La vida se nos ha dado
para gastarla, no para economizar en estéril egoísmo. Darla gratuitamente en
favor de los demás aunque no paguen ni devuelvan el bien recibido.
Ayúdame, Señor, a saber
esperar pacientemente, confiando en tu Palabra y tu presencia. A no desesperar
y a saber que Tú estás siempre a mi lado con los brazos abiertos para perdonar
todas mis faltas y debilidades.
La vida se da sencillamente, sin publicidad, como el agua de la vertiente, como la madre da el pecho a su bebé, como el sudor humilde del sembrador…