¿Es
también esa nuestra esperanza? ¿Sabemos descubrir, detrás de las piedras que la
vida pone en nuestro camino, que nuestra esperanza descansa en el Señor?
Señor, aunque
crea que sí, sé que no sé lo que me conviene. Tú ves más allá de lo que yo creo
saber que me conviene. En Ti pongo mi vida y todas mis esperanzas.
Como Marta, ¿somos capaces de mantener la confianza en Jesús incluso en medio del dolor? ¿Creemos que Él sigue siendo hoy la resurrección y la vida?