Solo
cuando somos capaces de amar, nace en nosotros el deseo de vivir en la verdad,
la justicia y la paz. Sobre todo con los más débiles y pobres.
Ven,
Espíritu Santo, y calma mis angustias, los desesperos y mis compromisos. Serena
mi alma y llénala de paz para que serenamente viva en el amor, el diálogo y la
amistad.
Y nunca podemos amar de verdad si nuestra vida no permanece unida al Señor. Solo en Él seremos capaces de amar como Él nos ama.