Hay muchos cristianos
que piensan que están salvados solo por lo que hacen, por sus obras. Las obras
son necesarias, pero son consecuencia y respuesta.
Sin perdón no se puede
vivir. Es la llave para abrir la puerta que nos lleva a la Casa de Dios. Lo
decimos y prometemos cada día en el Padrenuestro. Según perdonemos, seremos
perdonados. No olvidemos nunca esto.
Nuestra salvación nos viene del Amor Misericordioso que Dios nos regala. Sin ese Amor infinito de nuestro Padre, nuestras obras no bastan (Papa Francisco, 14-10-23).