sábado, 19 de agosto de 2017

Un niño es el ser más débil que existe. Ya, desde el vientre de su madre, está totalmente indefenso. No habla, ni ve, ni puede defenderse, y en esa situación millones de ellos son condenados a muerte y, por consiguiente, expulsados del seno materno. Pero, también muchos que sobreviven, sufren malos tratos, explotaciones y privados de su vida de niño.

Porque, el niño necesita vivir como niño hasta que alcance la madurez. Necesita recorrer varias etapas en su vida que le ayudarán a alcanzar la edad adulta. Edad en la que, formado, estará en disposición de sostenerse por sí mismo. Pero, también en esos momentos necesita una sociedad donde puede encontrar el apoyo y la ayuda para poder dar sentido y equilibrio a su vida.

No cabe ninguna duda que el niño es el ser más indefenso que existe, y como niño necesita protección y cuidados. Su corazón es limpio e inocente y fácil de engañar y explotar. Necesitamos tener un corazón de niño para que el mundo sea mejor en la verdad y justicia.

viernes, 18 de agosto de 2017

La célula de la familia son los esposos. Dos esposos, marido y mujer, que sean fieles a su compromiso de amor, transmitirán a sus hijos ese compromiso y se perpetuaran en el tiempo esos valores transmitidos. Está muy claro que todo se cuece en el seno familiar, porque los hijos imitan a sus padres, y también a sus vecinos, amigos.

De alguna manera experimentamos que somos hijos de nuestros ambientes. Y de vivir en ambientes que se transmitan la verdad, la justicia, los valores de la libertad, el respeto, la solidaridad y la igualdad de oportunidades, los pueblos reflejaran lo que vivan sus habitantes. Por lo tanto, esa debe ser la prioridad de todos los gobiernos que se precien de ser buenos e inteligentes gobernantes.

Si a todo esto añadimos que los esposos son creyentes y comprometidos, según su compromiso de Bautismo, todo va sobre rueda. Porque, la Voluntad de Dios es que los hombres y mujeres se amen y vivan en su Palabra. Palabra que nos mueve al verdadero Amor y Perdón, donde están contenidos todos estos valores.

jueves, 17 de agosto de 2017


Jesús nos lo deja muy claro hoy en el Evangelio – Mt 18, 21-19,1- y nos invita a perdonar siempre. Y lo dice porque Él lo hace así. ¿Acaso te niega su perdón? Sí, te pide que no lo hagas más, pero sabe de tus limitaciones y de tus posibles caídas. Y siempre está dispuesto y abierto a recibirte y perdonarte.

Esa experiencia de saberte perdonado, ¿no te ayuda a hacer tú otro tanto lo mismo? Porque si tú quieres ser perdonado, tendrás también que perdonar. Cada vez que rezas el Padre nuestro lo recuerdas, y si lo rezas de verdad te estás comprometiendo a perdonar en la misma medida que tú eres perdonado.

Por lo tanto, reflexionemos sobre la comparación que Jesús hace con el Reino de los cielos de aquel rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos, y sacas tus propias conclusiones. Perdonar es la llave que nos abre la puerta del perdón de Dios y nos da su Misericordia. Misericordia que nos salva.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Cuando pasamos de puntilla y escondemos la cabeza o miramos para otro lado, experimentamos que no hemos hecho bien. Sabemos que tenemos que denunciar y corregir lo que creemos que no está bien. Es de sentido común hacerlo como ciudadano si observamos que algo se hace en perjuicio de todos, pues es un derecho y deber cívico.

Sin embargo, hay circunstancias que te eximen, pues sabes que tu voz no va a ser escuchada y es provocada para aniquilarte o destruirte. Diferente será que te ataquen y quieran de ti que renuncies a tu fe y te avengas a lo que ellos desean. De todos modos, la prudencia te señala el camino a tomar.

De cualquier modo, siempre debemos de estar vigilante y atentos para reprender fraternalmente, no sólo al hermano en la fe, sino a todo aquel que hace una acción justa de reprimenda o corrección. Porque, silenciarnos nos hace cómplice.

martes, 15 de agosto de 2017

María asume la carnalidad de la encarnación del Hijo del Hombre, y como tal, su carne humana, donde estuvo gestándose nuestro Señor Jesús, Resucitado para Gloria de Dios, no podía corromperse. Y fue asunta al Cielo de forma directa.

Así, porque es algo que nace de la lógica y del sentido común, María fue asunta al Cielo sin pasar por la sepultura. Dogma de fe proclamado por el Papa Pio XII en el año 1950. Y desde ese gozo y alegría de sabernos con una Madre en el Cielo. También nosotros, porque nuestra Madre nos espera, vivimos en la esperanza de resucitar, promesa de su Hijo Jesús, y reunirnos con ellos en el Cielo.

Pidamos a nuestra Madre que interceda por cada uno de nosotros. Primero, para que nuestro corazón de piedra se transforme en un corazón de carne, lleno de bondad y misericordia, y vivamos en la actitud y disponibilidad de servir amando. María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

lunes, 14 de agosto de 2017

Supongo que cuando uno se entristece es porque no las tiene todas contigo. Jesús les había dicho varias veces lo que le iba a suceder. Era lógico que hubiese algo de tristeza, pero siempre cargada de esperanza y de gozo, pues la Resurrección era la promesa y la garantía.

Nosotros estamos en la misma situación. Sabemos que Jesús ha Resucitado, y tenemos la promesa que nosotros también resucitaremos. Luego, ¿qué nos ocurre? Nuestra reacción no es la que se espera. No aparentamos confianza ni seguridad ni transmitimos esa alegría de sabernos llamados a la Resurrección.

Es cuestión de fe. Y la fe no se compra ni se adquiere con entrenamiento. La fe es un don de Dios y, aparte de pedirla, necesitamos caminar y vivir un proceso de búsqueda con paciencia y tenacidad. Sobre todo, perseverancia y confianza. Aparecerá cuando Dios quiera dárnosla, porque Él sabe cuándo y dónde debe dárnosla.

domingo, 13 de agosto de 2017

La experiencia de nuestra vida, y la que recibimos de otros, nos revelan que hay momentos en que, a pesar nuestra voluntad, nos hundimos en las aguas de nuestros propios vicios y apetencias. Y nos experimentamos impotentes y sometidos a esos vicios que llegan a dominar nuestra voluntad. Y sólo hay dos maneras de afrontarlo: “Pidiendo auxilio o dejándote hundir”.

Esa fue la experiencia de Pedro. No sólo en el momento de sus dudas y verse hundiéndose, sino en aquella noche de cobardía y miedo que negó al Señor tres veces. Supo aceptar sus miedos y sus pecados; supo humillarse y levantarse, y supo confiar esperanzado en la Misericordia del Señor.

También nosotros tenemos esa oportunidad. Navegaremos por aguas turbulentas, por tempestades huracanadas, por terremotos y fuego como experimento Elías, pero, seremos salvados si confiamos en la presencia del Señor. Él está pendiente de nosotros y nunca nos abandona. Lo encontraremos, con la Mano tendida y la suavidad de la brisa o caminando sobre las aguas, para salvarnos.

sábado, 12 de agosto de 2017

A veces buscamos al Señor en algo heroico o grande. Nos parece que lo que nos va a empujar a cambiar tiene que ser un fuerte viento huracanado o algo grandioso. Y no es así, Dios se esconde en la suave brisa y el susurro que, en lo profundo de tu corazón, te invita a caminar por el camino justo y verdadero.

Porque, llegada la paz es cuando se enciende la luz y se ve todo con otra mirada y con otra serenidad. Es cuando despierta y valoras que todo lo que te ofrece este mundo es caduco, y lo caduco poco valor tiene. Es cuando descubre que el gran tesoro no se esconde en el tener ni poseer grandes riquezas, bienes, poder o fama, sino en tener un corazón, humilde y generoso, capaz de amar y servir.

Y, quizás, te das cuenta de todo eso cuando experimentas que te hundes y que la única Mano que puede salvarte es la de nuestro Señor Jesús. Aquel que tiene poder para caminar sobre las aguas que amenazan tu vida, o amainar los vientos y huracanes que desafían tu firmeza y tratan de hundirte.

viernes, 11 de agosto de 2017

En el Evangelio de hoy, Jesús nos lo deja muy claro. Quien trata de ganar su vida la perderá, porque el dinero, la fama, el honor, sexo y diversiones son codas huecas que no dejan huellas. Igual que nacen, desaparecen. La vida tiene otro sentido, y su plenitud es el amor.

Eso no es algo que hay que adquirir, sino descubrir, pues está acrisolado a fuego en nuestros corazones. Somos semejantes a Dios y en nuestro ADN espiritual está sellado ese trípode: felicidad – eternidad y amor. Todos queremos buscar esa trilogía, pero nuestra debilidad nos lo impide, y tratar de buscarlo sin la ayuda del Espíritu Santo es un grave error.

Al final tu vida será lo que tú le vayas dando. Si se trata de hartarla de satisfacciones y placeres, eso tendrá, pero ten en cuenta que eso no es eterno y desaparecerá igual que ha aparecido. Sólo te quedará el remordimiento de la debilidad y la esclavitud. Y el vicio de hacer algo que no es para tu bien. Experimentarás esclavitud en lugar de libertad.

jueves, 10 de agosto de 2017

El hombre cree lo que ve y se fía de aquel que le da confianza y cumple lo que promete. Por eso, nuestro Señor Jesús hizo muchos milagros que correspondían con su Palabra. Lo que decía tiene cumplimiento, hasta el punto que su Muerte tuvo la respuesta de su Resurrección.

Sin embargo, a pesar de sus obras y su Palabra, muchos hombres se resistieron a creerle, y hoy, todavía muchos se siguen resistiendo. No es cuestión ya de creer, porque hay razones para ello, sino de que el hombre se resiste a aceptar la Cruz y morir. Es decir, no acepta negarse, ni tampoco está dispuesto a perder esta vida. Cree que su felicidad está en ella.

La cuestión se esconde que negándote encontrarás lo que buscas. Y se trata de negarte porque el amor, para ser verdadero y auténtico amor necesita sacrificios, renuncias y entrega. Sólo dándote gratuitamente por amor estás en disponibilidad de imitar a nuestro Señor Jesús, que por amor se entregó por todos nosotros.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El hombre cree que siempre hay tiempo, y así parece. Nunca es tarde si la dicha es buena. Así reza el refrán, pero, llega un momento que es definitivo y que en él termina todo nuestro tiempo. Y nuestra felicidad dependerá de ese momento. Por lo tanto, tomárselo en serio sería muy buena opción, sobre todo ahora que estamos a tiempo.

Hay un peligro, y es que no sabemos el día ni la hora. Y eso juega en nuestra contra, porque podemos ser sorprendidos. De ello se desprende que debemos estar siempre atentos y, sobre todo, preparados. Y preparados consiste en estar en sintonía con el Señor y con nuestra particular alcuza llena de aceite.

Eso significa que debemos estar atentos y viviendo hasta el último momento de nuestro tiempo en su presencia y a los pies de su Misericordia. Y tener la lámpara de nuestro corazón bien limpia y encendida para acudir con prontitud a su llamada, abandonados a su Gracia y Misericordia.

martes, 8 de agosto de 2017

Las alegrías y las tristezas son parte de nuestra vida. Las primeras, las asumimos muy bien, con facilidad y alegría, pero, las segundas, se nos atragantan, y pueden afectarnos en el camino de nuestra vida. También, las alegrías hay que saberlas digerir y controlar, porque un desorbitado descontrol puede desorientar nuestra vida.

Y eso ocurre en muchos caminos. El recibir grandes alegrías no, a veces, nos sirve para mejorar, sino para enfrentarnos y empeorar nuestras vidas. Hay muchos que, por tener y poseer mucho, han empobrecido sus vidas y convertirlas en agonías. Y es que, sin Dios, la vida pierde sentido y las riquezas no son la solución.

Una vida sin Dios tiene un rumbo equivocado. Es posible que te sientas seguro en algunos momentos, pero sabes que eso es una quimera y fuegos artificiales. La única seguridad y garantía está en Dios, porque, Él es Señor de la vida y la muerte, y todo lo demás son fuegos de artificios que se queman y desaparecen.

lunes, 7 de agosto de 2017

Sin embargo, Jesús se compadece y les cura, y viendo su lejanía y la necesidad de comer, se compadece y les da pan. Hace entonces el milagro de los panes y los peces. Posiblemente, nosotros no advirtamos que con Jesús podemos también arreglar muchas cosas. El Señor nos descubre que Él está entre nosotros y se nos brinda a que le pidamos  la solución de nuestros problemas.

También nosotros podemos hacer más de lo que pensamos. La cuestión es compartir y ayudar a aquellos que tienen hambre. Claro, es necesario dar de comer, pero, para eso se necesita apetito y deseos de buscar ese alimento. Estando quieto y parado no se consigue nada.

Pero, también tenemos que estar atentos y alerta a la compasión y a la caridad. Quizás haya mucha gente sin saber a dónde ir ni dónde alimentarse espiritualmente. Porque, no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Necesitamos el pan material y el espiritual, y así lo tenemos que pedir, pero también poner todo lo que está de nuestra parte.

domingo, 6 de agosto de 2017

Jesús se muestra tal como es. Hace visible su naturaleza Divina también junto a la humana ya conocida. Se Transfigura como Señor del Antiguo y Nuevo Testamento con la presencia de Moisés – La Ley – y Elías – los Profetas - . Nos anuncia su Resurrección y que es el Hijo amado, predilecto del Padre, enviado para ser escuchado.

Él es nuestra salvación y a ello aspiramos por medio del Bautismo, pues en él somos, por su Gracia, admitidos como verdaderos hijos de Dios y coherederos con Él, de su Gloria. Ya podemos cargar confiados y en paz con las cruces de nuestras vidas y vivir en la esperanza de resucitar para siempre con un cuerpo glorioso como el de Jesús.

Porque, resucitaremos unidos a la carne corporal con la que hemos vivido y a nuestra alma espiritual, semejantes al Señor. Sólo imaginar eso nos alienta y nos impulsa al esfuerzo, de cada día, de parecernos e imitar más al Señor. Y eso no es sino de vivir en el ejercicio del amor. Sobre todo a los enemigos.

sábado, 5 de agosto de 2017

Si pensamos un poco detenidamente y serenamente, comprenderemos que nada se sacaría con mandar a un muerto resucitado a este mundo. Porque, los que lo vean, posiblemente quedarían impactado, pero luego, como la semilla entre la cizaña, terminará por dejarlo como algo que ocurrió y, quizás, fue un sueño.

Y es que pruebas no nos faltan, y todo sigue igual. Incluso, los apóstoles, que seguían a Jesús y presenciaron sus milagros y resurrecciones, tenían dudas de la Resurrección de Jesús. Recordemos a los de Emaús o a Tomás. El sentido común nos dice que lo más lógico es aparecerse a los que le esperaban y estaban dispuestos a creerle.

El ejemplo lo tenemos en el mismo Herodes -  Pero, ¿cómo, ha resucitado y se queda igual? ¿No sería eso un signo y prueba para plantearse su fe? Lo dicho, justificamos nuestras posturas sin razones que las justifique. Nos auto engañamos.

viernes, 4 de agosto de 2017

No nos cuesta mucho darnos cuenta que a quienes conocemos nos cuesta más convencer. Convencer de algo que compromete y que, quizás, está oculto a los ojos superficiales y cómodos. Porque, ver al Señor no es fácil, ni se puede ver con cualquier ojo. Se necesita, no sólo tenerlos abiertos, sino algo más.

Porque, muchos teniéndolos abiertos y también los oídos, no han visto ni han oído. Se hace necesario abrir los ojos del corazón y llenarse de mucha humildad y confianza. Pero, también, mucha caridad. Y eso implica un chorro de renuncias. Renuncia a estar dispuesto a perder esta vida para ganar la verdadera.

Me pongo en tus Manos, Señor, y te dejo mi vida para que Tú, sabiendo que deseas lo mejor para mí, la conduzcas por el buen camino. Porque, Tú, Señor, lo sabes todo y todo lo has creado para darme gozo, alegría y vida eterna. Y yo, aún no entendiendo, me fío de Ti, Señor, y acepto confiado tus mandatos. 

jueves, 3 de agosto de 2017

El fin del mundo nos parece algo imaginario y un juego de niños. De cualquier forma, sabemos que es la realidad, porque todo lo que ha tenido un principio tendrá un fin. De algún lugar hemos salido, y, algún día iremos a otro lugar. Porque, dentro de nosotros existe una llama de vida eterna y porque también nos ha sido revelado por la Palabra de Dios.

En el Evangelio de hoy se nos presenta una comparación, que nos puede dar una idea de cómo se desarrollará el momento final del mundo. Dice así: «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?»

Ignorar y mirar para otro lado no es sino ir contra nuestras propias aspiraciones naturales. Es verdad que enfrentarnos a la naturaleza humana que nos contiene, se hade duro y difícil, pero, por la Gracia de Dios,  que recibimos en el sacramento del Bautismo, podemos enfrentarnos con garantía de salir victorioso.

miércoles, 2 de agosto de 2017

El hombre es obstinado y, a pesar de sus fracasos insiste sobre lo mismo. Se empeña en buscar el tesoro donde no lo puede encontrar. Sí, encuentra espejismos de tesoros, pero, pronto, desaparecen como por arte de magia y sólo queda vacío, desolación y frustración.

Pero, a pesar de sus constantes fracasos, no da su brazo a torcer, y se obstina en seguir erre que erre. Quizás, atrapado y sometido por el pecado y la esclavitud a la que lo encadena el Maligno. Pierde su orientación y queda esclavizado en su propia humanidad, débil, frágil y pecadora.

Es una pena, pues su gran Tesoro está dentro de sí mismo. Lo tiene delante, lo experimenta cada vez que es capaz de amar y darse por hacer el bien, pero no lo advierte ni lo descubre. Tiene ojos, pero no es capaz de ve; oídos, pero no oye. Parece increible, pero sucede así. Una vez atrapado no es tan fácil salir. Se necesita afán de búsqueda y renuncia. Y eso obliga a un cambio de vida profunda y orientación de rumbo.

martes, 1 de agosto de 2017

Hoy en el Evangelio, Jesús nos habla de las buenas semillas y de las malas hierbas, cizaña. Ambas crecen juntas, pero no con las mismas intenciones. Mientras unas dan buenos frutos y son para el bien del hombre, las otras son venenosas y tratan de hacer daño al hombre, hasta el punto de destruirlo.

El mundo es ese sembrado donde están las buenas semillas plantadas por el Señor, pero también donde existen las malas, plantadas por el diablo. Es lógico que al final se haga justicia, y las malas sean castigadas o condenadas. Tal y como intentamos hacer, los de buena voluntad, en este mundo.

Esa es la conclusión a la que llega el Señor: «De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».