Todos anhelamos ser felices. Sin
embargo, con frecuencia buscamos la felicidad donde nunca llega a saciarnos
plenamente.
Dame, Señor, la fortaleza de estar
siempre en actitud de búsqueda de tu Gracia. De dejarme penetrar por tu
Espíritu y, abierto a su acción, hacer tu Voluntad.
Hoy
Jesús nos muestra un camino distinto al que propone el mundo: el camino del
servicio, de la entrega y del amor.
Preguntémonos
con sinceridad: ¿buscamos la felicidad verdadera o nos conformamos con la
comodidad y la mediocridad que este mundo nos ofrece?