¿Dónde estamos nosotros?
¿Le hemos acogido a lo largo de estos meses? ¿Hemos permitido que ilumine
nuestro interior necesitado de conversión y aclare nuestro camino en la vida?
Eres, Señor, el centro
de mi vida y todo mi obrar y sentir se centra en Ti. Quiero y busco parecerme a
Ti y, reconociendo mi debilidad e inclinación al pecado, te pido, Señor, el
auxilio y la asistencia del Espíritu Santo para aproximarme lo más posible.