Es evidente que el miedo
paraliza nuestros actos y nos nubla la mente, pero el reto es vencerlo. Seguir
adelante implica superar miedos que tratan de atenazarnos e impedir nuestro
avance.
Todo pasa, Señor, y nada
termina de llenar plenamente mi vida. Solo Tú, Señor, das verdadero sentido a
todos mis proyectos y acciones y, con tu presencia y amor misericordioso,
llenas mi vida.
La fe es un camino de
riesgos, de incertezas y de toma de decisiones. Raramente podemos estar seguros
de nada hasta que se realice y se vea. Pero hay que tomar la decisión; no
hacerlo es ya por sí una decisión. Después ya no hará falta.