todo, perdonar a los que nos han hecho mal. Porque en la medida que perdonemos, así también seremos perdonados por nuestro Padre.

miércoles, 21 de junio de 2017

Todos, por propia experiencia, reconocemos que ser humildes es lo perfecto y lo bueno. Es el ideal, pero experimentamos que nos cuesta ocultar nuestros logros y exhibir nuestros éxitos. Y que necesitamos ser reconocidos por los demás. Nos sentimos mal cuando nuestro esfuerzo pasa desapercibido. Y eso se nota en nuestros grupos o comunidades y asambleas.

Quizás busquemos ese premio, alabanza u honor adjudicándonos antes y por los demás. Aún, a sabiendas, de que no lo reconozcamos, e, incluso no lo merezcamos. El Evangelio de hoy nos habla de ser humildes y no practicar nuestra justicia delante de los hombres, para no ser visto por ellos. Sobre todo con el propósito de lucirnos y que nos vean. Y pasar aparentemente como lo que no somos.

Tratemos, pues, de vivir en coherencia de pensamiento y vida, con nuestras obras y realidades. Mostrémonos tal y como somos, confiados en que no somos nosotros quienes cambiamos, sino que es Dios quien nos cambia nuestro corazón imperfecto e impuro, en uno perfecto y puro. Amén.

martes, 20 de junio de 2017

Tendremos que reconocer y confesar que esa característica de amar, incluso a los enemigos, es algo sustancial y diferente al sentimiento humano. Porque, nuestra naturaleza humana está herida y tocada por el pecado, y sometida al rencor, a la envidia, al egoísmo y a todo lo que nos hace enfrentarnos los unos con los otros.

Sin embargo, Jesús nos trae ese mandato del Amor. Un Amor en la misma línea que le ha traído a Él a entregarse por nosotros. Un Amor voluntario y libre, que se da y se entrega sólo por amor, valga la redundancia. Un Amor sin condiciones y a todos, buenos y malos; amigos y enemigos.

Y es que el Padre y Él nos aman así, sin condiciones. Y a pesar de no cumplir ni hacer su Voluntad; y a pesar de defraudarle y rechazarle en muchos momentos. Por nuestra lógica y sentido común estaríamos ya condenados. Sin embargo, el Padre nos espera y nos abre los brazos. ¿No tendremos que hacer nosotros lo mismo con nuestros enemigos?

lunes, 19 de junio de 2017

Por experiencia, sabemos que los violentos no razonan ni cambian su proceder con razonamientos. Por desgracia observamos muchos actos violentos donde se abusa y, escondidos en el grupo y el anonimato, de muchas personas. Se pierde la razón y se nubla la mente por fanatismos deportivos o ideológicos.

Ante toda esa espiral de violencias, el cristiano debe responder pacíficamente y buscar la concordia, la reflexión y la paz. Incluso, a pesar de no obtener resultados. En todo caso debe evitar enfrentamientos y buscar situaciones y ambientes donde el diálogo y el sentido común hagan presencia.

Esto no consiste en retirada, sino en retomar la actitud de manifestarse abierto al perdón con firmeza y decir las cosas claramente y decididamente. Siempre guardando la paz y la serenidad, y tratando de provocar ambiente reflexivo y sereno donde se busque la verdad.

domingo, 18 de junio de 2017

La vida es una lucha por la subsistencia. Y, para eso, el alimento es imprescindible. Sin embargo, el hombre no se queda ni se conforma con subsistir terrenalmente y por un tiempo limitado, sino que persigue la vida eterna. Eso, no es que lo descubra, sino que lo lleva implícito en su corazón desde que ha sido creado.

Pero, ese alimento que el hombre busca y necesita. El que le da la tierra, no le satisface su aspiración máxima de eternidad. ¿Dónde, pues buscarlo? El mundo no lo tiene, y el hombre no lo encuentra. Es por lo tanto imprescindible levantar la mirada y mirar al Cielo.

Porque del Cielo vino el pan que ayudó al pueblo elegido de Dios a atravesar el desierto. Pero, tampoco ese pan daba la vida eterna. Sólo, Aquel que envió el Pan del Cielo, ha enviado a su Hijo, el Señor Jesús, verdadero Pan de Vida que nos da la Vida Eterna a quienes lo comen.

sábado, 17 de junio de 2017

La cuestión está en que nuestra vida responda con nuestra palabra. De tal modo que, nuestra palabra debe corresponderse con nuestra vida. Ya ante tal hecho nada se resistirá a creernos y dar crédito a nuestra palabra. Se trata, pues, de ser coherentes.pensa

Basta simplemente decir la verdad. Y la verdad, aunque de inicio no sea creída, terminará por imponerse, pues la verdad siempre emerge y alumbrará a los hombres..Tarde o temprano no quedará la mentira, porque con ella no se puede vivir. Al final siempre emergerá la verdad.


Por lo tanto, no vale jurar ni poner a nadie por testigo. Simplemente decir sí o no, y sostenerse firme en esa palabra. Porque la verdad no necesita de privilegios ni ayudas. Emergerá porque es la única forma y camino para sostener y fundamentar la vida fraterna entre los hombres.

viernes, 16 de junio de 2017

El pensamiento nos traiciona y se mueve libremente. No podemos evitar que entre y salga de nuestro corazón cuando le apetezca y cuando vea oportunamente que es el momento más favorable. Se mueve a su antojo y, a nosotros, no nos queda sino saber esperar y dejarlo entrar y salir.

Mejor no resistirnos, abrirle la puerta y dejarle salir. Así, según entra, sale y no se queda en nosotros, evitando de esa forma que morando en nuestro corazón anide y nos haga daño. La mejor defensa y resistencia es no pararnos en ellos e invitarle, por la Gracia de Dios, a que salga y se vaya, dejándonos en paz.

Sin perder de vista que esa es nuestra lucha. Una lucha a muerte que nos crucifica y nos fortalece en el Espíritu Santo, para gloria de Dios. Demostrando su Poder y su Fuerza, pues siendo débiles y pobres, vencemos y soportamos las tribulaciones y tentaciones, por la Gracia de Dios.

jueves, 15 de junio de 2017

Interpretar la Ley no es cosa fácil. Y no lo es porque detrás de la Ley hay una intención de cumplirla, o simplemente aparentar cumplirla. Se puede cumplir, pero no tener el espíritu de respetar la Ley y no cumplirla en la primera oportunidad que tengas.

Junto a los cumplimientos está unido el espíritu. Porque una cosa es la Ley y otra su espíritu, que está por encima de la Ley. A veces se cometen actos que no se querían cometer, y hay un arrepentimiento sincero de, involuntariamente haberlo cometido. En esos casos se debe ser más generoso y misericordioso.

Por lo tanto, no se trata de cumplir lo escrito, sino también de no tener malas intenciones ni murmurar contra otros. Porque quien llama imbécil a su hermano, también lo está matando. De modo que, no está la plenitud sólo en la letra, sino también en el espíritu.

miércoles, 14 de junio de 2017

Muchos hombres se empeñan en aplicar la ley según la letra, y, aunque eso sea correcto, no debe excluirse el espíritu de esa letra que va más allá de ella y está contenida en el corazón humano. Porque, lo que importa es la intención y también, como antes decíamos, la voluntariedad.

Gracias a ese Espíritu de Misericordia, el hombre se experimenta salvado por el Amor del Padre. Jesús, el Hijo, enviado para transmitirnos esa Buena Noticia, ha pagado, con su muerte libremente aceptada, por nuestro rescate. Y el Padre lo ha aceptado.

Sin merecernos tal perdón, por amor hemos sido perdonados y salvados. De la misma forma, nuestra ley debe ser misericordiosa y, a pesar de sus consecuencias y castigo, debemos estar en actitud de perdonar y amar. Sobre todo al enemigo.

martes, 13 de junio de 2017

La Palabra de Dios contagia cuando es verdadera Palabra. Y eso se produce cuando la Palabra sincroniza con la vida. De tal forma que lo que se escucha se acoge, se guarda en el corazón y se lleva a la vida. Nace así el testimonio. Y cuando el testimonio viene de la Palabra de Dios escuchada y vivida, atrae y es acogida en el corazón.

Porque la Verdad es la Palabra, y el hombre busca y quiere la Verdad. La Verdad que no miente, que no seduce para engañar y que coincide con la justicia y el amor. Una Verdad que se hace vida y llena de felicidad. Una Palabra verdadera que viene de quien da testimonio de lo que dice y hace.

Una Palabra que se cumple en su integridad y que nunca falla. Una Palabra que nos habla del gozo y la felicidad de vivir eternamente en la Casa del Padre. De donde hemos venido y a dónde iremos de nuevo. Una Palabra esperada que está sellada en nuestro corazón y que al escucharla lo despierta y enciende.

lunes, 12 de junio de 2017

Conocer el recorrido y los peligros a sortear, te dará fortaleza, perseverancia y esperanza. Y alumbrará tu vida. Conocer que el Dios Creador ha enviado a su Hijo para, a los que crean en Él, darle Vida Eterna, enciende tu corazón y te llena de paz y alegría.

El camino no es fácil, pero conociendo que la meta es la crucifixión, encontrarás más fuerzas para, poco a poco, y en la medida que recorras el camino, soportarlo y aceptar crucificar tu vida junto y a los pies de la del Señor Jesús. El dolor será inevitable, pero en Él esperamos soportarlo y hacerlo fuente de vida eterna.

A simple vista parece una contradicción. ¿Cómo en el dolor se puede encontrar la paz, gozo y alegría? Sólo si te abandonas, con tu cruz, en la Cruz del Señor, encontrarás paciencia, alegría y esperanza de resurrección. Porque cuando te das, recibes. Y si das amor recibirás amor. Y el amor sólo contiene alegría, paz y felicidad eterna.

domingo, 11 de junio de 2017

La prueba de amor con la que Dios ama al mundo es insuperable. Tanto fue su locura de amor que envía al mundo a su Hijo único para que, entregando su Vida, redima a todos los hombres. Pero exige una condición, la de la fe. Salvará su Hijo a aquellos que crean en Él.

Esa es la condición y la prueba que nos da el pasaporte para la eternidad. Porque, Dios, nuestro Padre, no nos envía a su Hijo para juzgarnos. Sabe de nuestros pecados y de nuestra dureza de corazón. Sabe de nuestras debilidades y de nuestra impotencia, pero, a pesar de eso, quiere salvarnos contando con cada uno de nosotros.

Sólo exige fe y confianza. Así lo hizo con María, con José, con Abrahán, con Moisés, con Jacob y con todos los que a lo largo de la historia de salvación fueron confiando en Él. Y también preparó su Iglesia eligiendo a los débiles y pobres, para que su Poder fuese manifiesto.

sábado, 10 de junio de 2017

Sin darnos cuenta podemos estar incluidos en aquellos que siente una hipocresía espiritual experimentando que somos mejores que otros. Manifestamos actitudes vanidosas y lucimos una piedad que luego resulta hueca y vacía. Nos sentimos profesionales de la piedad sin llegar a expresarlo.

Pero, lo peor no es eso, sino que pretendemos cambiar nosotros mismos Y esa actitud nos impide vencer nuestra soberbia y nuestra humildad. ¿Es qué Dios no sabe cómo eres? ¿Es qué Dios te ha puesto como condición que cambies? ¿Te ha dicho algo Dios por medio de su Hijo Jesús?

Posiblemente no le hayas entendido. Dios te quiere tal y como eres. Simplemente, te pide que le respondas afirmativamente. Es decir, que te abandones en sus Manos. El trabajo de irte cambiando lo hará el Espíritu de Dios. ¿O no hizo eso con María, y con Pedro y con Pablo y muchos otros? Quien nos cambia es Dios.

viernes, 9 de junio de 2017

Al querer entender todo, el hombre cae en muchas contradicciones, y genera muchos errores. Trata de responder y al no poder, irrumpe en disparates o negaciones. Porque no se confía y lo que no entiende lo rechaza. Sólo obedece a lo que ve y puede alcanzar a pensar y comprender.

Cae en un gran error, pues no advierte que Dios tiene que ser incomprensible para él y para todo lo que existe. Pues, ¿cómo el Creador puede ser alcanzado y comprendido por sus criaturas y obras? La razón nos dice que eso no puede ser. Así las cosas, sólo nos queda un camino, la fe.

Y la fe es un camino, no una teoría ni una demostración. Ni tan siquiera unas pruebas o milagros. La fe es proceso que se hace y madura en la medida que tu camino se abre a la llamada de Dios y tu corazón escucha y acoge al Señor que se va haciendo presente en tu vida.

jueves, 8 de junio de 2017

El hombre y la mujer saben cuáles son sus responsabilidades y que deben hacer. Y, también saben, cuando no cumplen con ella. En esos casos, cuando la debilidad se antepone, se trata de auto engañarse y distorsionar la verdad haciéndola mentira. Es ahí donde se esconde el pecado.

Porque, lo importante es el esfuerzo de superar la tentación y el miedo, y confiar que el Espíritu Santo no te abandona y te fortalece siempre que aceptes esa ayuda. Porque, Dios nunca puede dejarnos de la mano, pues, su Voluntad es ayudarnos a superar esos momentos y salvarnos de la esclavitud del pecado.

Jesús nos enseña el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el ejemplo y testimonio, y Él supera esos momentos de debilidad, fortalecido en el Espíritu Santo, para hacer siempre, no su Voluntad, sino la Voluntad de su Padre.

miércoles, 7 de junio de 2017


El hombre tiene razones para creer en la vida eterna. Primero, porque lo tiene grabado a fuego en su corazón, y segundo porque experimenta esa aspiración y lucha por lograrla. La ciencia, en el terreno médico y científico, ha avanzado mucho. Y continúa avanzando.

Sin embargo, una Persona, nuestro Señor Jesús. Enviado por Dios, ha venido a revelarnos que Dios nos ha creado y también nos quiere salvar. Y Él es el enviado, no sólo a decírnoslo, sino a enseñarnos el camino de salvación. Para ello, nos lo proclama con su Palabra, sus Obras y su Vida.

Hay muchas razones para creerle. Su Palabra es veraz, porque lo que dice lo cumple. Sus obras están ahí a la vista de todos. Y su Vida es intachable, pues su Palabra coincide con lo que siente nuestro corazón. Pero sobre todo, lo último, ha Resucitado. Y eso lo dice todo.

martes, 6 de junio de 2017

Habían sido descubiertos en la parábola de la viña y les había puesto en entredicho sus poderes y manejos. Se habían apoderado de esa Palabra de Dios manejándola a su antojo. Y eso les descubres y les molestan. Y tratan de quitarlo del medio. Ahora, aprovechando esa tensión, le buscan para ponerlo de nuevo en aprietos.

Quizás no nos extrañe que hoy esté ocurriendo lo mismo. El poder político está en tela de juicio y se debate entre ganar poder y mandar. Jesús les molesta y le tienden una trampa. No hay escapatoria.  O defiende al Cesar o al pueblo. Y uno de los dos quedará ofendido. Así que, con esa intención la hacen, tras disimular la pregunta.

La respuesta les tumba y les deja sin palabras y totalmente derrotados. «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios». No se puede poner a la misma altura lo de aquí abajo, ya sea social o político, que lo de Dios. Él quiere que nos amemos, y amándonos todo, tanto social como político queda resuelto.

lunes, 5 de junio de 2017


Nuestra propia tierra es una viña que, bien cultivada, debe de dar buenos frutos. Pero, nos ha sido dada en alquiler durante un tiempo concreto. No sabemos cuánto, pero mientras está a nuestro cargo y debemos cuidarla y hacerla producir. Debemos aprovechar el tiempo y dar buenos frutos.

El mundo es una Viña universal que depende de la labor de los viñadores a la que ha sido dada. Y esa labor dependerá del trabajo y dedicación de cada uno. La Iglesia debe cultivarla y cuidarla, pero también estará relacionada con el papel de cada viñador.

Es la Iglesia la suma de pequeñas iglesias domesticas, que, unidas y bien relacionadas, en común solidaridad transforman el mundo y dan buenos y hermosos frutos cuando venga el Hijo, enviado por el Padre, a recogerlos.

domingo, 4 de junio de 2017

Cuando el hombre no sabe dónde ir, su camino es borroso, dubitativo y sin esperanza. Anda perdido y sin rumbo, y su vida pierde todo sentido. Es más, no se puede entender su existencia, pues sin caminos no se sabe a dónde se va. Y eso es lo mismo que decir que está anulado o loco.

Es, pues, vital encontrar el sentido de tu vida y la meta a la que te diriges. No puedes caminas sin tener trazado un camino y una meta. Y, en ese andar, el hombre descubre que busca la felicidad eterna. Esa es su meta y el destino de su viaje. Quiere ser feliz y eterno. ¿Pero cómo?

Posiblemente, muchos no lo sepan; otros lo buscan por sí solos; otros han oído que hay un camino. Pero, pocos son los que, no sólo han oído que Alguien ha venido para enseñarnos ese Camino. Y, primero, lo ha recorrido Él, para enseñárnoslo. Y lo hace con su Palabra y su Vida. Ahora, nosotros, si queremos encontrarlo tendremos que también recorrerlo acompañados de Él.

sábado, 3 de junio de 2017

Ha ocurrido muchas veces entre familias que, los talentos de unos molestan a otros. No hay alegría general por los logros de unos, sino que genera envidias y disputas. Ocurrió con aquel padre amoroso que, regresando su hijo menor, el mayor enfadó porque su padre la había recibido con alegría y fiesta.

Y nos molesta que nuestro padre sea generoso con los demás, incluso con nuestros propios hermanos. No resistimos que, a los débiles o que no cumplen, les perdone. Exigimos que todos se porten como nosotros lo entendemos. Sin embargo, cuando se trata de nosotros pensamos de otra forma.

¿Nos importa a nosotros lo que hace nuestro padre? ¿Tenemos derecho y autoridad para imponerle lo que nosotros sentimos o nos gustaría? ¿Nos gustaría que a nosotros se nos perdonase nuestras debilidades y errores o faltas? Son preguntas que nos pueden ayudar a reflexionar y, con ayuda del Espíritu Santo, encontrar luz para entenderlas.

viernes, 2 de junio de 2017

El hombre sabe que el mundo sólo le satisface a media. Está cansado de luchar y todo sigue igual. Sabe perfectamente que todo lo que podrá alcanzar se perderá al final. Así que la felicidad que pueda alcanzar, de la misma manera, incluso, más fácil, se perderá.

Entre otras cosas, porque este mundo es caduco y todo termina con él. El mayor error será instalarse en la mediocridad a la que el mundo le invita y dejar pasar así la gran oportunidad de alcanzar eso que experimenta dentro de sí, la felicidad. Necesita responder a ese impulso y ponerse en camino.

Y esa es la invitación que Jesús te ofrece hoy. Al igual que a Pedro, te dice que le sigas, y que salgas de ti mismo. Te invita a desinstalarte y a seguirle, porque en Él está esa felicidad y paz que buscas y que descubrirás cuando le conozcas.

jueves, 1 de junio de 2017

La vida se vuelve dura. Para unos desde el principio, pero para otros a través del camino. Unos tempranos y otros más tardes experimentaremos la soledad, el sufrimiento, el dolor y todo aquello que te amenaza con hacerte dudar y desistir de tu seguimiento al Señor.

No es fácil sostenerse firme y seguir los pasos del Señor. En cierta forma es lógico, son pruebas que nos descubren la firmeza y el compromiso de nuestra fe. Porque, sólo en esos momentos de lucha, de dolor y de sufrimiento podemos demostrar el compromiso de nuestra fe.

Pero, el conocer que está ahí, acompañándonos y que, como nos dice hoy en el Evangelio, que reza por nosotros, nos da fuerza y ánimo para continuar el camino. Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno.