¿Somos conscientes de que la
vida no es solo un bien que conservar, sino el camino que Dios nos regala para
alcanzar la felicidad eterna?
Señor, líbrame de ser codicioso y ambicionar ser el primero
en todo. Convierte mi corazón codicioso en un corazón manso, humilde y
generoso.
Cristo quiso dejarnos la Iglesia
para seguir guiándonos por el Camino, la Verdad y la Vida. Pedro y Pablo son
testigos privilegiados de esa misión que continúa hoy entre nosotros.