El mundo será mejor cuando
quienes tienen más aprendan a compartir con aquellos que apenas poseen lo
necesario para vivir con dignidad.
Señor, ¿a dónde voy? Todo lo
que soy lo pongo en tus manos porque de Ti me ha venido, y a Ti volverá. Haz
que lo administre con rectitud y según tu Voluntad. En Ti, mi Señor, confío.
Pero compartirán de verdad
solo quienes, incluso en medio de la escasez, conservan un corazón generoso,
capaz de aliviar el sufrimiento de los más débiles.