¿Somos capaces
de aceptar los designios de Dios, aunque conlleven incomprensión, tal como hizo
María?
Extiende tu mano, Señor, sobre mí y
cúrame de mis parálisis, de mis miedos, de mis indiferencias y egoísmos. Dame,
Dios mío, la capacidad de amar como Tú me amas.
¿Nos fiamos de
la Palabra de Dios hasta el punto de aceptar su voluntad y esforzarnos por
vivirla, aun reconociendo nuestras limitaciones y pecados?