El convivir
siempre presenta problemas. La tarea del hombre y la mujer, unidos en
matrimonio, consiste precisamente en eso: casar todas sus diferencias
aceptándolas.
Hay momentos en que tienes la
sensación de que todo se viene abajo. Es cuando, Espíritu Santo, te necesito
para que me llenes de luz y de verdadero amor para superar todas esas pruebas.
Cuando aparecen las diferencias, es el momento de casarlas con paciencia, comprensión, humildad, aceptándolas con caridad. Ese es el verdadero significado del matrimonio: permanecer unidos cuidando y guardando el debido respeto y libertad a pesar de nuestras diferencias.