miércoles, 8 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Instintivamente, cuando recibimos una buena noticia, experimentamos el deseo de compartirla. ¿Acaso no es una buena noticia la que Jesús nos confía? Entonces, ¿por qué no la anunciamos?

Señor, quiero seguirte y vivir en tu Voluntad, pero mis deseos se evaporan cada día con las seducciones de este mundo. Fortaléceme, Señor, y hazme instrumento tuyo.
Sin embargo, Señor, tu misericordia me anima, me da esperanza y me renueva para seguir en el camino. Y, sostenido por Ti, sigo adelante. Gracias, Señor.

Tal vez porque no somos conscientes del Tesoro que hemos recibido gratuitamente. Lo llevamos dentro, pero no terminamos de descubrir su valor y, por eso, tampoco sentimos la urgencia de compartirlo.

martes, 7 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿En qué actitud estás tú? ¿Estás dispuesto a comprometerte o prefieres mirar para otro lado? No cabe duda de que también nosotros formamos parte de esa mies.

Espíritu Santo, dame la sabiduría y fortaleza para poder amar a mis semejantes, sobre todo a los que me relaciono a menudo, como los ama el Señor.

Tal vez no sientas que estás llamado a trabajar por el bien de todos. Quizá pienses que ese compromiso no va contigo. Pero no olvides que también formas parte de esa mies y que Dios sigue contando contigo.

lunes, 6 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Cuando ponemos nuestra esperanza únicamente en este mundo, basta una enfermedad, una pérdida o un fracaso para que todo se derrumbe. El mundo no puede devolvernos la esperanza que nos arrebata.

Me abro a tu acción, Espíritu Santo, y pongo mi vida en tus manos. Lléname de tu Espíritu y guía mi vida según tu Voluntad.

Cuando nuestra esperanza está puesta en el Señor, incluso en medio del dolor y de la muerte, descubrimos que la última palabra no la tiene el sufrimiento, sino Dios. Él siempre abre un camino para seguir adelante.

No es cuestión de decir sí, sino de dar un sí responsable y con capacidad para responder a nuestro compromiso de abrirnos a los demás. Porque de no ser así, la acogida no sería la deseada.

domingo, 5 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Muchas de las angustias que vivimos nacen de nuestras propias obligaciones, responsabilidades y exigencias. Perdemos la paz y, desesperados, buscamos una salida.

Señor, dame la sabiduría de vivir en la paz, de construir mi vida apoyada en tu Verdad; seguir tu Camino y hacer la Palabra vida de mi vida.

Jesús nos invita a soltar lastre, a dejar de lado la ilusión de querer controlarlo todo y a confiar en Él. Nos muestra un camino: vivir con sencillez, desprendernos de falsas pretensiones y descubrir que solo en Dios encuentra descanso nuestro corazón.

sábado, 4 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No se trata de reglas ni de normas. Se trata de luchar diariamente contra todo aquello que nos arrastra a alejarnos del Señor. Es precisamente de eso de lo que tenemos que ayunar

Gracias, Señor, porque cada instante de mi vida es una oportunidad para, abandonado en Ti, esforzarme en vivir en tu Voluntad.

Recuerda lo que nos pide el Señor: Misericordia quiero, no sacrificio (Mt 9,13). Amar misericordiosamente es el verdadero camino. Para ello, ayunemos de todo lo que nos impide vivir ese amor.

viernes, 3 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Dios no se cansa, espera tu respuesta. Te ha creado libre y respeta tu elección, pero te muestra su paciencia, su perseverancia y aguarda tu decisión. Él nunca dejará de buscarte.

El camino que me lleva a ti es el que quiero recorrer, Señor, pero necesito tu Espíritu y tu fortaleza para recorrerlo.

Ahora, no esperes verlo todo claro; da el paso aunque ahora camines en la oscuridad. La luz no aparece de golpe; va iluminando tu alma en la medida en que te acercas a Cristo, la Luz Verdadera. Tu camino consiste en caminar precisamente hacia esa Luz.

jueves, 2 de julio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Quizá no lo advertimos, pero también nosotros podemos estar paralizados, incapaces de abrirnos a la verdad que otros nos comparten.

No me cansaré, Señor, de decírtelo. Todo lo que soy y tengo es tuyo y a Tí te lo quiero devolver. Pero me gustaría, ya que me has dado la libertad, poner algo de mi cosecha. Y, hasta para eso, necesito tu ayuda.

Tal vez no nos demos cuenta, pero el egoísmo y la superficialidad pueden mantenernos paralizados, impidiéndonos abrirnos a la verdad, a la justicia y al amor.