¿Vivimos con la
esperanza de que el Señor nos sorprenda entregados al servicio de los demás?
Una vez más,
Espíritu Santo, quiero pedirte que impulses mi vida, mis inquietudes y me
llenes de entusiasmo y deseos de poder llevarlas a cabo. En Ti confío.
¿Esperamos con alegría la vuelta del Señor, sin vivir esa espera como una obligación, sino con la confianza de que él mismo nos sentará a su mesa y se pondrá a servirnos?






