sábado, 5 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

A muchos nos han educado para intentar hacer las cosas bien. Y, casi sin darnos cuenta, podemos pasar de querer hacerlas bien a querer hacerlas perfectas, cayendo en el perfeccionismo y en el rigor del deber. ¿Somos conscientes de ello?

Señor, hazme un odre nuevo capaz de recibir tu Palabra y vivir en tu infinita Misericordia.

Señor, enséñanos a vivir desde el amor. Y, si hace falta, que sepamos ser más laxos… por amor. Que aprendamos a descansar en Ti, a disfrutar de la vida y a vivir el sábado como un regalo: Un día de vacaciones con Dios.

viernes, 4 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Cuál es nuestra actitud? ¿Nos quedamos inmóviles y rechazamos lo nuevo, o nos abrimos a la novedad que nos trae la Buena Noticia?

Señor, dame la sabiduría y fortaleza de saber esperar y, sobre todo, confiar en tu Palabra. Ponerme en tus manos y abandonarme a tu seguridad.

¿Estamos dispuestos a dejarnos renovar por Jesucristo, superando aquellas leyes, esquemas y tradiciones que, en lugar de acercarnos a Dios y a los demás, nos paralizan y nos impiden acoger la novedad del Evangelio?

jueves, 3 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Nos damos cuenta de que también nosotros estamos llamados a remar mar adentro? Cuando el cansancio, el desánimo o los resultados que no esperamos nos invitan a abandonar, ¿somos capaces de confiar en la palabra de Jesús y volver a echar las redes?

Señor, a pesar de mi apariencia, hay en mí muchas debilidades que me inquietan y me seducen con la intención de separarme de Ti. Cúrame, Señor, de mis iniquidades.

¿Estamos dispuestos a sobreponernos al cansancio, al desánimo y a la frustración cuando nuestros esfuerzos parecen no dar fruto? Ante las dificultades, ¿tienen más fuerza nuestra fe y nuestra esperanza que el cansancio y la decepción?

miércoles, 2 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Estamos también nosotros dispuestos a vivir aquello a lo que realmente estamos llamados?

Señor, libérame de mis angustias y dame la sabiduría de saber discernir el bien del mal y buscar la paz, la verdad para vivir en tu Voluntad.

Sabemos que la misión no es fácil, pero también sabemos que contamos con la fuerza y sabiduría del Espíritu Santo. Solo necesitamos confiar, aceptar nuestras debilidades y poner nuestros dones al servicio de los demás.

martes, 1 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Incluso en las noches más oscuras, el Señor levanta hombres y mujeres capaces de no resignarse y de perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación.

Señor, lléname de tu sabiduría para ver dónde tengo que cambiar y que rumbo debo tomar en mi vida. Y, no permitas que sea yo quien dirija mi vida, sino que sepa abrirme a la acción de tu Espíritu.

«¿Y nosotros? ¿Nos quedamos simplemente asombrados ante Jesús o abrimos de verdad nuestro corazón a la acción del Espíritu, que nos fortalece y nos mueve?»

lunes, 31 de agosto de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Dónde reconocemos nosotros, en nuestra vida y en nuestros contextos, la manifestación y el poder del Espíritu?

Señor, sabes que quiero seguirte, pero también sabes que lo hago a mi manera y lo adapto a mis comodidades, mis apetencias y seguridades. Yo quiero seguir el que Tú me señalas, no el mío. Ayúdame a conseguirlo, Señor.

¿Con qué lógica hacemos este reconocimiento: con la lógica del mundo o con la que hoy nos señala Pablo, la lógica del Evangelio?

domingo, 30 de agosto de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Creemos que el camino de nuestra propia cruz puede ser también el camino que nos lleva a encontrar la verdadera vida, a la felicidad plena y eterna?

La cuestión es, como el profeta Jeremías, dejarnos seducir por Dios y, por amor, vivir de un modo diferente las cruces que inevitablemente trae la vida.

Señor, cada día es una posibilidad de mostrar mi amor. Dame la paciencia, sabiduría y fortaleza de poder hacerlo reflejándote en todos mis actos.  

No desde la resignación, el miedo o la desesperanza, sino al estilo de Jesús, poniendo el amor por encima de nosotros mismos y descubriendo que, cuando entregamos la vida por amor, es cuando verdaderamente la encontramos.