sábado, 16 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Muchas veces no sabemos pedir, porque miramos solo nuestras necesidades inmediatas. Nuestra meta es la salvación y cuando pedimos, lo hacemos pensando en este mundo, cuando estamos llamados al otro.

Toma mi vida, Señor, y haz de ella tu Voluntad, porque eso es lo que yo más deseo, ya que mis miserias y pecados me someten y me lo impiden. Toma mi todo, Señor, y haz que se cumplan tus pensamientos.

Debemos pedir todo lo que suponga una mejora para cumplir con nuestra misión, que es amar, en el camino de nuestra vida. Y todo lo que sea para bien y esté fuera de nuestras posibilidades.

viernes, 15 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Este mundo es la prueba que debemos superar. En su recorrido nos toca demostrar, no solo con palabras, sino también con nuestra vida, que amar como el Señor nos ama es nuestra tarea.

Señor, me entrego plenamente a Ti, y me pongo en tus manos. Sé de mi torpeza y miserias, y solo en Ti podré ser lo que Tú has pensado de mí. Gracias, Señor.

El amor supone momentos buenos y malos. Amar comporta en muchos momentos sufrir, pero solo detrás de ese amor se encuentra la felicidad que buscamos.

jueves, 14 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Estamos llamados a vivir ese amor, de amistad, con los hermanos, de sangre y también, claro que sí, con aquellos que se nos hacen hermanos en el camino.

Señor, no merezco ni ser amado ni perdonado. Sin embargo, Tú envías a tu Hijo para que, entregando su Vida, nos libere de la esclavitud del pecado y rescate nuestra dignidad de hijos. Tu Misericordia, Señor, es infinita. Solo puedo decir: ¡gracias, Padre!

Con el resucitado pasamos de amigos a hermanos; nos eleva y nos hace hijos con el Padre, hermanos del Hijo y hermanos entre nosotros.

miércoles, 13 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Jesús, el Señor, se nos muestra condescendiente y nos advierte de que muchas cosas le quedan por decirnos, pero no podemos cargar con ellas por ahora.

Señor, transforma mi corazón en un corazón humilde, misericordioso y disponible a darse en bien de los demás, sobre todo de los más necesitados.

Será misión del Espíritu Santo, que no solo nos protegerá y auxiliará, sino que nos irá revelando todo lo necesario para llegar al encuentro con el Señor.

martes, 12 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No basta con ser buena persona, sino que necesitamos entregar todos aquellos dones que nos han sido dados gratuitamente para ponerlos en servicio de los más necesitados.

Señor, enséñame a ser un instrumento de tu amor para que todo lo recibido gratuitamente lo ponga, por amor misericordioso, al servicio de los más necesitados.

Solos no podremos contra el mundo, pero con la asistencia y el auxilio del Espíritu Santo podremos superar nuestros errores y responder a la llamada de Dios.

lunes, 11 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Desde el instante de nuestro bautismo, el Espíritu Santo nos acompaña y nos auxilia. En Él encontraremos la fortaleza para dar testimonio de nuestra fe.

Señor, enséñame a proclamar el evangelio con mi vida y a descubrir el sentido misionero de mi existencia. Y mostrar a todos los que me rodean que Tú eres lo único y verdadero importante en nuestra vida.

En Él seremos movidos y asistidos para perseverar en la Palabra, la oración y la Eucaristía, manteniendo una estrecha e íntima relación con el Señor.

domingo, 10 de mayo de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

En momentos de oscuridad y desesperanza, cuando parece que Dios está ausente, resuena esta afirmación de Jesús: «Ustedes me verán y vivirán, porque yo sigo viviendo».

Espíritu Santo, fortalece mi espíritu, dame la paz y sabiduría para discernir y elegir siempre el buen camino. Purifícame de mis impurezas y libérame de todos mis rencores y resentimientos.

Estamos llamados a interpretar la realidad desde la esperanza y la confianza; no desde un simple “aguanta”, sino desde la certeza de que la última palabra no la tienen el sufrimiento ni la muerte, sino Jesús.