Según la imagen que tengamos de Dios,
el culto será un momento celebrativo de conversión personal y eclesial o, por
el contrario, una burda comedia de nuestro egoísmo insolidario. ¿Dónde estamos
nosotros?
Señor, ese es el camino que sigo: amar como tú nos amas. Por eso te pido
fuerza y sabiduría para superar mi egoísmo y mi orgullo, y para amar según tu
Voluntad.
Pidamos al Señor que su misericordia sea el centro de nuestro ser y la
motivación más profunda de nuestra acción. Que nos conceda la gracia de
sentirnos activamente responsables del don de la fe y nos ayude a vivirla con
sinceridad y coherencia.