Nuestras madres
encarnan esos momentos en los que se transparentan gestos de amor y esperanza
en medio del dolor. La familia es escuela de amor.
Hay
momentos de alegría, pero en otros nos derrumbamos y somos incapaces de
levantarnos. Tanto unos como otros son por obra y gracia de tu presencia,
Espíritu Santo. Guía nuestro camino y sostennos firmes en el seguimiento al
Señor.
Las madres, con
sus enseñanzas sobre la oración y la vida, con su intuición y su capacidad de
celebrar y acoger, son sinónimo de hogar, amor y sacrificio… Nos hacen sentir
hijos y hermanos.