¿Cómo estamos construyendo nosotros nuestra vida? ¿Lo
hacemos sobre la Roca firme, que es nuestro Señor Jesús, o nos apoyamos en las
arenas movedizas que tantas veces nos ofrece el mundo?
Señor, dame unos ojos limpios para
reconocer mis pecados y mirar los pecados de los demás con misericordia.
La verdadera fe no puede quedarse solamente dentro de
la iglesia ni limitarse a escuchar la Palabra de Dios. Tiene que hacerse vida
en nuestra casa, en el trabajo, en la universidad, en nuestras relaciones y
también en nuestros momentos de ocio y diversión.
Porque ahí se manifiesta la solidez de nuestra
construcción: en la coherencia entre lo que creemos, lo que decimos y lo que
hacemos.
Pidamos al Señor que nos ayude a construir nuestra vida sobre Él, para que nuestras palabras nazcan de un corazón bueno y nuestros hechos den siempre frutos de bondad.