¿Estamos nosotros en la dinámica de
responder a las injusticias desde la generosidad y la misericordia? Porque ese
es el mandato del Señor.
Señor, pierdo
la paciencia y me siento impotente ante la necedad de aquellos que no te
conocen ni quieren conocerte. Dame paz y serenidad para soportarlos.
Experimentamos lo difícil que resulta
perdonar y responder con mansedumbre. ¿Creemos de verdad que unidos al Espíritu
Santo y sostenidos por la oración, podemos lograr vivir así?