¿Acaso
hay alguien que no desee vivir feliz eternamente? ¿No es eso lo que todos
buscamos afanosamente?
Señor, el camino no es fácil. Tú conoces mis fuerzas y
también mis debilidades. Dame la sabiduría, la fortaleza y la paz de saber
vivir en tu Verdad.
Y si eso es así, ¿por qué dudamos de la promesa de Cristo, sellada con su propia Resurrección?