Solo el amor
permanece. Todo lo demás terminará desapareciendo. Por eso, cuanto más capaces
seamos de amar, más llenará de sentido nuestra vida.
No quiero,
Espíritu Santo, ocultarte nada. Primero, porque sé que Tú lo sabes todo y,
segundo, porque, aunque así no fuera, te abriría mi corazón para que entres y
lo limpies de toda inmundicia.
Del amor nace el deseo de servir. Y quien sirve a los
demás se hace importante, no porque esté por encima de ellos, sino porque se
pone a su disposición.