miércoles, 25 de agosto de 2021

 

 

Es costumbre que, en ciertos momentos y para ciertas circunstancias, el aparentar nos puede salvar de algún apuro. Y, posiblemente, sea necesario y no tan malo, pero, siempre con la intención de traslucir lo que realmente se es y en aras de la verdad y justicia.

Vivir instalado en las apariencias no es ni bueno ni está bien. La verdad siempre saldará a relucir y tus mentiras y falsedades quedarán al descubierto. Luego, no te servirá de nada presentarte así delante del Señor, porque, Él conoce los secretos de tu corazón.

Por tanto, en este tiempo que nos da el recorrido de nuestra vida, tenemos la oportunidad de limpiar nuestro interior y mostrarnos tal como somos, aceptando nuestras debilidades y pecados. Y confiando en la Infinita Misericordia de nuestro Padre Dios.

martes, 24 de agosto de 2021

 

Jesús se presenta en este mundo sin hacer ruido. Aparece entre nosotros como una más. De orígenes humildes y en su genealogía hay de todo, buenos, menos buenos y malos. Es uno más que no parece destacar ni tener poder para sacarnos del poder opresor.

Lo lógico y de sentido común es pensar así. Es lo típicamente humano y lo que cualquiera razonaría, pero, en lo sencillo, pobre y escondido se instala el Hijo de Dios, que busca salvar a los desamparados y necesitados de salvación. Porque, son precisamente los enfermos los que necesitan curación.

Y Jesús viene a salvar a los necesitados, enfermos y pobres de espíritu. Porque, necesita un espíritu abierto a la conversión. Esa fue la experiencia de Natanael que, esperando un Mesías diferente, pensado a su idea, se abrió, al contacto con Jesús, a la conversión y creyó en su Palabra.

lunes, 23 de agosto de 2021

 

Mahatma Gandhi dijo: “Me gusta Cristo, pero no los cristianos”. Y eso está muy relacionado con el testimonio de vida de los cristianos. Sus palabras no coinciden con sus vidas. De nada vale proclamar la Palabra del Señor, si luego, tu vida dice otra cosa.

« ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para…

Palabras muy duras que dijo Jesús. Y es que el amor que Jesús nos pide es un amor misericordioso y pleno de perdón. Es a Él a quien le corresponde luego juzgar. A nosotros nos toca amar misericordiosamente y dejar pasar la Luz que el Espíritu Santo arroja sobre nosotros.

domingo, 22 de agosto de 2021

 

La soberbia nos puede impedir que abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios. Pensamos que somos o podemos ser suficientes y rechazamos todo aquello que nos parece imposible y no entra en nuestra razón. Y, como no entendemos, nos parece no creíble y disparatado. 

Así sucedió con todos aquellos discípulos que seguían a Jesús. La transustanciación del Cuerpo y Sangre de Jesús en pan y vino para ser alimento para nuestras almas, les pareció disparatado. Muchos, a partir de ese momento dejaron de seguirle.

Y ahora, ¿qué decides tú, también yo y todos? Porque no entra en nuestras cabezas ese Misterio, ¿le rechazamos? O, como Pedro, respondemos: ¿A quién vamos a seguir, Señor? Solo Tú tienes Palabra de Vida Eterna. En cada uno de nosotros está libremente nuestra decisión.

sábado, 21 de agosto de 2021

 

Por naturaleza nos sentimos atraídos a buscar la luz y a orientarnos. Pero, no toda lámpara puede darnos esa Luz que necesitamos para caminar hacia Ti, Señor, Camino, Verdad y Vida. Hay muchas voces que proclaman tu Palabra, pero no son testigos de lo que dicen.

Por eso, debemos fijarnos, no simplemente en lo que se dice – que debemos cumplirlo – sino en lo que, esos que dicen, hacen con sus vidas y con el ejemplo que nos dan. Sin coherencia entre lo que se dice y se hace nuestro testimonio carece de valor y fundamento.

Tratemos nosotros, pues, de ser coherentes y, al menos, esforzarnos en que nuestra palabra se corresponda con nuestra vida. Somos conscientes de nuestras debilidades y pecados, pero también debemos esforzarnos por mejorar y vivir de acuerdo con que nuestra palabra se ponga de manifiesto.