Es verdad que debemos estar
vigilantes, pero eso no significa vivir atrincherados en nuestras comunidades.
Se
trata de salir, de abrirnos y esforzarnos en vivir en la verdad y la justicia.
Señor, ayúdame a acoger tu Palabra
con humildad, a ser coherente con mis decisiones. Que mis pensamientos tanto
interior como exterior vayan de acuerdo con tu Palabra.
Se trata más de estar más atentos
a servir según la Voluntad del Señor que de estar pendientes de su venida. Lo
único y verdaderamente importante es que nos sorprenda viviendo en su Palabra.