¿Somos conscientes de que primero
tenemos que procurar ver claro en nosotros mismos para poder alumbrar después
el camino de los demás?
Señor, sé que soy incapaz de amar como
Tú quieres que ame. Sobre todo a mis enemigos, pero también sé que contigo todo
lo puedo. Transforma mi corazón, Señor.
¿Me doy cuenta de que, cuando conozco las piedras en las que tropiezo, puedo ayudar a otro a reconocerlas y a evitarlas?