viernes, 6 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Y nosotros, en qué actitud estamos? ¿Somos incautos y conformistas hasta el extremo de dejarnos tomar el pelo?

Gracias, Señor, porque tu Misericordia me sostiene. En ella encuentro la fortaleza para la lucha y para perseverar.

Necesitamos espabilarnos y aprender a emplear la astucia, no para engañar ni aprovecharnos de nadie, sino para combatir las injusticias y transformar las realidades que nos rodean en espacios donde florezcan la ternura, la justicia y la solidaridad.  

Porque la caridad no consiste en dejar que todo suceda, sino en comprometerse para que las cosas puedan cambiar. Y eso no se consigue desde el buenismo, sino desde una bondad inteligente, valiente y comprometida.

jueves, 5 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Dónde encontramos nuestra alegría? ¿Nos alegra que quienes estaban alejados encuentren acogida y descubran el amor y la misericordia de Dios? ¿O seguimos creyendo que algunos no merecen formar parte de su Reino?

Señor, sabes que quiero cargar con mi cruz, pero también sabes que soy débil y me cuesta. Solo no puedo. Fortaléceme y ayúdame a cargarla cada día.

¿Nos consideramos de esos 99 justos que no necesitan conversión o reconocemos que también nosotros somos ovejas que necesitan ser encontradas?

miércoles, 4 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar siguiendo a Jesús? 

Señor, hay muchos momentos en mi vida que me superan las emociones, las ansias de saber y de agradar. Dame la sabiduría de discernir el bien del mal y de no despegarme de Ti. Amén.

¿Cómo vamos asimilando y viviendo estas condiciones que él nos propone?

martes, 3 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Y nosotros? ¿Qué excusas ponemos para no escuchar, acompañar o ayudar a quienes nos necesitan? ¿Estamos dispuestos a compartir nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestra vida con quienes suelen quedar al margen?

Señor, vivimos en la esperanza de encontrarnos contigo tras nuestra muerte. Danos la sabiduría de saber vivir para morir abrazado a la cruz, signo de salvación, donde Tú has entregado tu vida para salvar la nuestra.

¿Quiénes son hoy las personas que dejamos fuera de nuestras mesas, comunidades y espacios de decisión? ¿Qué podemos hacer para que cada persona se sienta acogida, valorada y parte de la comunidad?

lunes, 2 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La resurrección de Jesús da sentido a nuestro dolor y sufrimiento. La muerte, aunque nos produzca temor y tristeza, no es el final, sino el paso a la verdadera vida. Esta certeza es la que sostiene nuestra fe y nos llena de fuerza y esperanza.

Señor, dame la sabiduría y paciencia para darme cuenta de que la santidad está en experimentar tu infinita misericordia y vivirla sobrenaturalizando los actos humildes y naturales de cada día.

No nos lo ha dicho cualquiera, ni alguien que simplemente goza de prestigio o reconocimiento. Nos lo ha dicho Jesús, el Señor, el Hijo de Dios. Se ha ido a prepararnos un lugar y volverá para llevarnos con Él. Esta es nuestra esperanza y nuestra confianza.

domingo, 1 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Seremos santos si vivimos defendiendo la justicia y la verdad, aunque hacerlo nos ocasione incomprensiones o persecuciones. Porque el mal no se vence con más mal, sino con el bien, la misericordia y el amor.

Quizás tengas los ojos del corazón cerrados y no percibas la presencia del Señor. Él siempre está a pesar del dolor. Precisamente su presencia es la que le da sentido al sufrimiento.

Seremos santos si permanecemos fieles al amor, aunque nuestra fe nos traiga incertidumbres, conflictos y dificultades de todo orden, incluso insultos y persecuciones. Porque, aun en medio de las dificultades, estaremos experimentando a Dios como amor, al procurar amar como Él nos ama.

sábado, 31 de octubre de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

En el reino de Dios, la verdadera grandeza no se mide por los puestos que ocupamos, sino por nuestra capacidad de servir y amar. ¿Son también estos los primeros valores en nuestra vida.

Ven, Espíritu Santo, y aviva mi corazón con tu amor. Lléname del fuego de tu amor y haz que todo los actos de mi vida estén impregnados de ese amor que viene de Ti. Amén.

El servicio y el amor no buscan ocupar los primeros puestos ni recibir aplausos. Prefieren el último lugar, el de quien se entrega sin esperar nada a cambio. Y, sin embargo, ¿qué hay más grande en la vida de Dios y de los seres humanos que amar y servir?