viernes, 20 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

El camino cuaresmal no es tortura ni tristeza, sino de solidaridad y compromiso con quien sufre. Ese es el ayuno, la oración y la limosna que Dios desea.

Cada mañana, una nueva batalla que espero no afrontar solo. Sé, Señor, que Tú vas conmigo y con tu Espíritu me asistes y aconsejas para que no haga lo que me apetece, sino tu Voluntad.

No se trata de complicarse, sino de orar y permanecer atentos, con la ayuda del Espíritu Santo, para hacernos sensibles al dolor y a la necesidad de los hermanos. Así oramos, ayunamos y damos limosna.

jueves, 19 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Nuestra cultura suele identificar el éxito con el logro, la ambición y el bienestar material, mientras sospecha del sacrificio, la renuncia y la sencillez.

Es tiempo de pensar, pero no para dejar de pensar pasado este tiempo, sino para crecer en oración, generosidad y control de nuestras apetencias egoístas y cómodas que nos arrastran a olvidarnos de Dios y de los demás.

Jesús nos introduce en otra lógica: la del amor que se entrega. Una paradoja luminosa: perder la vida para salvarla y renunciar para alcanzar lo verdaderamente valioso.

miércoles, 18 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

 La Cuaresma es un tiempo de verdad para quitarnos las máscaras con las que aparentamos ser perfectos ante el mundo.

Sí, Señor, enséñame a ver en el dolor y sufrimiento una oportunidad para crecer como persona, ser más humilde y misericordioso y asemejarme más a Ti.

Es tiempo de luchar, como nos enseñó el Evangelio, contra la falsedad y la hipocresía.
No las de los demás, sino las nuestras: mirarlas de frente y combatirlas.

martes, 17 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Mantener el deseo de darnos, aunque tengamos poco, sostiene nuestra esperanza y fortalece la fe. El Señor puede hacer mucho con lo poco que nosotros aportemos.

Entra en mi vida, Espíritu Santo, y acalla todas mis apetencias vanas y egoístas para que solo quede en mí lo bueno, lo que une, lo que da paz y lo que refleja tu Amor y Misericordia. Amén.

Sería bueno preguntarnos todos los días: ¿Qué le llevo hoy a Jesús? ¿Qué levadura está creciendo hoy en mi corazón: la que me acerca a Dios o la que me distrae de Él?

lunes, 16 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Creemos que ya sabemos, incluso antes de escuchar la palabra, lo que nos van a decir y lo que van a hacer. Así eliminamos toda posibilidad de encuentro verdadero.

En muchas ocasiones andamos desanimados y con nuestros corazones mirando a otros lugares y objetivos. Nos sentimos perdidos y nuestras vidas se vacían. Sácanos, Dios nuestro, de este sinsentido y orienta nuestras vidas hacia Ti, nuestro verdadero Camino, Verdad y Vida.

Nos cerramos a la sorpresa, al diálogo, al descubrimiento del otro, de los otros, y también de Jesús. Y entonces Él, ante nuestra cerrazón, no puede sino suspirar y pasar a la otra orilla… porque se lo ponemos realmente difícil.

domingo, 15 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Desde luego, es extraordinario un Dios que, a pesar de nuestros fallos e incoherencias, sigue apostando por nosotros y creyendo en nuestras posibilidades.

Cuando las dificultades me agobien y sienta necesidad de consuelo, me sostengo en Ti, Madre mía, porque sé que Tú estás a mi lado y me señalas siempre el Camino, la Verdad y la Vida, donde mi vida se conforta y recobra su sentido.

Y Él sabe que somos capaces de reconciliarnos, de restaurar heridas, de abatir barreras y tender puentes; capaces de respeto, de paz, de diálogo, de compromiso, de sinceridad y de palabras claras.

sábado, 14 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No se trata de proclamar la verdad que uno piensa, sino de anunciar la Verdad con mayúscula, la que solo puede sembrarse desde la oración, para que sea el Señor quien acompañe la siembra.

Señor, necesitamos más fe; auméntanosla cada día un poco más hasta llegar a entregarnos plenamente a tu Amor y hacer tu Voluntad. Creemos, Señor, pero necesitamos tener una fe como la del centurión y, sobre todo, la de tu Madre, también nuestra Madre.

Muchos, seducidos por el pecado, rechazan la Verdad y se dejan arrastrar por la mentira, que aparenta dar felicidad, pero termina conduciendo al vacío y a la desesperanza.