¿Seguimos
manteniendo nuestras lámparas encendidas? ¿O, insensatamente, descuidamos el aceite que mantiene encendidas
nuestras lámparas?
Desde la hora de mi bautismo,
Espíritu Santo, estás a mi lado y me acompañas en el devenir de mi vida. Tanto
en los momentos buenos como en los malos. Gracias porque en Ti encuentro la
fortaleza para seguir adelante.
A veces la vida nos sorprende en el momento menos oportuno. ¿Estamos preparados para afrontarlo con serenidad y en paz?