Algo que no podemos olvidar es que no caminamos solos. El
Espíritu Santo nos acompaña, y los signos de Vida nos confirman que lo que
Jesús dijo no solo fue verdad… sino que sigue siendo y será siempre.
Señor, me pongo en tu presencia y quiero aprender a
escucharte. Muchas veces soy yo quien habla y no te dejo hablar.
Hazme consciente de que estás conmigo, alimenta mi vida con tu Palabra y dame sabiduría para anunciarla y compartirla con quienes me rodean.