¿A qué Jesús seguimos nosotros? ¿A un
Jesús poderoso que domina, somete y castiga, o a un Jesús que entrega su Vida
por amor?
Señor, cada día
experimento más mis limitaciones, mis fallos y compruebo que tu amor y
misericordia son infinitos.
¿Confiamos en que, abiertos a la acción del Espíritu Santo, encontraremos la fuerza necesaria para amar por encima de todo, incluso cuando amar nos resulte difícil?