¿Dónde encontramos nuestra alegría? ¿Nos alegra que
quienes estaban alejados encuentren acogida y descubran el amor y la
misericordia de Dios? ¿O seguimos creyendo que algunos no merecen formar parte
de su Reino?
Señor, sabes
que quiero cargar con mi cruz, pero también sabes que soy débil y me cuesta.
Solo no puedo. Fortaléceme y ayúdame a cargarla cada día.
¿Nos consideramos de esos 99 justos que no necesitan conversión o reconocemos que también nosotros somos ovejas que necesitan ser encontradas?






