¿Nos hemos
detenido alguna vez a pensar qué actitudes llevamos puestas por los caminos de
nuestra vida? ¿Qué dicen de nosotros nuestros gestos, nuestras decisiones y
nuestra manera de tratar a los demás?
Señor, ayúdame
a reconocer mis debilidades y mis pecados. Y sostenme en tu Amor Misericordioso
para que viva en tu Voluntad.
¿Somos conscientes del banquete al que Jesús nos invita? ¿Estamos dispuestos a revestirnos de sus sentimientos, a comprometernos con la misión del Reino y a convertir nuestra vida en una respuesta generosa a su llamada?





