lunes, 23 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Se hace necesario guardarnos de esos razonamientos que nos invitan a mirar al otro lado, como ocurrió en la parábola (Lc 10, 25-37) del buen samaritano. Señor, enséñanos a mirarte donde más cuesta.

Podemos lograr los objetivos que estimemos más significativos; podemos procurar la felicidad, pero al final únicamente me quedará el vacío y continuarán los desvelos hasta que todo se derrumbe. Entonces despertaré y comprenderé que sin Ti, Dios mío, la vida es pérdida.

Nunca olvidemos que esa felicidad que buscamos no está en nuestra indiferencia a los problemas de los demás, sino en acercarnos a ellos y mirarlos de frente, con un corazón compasivo y misericordioso.

domingo, 22 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Al diablo no se le vence tratando con él; es más fuerte que nosotros. Al diablo se le vence oponiéndole con fe la Palabra divina.

María, Tú eres ejemplo de seguimiento y obediencia al Padre, y fidelidad a tu Hijo y Señor. En ti, Madre, quiero mirarme, y a ti, Madre, quiero pedir tu intercesión para que, como Tú, yo pueda ser constante, fiel, obediente y paciente en mi seguimiento al Señor.

Jesús nos enseña a defender de este modo la unidad con Dios y entre nosotros de los ataques del que divide. La Palabra divina es la respuesta de Jesús a las tentaciones del diablo (Papa Francisco, 26/02/2021).

sábado, 21 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Con facilidad se nos va la lengua y, casi sin darnos cuenta, chismorreamos contra los demás. Es tiempo propicio para detenernos y aprender a respetar.

Eso es lo que busco, Señor, que Tú seas el centro de mi vida. Confieso que mi voluntad deja mucho que desear y que mis fracasos me alejan de Ti, mi Señor, pero mi deseo es seguirte y parecerme a Ti.

Pidamos al Señor que nos conceda esa mirada de misericordia para ver a los demás como Él nos ve. (Papa Francisco, 10-03-24).

viernes, 20 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

El camino cuaresmal no es tortura ni tristeza, sino de solidaridad y compromiso con quien sufre. Ese es el ayuno, la oración y la limosna que Dios desea.

Cada mañana, una nueva batalla que espero no afrontar solo. Sé, Señor, que Tú vas conmigo y con tu Espíritu me asistes y aconsejas para que no haga lo que me apetece, sino tu Voluntad.

No se trata de complicarse, sino de orar y permanecer atentos, con la ayuda del Espíritu Santo, para hacernos sensibles al dolor y a la necesidad de los hermanos. Así oramos, ayunamos y damos limosna.

jueves, 19 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Nuestra cultura suele identificar el éxito con el logro, la ambición y el bienestar material, mientras sospecha del sacrificio, la renuncia y la sencillez.

Es tiempo de pensar, pero no para dejar de pensar pasado este tiempo, sino para crecer en oración, generosidad y control de nuestras apetencias egoístas y cómodas que nos arrastran a olvidarnos de Dios y de los demás.

Jesús nos introduce en otra lógica: la del amor que se entrega. Una paradoja luminosa: perder la vida para salvarla y renunciar para alcanzar lo verdaderamente valioso.

miércoles, 18 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

 La Cuaresma es un tiempo de verdad para quitarnos las máscaras con las que aparentamos ser perfectos ante el mundo.

Sí, Señor, enséñame a ver en el dolor y sufrimiento una oportunidad para crecer como persona, ser más humilde y misericordioso y asemejarme más a Ti.

Es tiempo de luchar, como nos enseñó el Evangelio, contra la falsedad y la hipocresía.
No las de los demás, sino las nuestras: mirarlas de frente y combatirlas.

martes, 17 de febrero de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Mantener el deseo de darnos, aunque tengamos poco, sostiene nuestra esperanza y fortalece la fe. El Señor puede hacer mucho con lo poco que nosotros aportemos.

Entra en mi vida, Espíritu Santo, y acalla todas mis apetencias vanas y egoístas para que solo quede en mí lo bueno, lo que une, lo que da paz y lo que refleja tu Amor y Misericordia. Amén.

Sería bueno preguntarnos todos los días: ¿Qué le llevo hoy a Jesús? ¿Qué levadura está creciendo hoy en mi corazón: la que me acerca a Dios o la que me distrae de Él?