martes, 6 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Tal vez esta sea una noche para ponernos en camino, para movernos desde nuestra ilusión y nuestra esperanza en busca de ese regalo que todos —incluso sin tenerlo muy presente— deseamos y buscamos sin cesar.

En tus manos, Espíritu Santo, pongo mi vida y mi esperanza. Tu presencia, con la que cuento todos los días y en todos los instantes, me conforta, me fortalece y dirige. Al menos eso es lo que yo quiero e intento. Toma mi vida y transfórmala.

Es también una noche propicia para discernir qué es lo más importante en nuestra vida: ¿la felicidad pasajera que pueden traernos los regalos
o la que nos regala ese Niño Dios que permanece eternamente?

lunes, 5 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Donde nos movemos habitualmente, donde nuestra vida se desenvuelve en el trabajo de cada día, allí donde parece que no pasa nada, allí pasa todo, porque todo está lleno de Dios.

Tu Palabra, Señor, me sostiene, me anima, me da esperanza y paz. Porque, a pesar de mis debilidades, mis desfallecimientos, mis errores y fracasos y, sobre todo, mis pecados, Tú, mi Señor, me amas con misericordia infinita.

No busques tu llamada interior en lo espectacular o grandioso. Despierta y observa lo sencillo, lo simple y lo pequeño: en el silencio y en el descanso. Todo es obra de Dios y en todo Él se manifiesta.

domingo, 4 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Eres libre: puedes optar por permanecer en la oscuridad que te brinda el mundo, o hacerte luz para alumbrar mientras caminas. Acogerle o rechazarle en lo que nos toca vivir y en los que tenemos cerca.

Solo Tú, mi Señor, conoces todo mi ser, mis debilidades, mis pensamientos, mis proyectos y mis intenciones buenas y malas y mis propósitos. Entra en ellos, Señor, y transfórmalos según tu Voluntad.

Al recibirle, te vinculas, te haces hijo y hermano y te lanzas a descubrirle y verle. Dios siempre está a tu lado, solo necesitas abrir tu corazón y descubrirle. Camina contigo.

sábado, 3 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La pregunta surge por sí sola: ¿compartimos nuestra fe en la vida cotidiana —en la familia, el trabajo, el círculo social, los amigos— o nos inhibimos, tímidamente, ocultándola?

Eso quiero y deseo, Señor, pero sé de mis debilidades, de mis apetencias y egoísmos y de lo difícil, por no decir imposible, que me resulta seguirte y hacer tu Voluntad. Y eso es lo que te pido, Señor, fortaleza para hacer tu Voluntad.

Porque cuando uno se acerca a Él y lo conoce de verdad, la experiencia del encuentro no deja indiferente. Al contrario, impulsa —casi sin darse cuenta— a comunicarlo a los demás.

viernes, 2 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Doy salida a mis sentimientos y actuaciones con la alegría que debe caracterizar a un cristiano que se sabe acompañado y liberado de la esclavitud del pecado?

Señor, de nada me valen mis oraciones, eucaristías y rezos si no hago tu Voluntad que, precisamente es servir a los demás, sobre todo a los más pobres y necesitados. Transforma mi corazón y hazlo servicial por amor.

Me interpelo hasta el extremo de preguntarme:
¿Quién soy yo?
¿Qué hago con mi vida?
¿Facilito que otros descubran en mí la alegría de ser cristiano y que mis acciones los orienten a conocer a Jesús?

jueves, 1 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La única esperanza real es la que viene del amor. No la que se esconde en las apariencias de diálogos egoístas apoyados en intereses y beneficios. Sino la que nace del amor que nos cuida mutuamente.

Gracias, Señor, porque tengo la oportunidad de dejarme salvar por tu infinito Amor Misericordioso. Ellos son los que me fortalecen, me llenan de esperanza y me impulsan a ponerme en tus manos y dejarme salvar.

Tratemos de meditar, al igual que María, todo lo que va sucediendo a lo largo del año, y conservarlo en nuestro corazón con el fin de irle dando respuesta según la Voluntad de Dios.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Dónde estamos nosotros? ¿Le hemos acogido a lo largo de estos meses? ¿Hemos permitido que ilumine nuestro interior necesitado de conversión y aclare nuestro camino en la vida?

Eres, Señor, el centro de mi vida y todo mi obrar y sentir se centra en Ti. Quiero y busco parecerme a Ti y, reconociendo mi debilidad e inclinación al pecado, te pido, Señor, el auxilio y la asistencia del Espíritu Santo para aproximarme lo más posible.

¿O le hemos rechazado cerrando la puerta de nuestro corazón? 
Dios se ha dado a nosotros por entero y nos invita a reconocer en Él tanto bien recibido y a responder en la vida agradecidamente.