Muchas de las angustias que vivimos
nacen de nuestras propias obligaciones, responsabilidades y exigencias.
Perdemos la paz y, desesperados, buscamos una salida.
Señor, dame la sabiduría de vivir
en la paz, de construir mi vida apoyada en tu Verdad; seguir tu Camino y hacer
la Palabra vida de mi vida.
Jesús nos invita a soltar lastre, a
dejar de lado la ilusión de querer controlarlo todo y a confiar en Él. Nos
muestra un camino: vivir con sencillez, desprendernos de falsas pretensiones y
descubrir que solo en Dios encuentra descanso nuestro corazón.