Quizás el detonante de
tu búsqueda pueda estar en ese amigo que te habla y anuncia la Palabra de Dios,
pero tu conversión depende de ti y, sobre todo, de tu acercamiento y encuentro
con el Señor.
Sé, Señor, que eres un
Padre bueno, y que por tu infinita Misericordia estoy salvado. Por eso, te pido
que no permitas que me aparte de Ti, ni que me rinda a las tentaciones de este
mundo.
No puedes quedarte con lo que oyes, necesitas experimentar la Palabra, vivirla desde una experiencia personal con el Señor. Solo Él transforma tu corazón.