Se hace difícil cambiar, sobre todo
cuando quien nos invita a hacerlo es alguien conocido, cuyo testimonio pone en
cuestión nuestra manera de vivir. La fe exige abrirse, confiar y arriesgar.
Señor, aunque te defraudo a cada
instante y no hago tu Voluntad, al menos como quisiera, yo quiero hacer tu
Voluntad, y te pido la sabiduría, fortaleza y paz para hacerla.
Buscar el bien y acoger la Palabra de
Dios requiere esfuerzo, pero también un corazón dispuesto a dejarse transformar
por su gracia.