jueves, 8 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Ante las necesidades y los problemas de los demás hay dos actitudes posibles: dirigir la mirada hacia otro lado o implicarse y ofrecer lo que realmente se puede.

De nada me vale, Señor, decir que te amo y que te sigo, si mi vida está alejada del amor a los demás. Sobre todo a los más pequeños y débiles. Enséñame a amar como Tú nos amas.

No es cuestión de poder o no poder. Es cuestión de comprender que amar es la consecuencia de implicarse, con lo que tenemos y con lo que somos, en asistir y ayudar a los demás. Ponerse en el lugar del que sufre descubre y revela nuestro amor.

miércoles, 7 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Llevemos siempre con nosotros la Palabra de Dios. Hagámosle espacio. Leamos algún versículo del Evangelio tratando de iluminar las situaciones que se nos presentan cada día.

Señor, dame la capacidad y sabiduría de desprenderme de la rutina, de las comodidades y egoísmos para, siendo libre, ir a tu encuentro, ponerme en tus manos y adorarte eternamente.

Dejemos que la Palabra nos inspire diariamente. Descubriremos que Dios está cerca, que ilumina nuestra oscuridad y que nos guía con amor a lo largo de nuestra vida.

martes, 6 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Tal vez esta sea una noche para ponernos en camino, para movernos desde nuestra ilusión y nuestra esperanza en busca de ese regalo que todos —incluso sin tenerlo muy presente— deseamos y buscamos sin cesar.

En tus manos, Espíritu Santo, pongo mi vida y mi esperanza. Tu presencia, con la que cuento todos los días y en todos los instantes, me conforta, me fortalece y dirige. Al menos eso es lo que yo quiero e intento. Toma mi vida y transfórmala.

Es también una noche propicia para discernir qué es lo más importante en nuestra vida: ¿la felicidad pasajera que pueden traernos los regalos
o la que nos regala ese Niño Dios que permanece eternamente?

lunes, 5 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Donde nos movemos habitualmente, donde nuestra vida se desenvuelve en el trabajo de cada día, allí donde parece que no pasa nada, allí pasa todo, porque todo está lleno de Dios.

Tu Palabra, Señor, me sostiene, me anima, me da esperanza y paz. Porque, a pesar de mis debilidades, mis desfallecimientos, mis errores y fracasos y, sobre todo, mis pecados, Tú, mi Señor, me amas con misericordia infinita.

No busques tu llamada interior en lo espectacular o grandioso. Despierta y observa lo sencillo, lo simple y lo pequeño: en el silencio y en el descanso. Todo es obra de Dios y en todo Él se manifiesta.

domingo, 4 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Eres libre: puedes optar por permanecer en la oscuridad que te brinda el mundo, o hacerte luz para alumbrar mientras caminas. Acogerle o rechazarle en lo que nos toca vivir y en los que tenemos cerca.

Solo Tú, mi Señor, conoces todo mi ser, mis debilidades, mis pensamientos, mis proyectos y mis intenciones buenas y malas y mis propósitos. Entra en ellos, Señor, y transfórmalos según tu Voluntad.

Al recibirle, te vinculas, te haces hijo y hermano y te lanzas a descubrirle y verle. Dios siempre está a tu lado, solo necesitas abrir tu corazón y descubrirle. Camina contigo.

sábado, 3 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La pregunta surge por sí sola: ¿compartimos nuestra fe en la vida cotidiana —en la familia, el trabajo, el círculo social, los amigos— o nos inhibimos, tímidamente, ocultándola?

Eso quiero y deseo, Señor, pero sé de mis debilidades, de mis apetencias y egoísmos y de lo difícil, por no decir imposible, que me resulta seguirte y hacer tu Voluntad. Y eso es lo que te pido, Señor, fortaleza para hacer tu Voluntad.

Porque cuando uno se acerca a Él y lo conoce de verdad, la experiencia del encuentro no deja indiferente. Al contrario, impulsa —casi sin darse cuenta— a comunicarlo a los demás.

viernes, 2 de enero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Doy salida a mis sentimientos y actuaciones con la alegría que debe caracterizar a un cristiano que se sabe acompañado y liberado de la esclavitud del pecado?

Señor, de nada me valen mis oraciones, eucaristías y rezos si no hago tu Voluntad que, precisamente es servir a los demás, sobre todo a los más pobres y necesitados. Transforma mi corazón y hazlo servicial por amor.

Me interpelo hasta el extremo de preguntarme:
¿Quién soy yo?
¿Qué hago con mi vida?
¿Facilito que otros descubran en mí la alegría de ser cristiano y que mis acciones los orienten a conocer a Jesús?