Después de escuchar esto, ¿podemos
ser los mismos en nuestras relaciones?, ¿podemos seguir creyendo que somos
buenos cristianos?, ¿podemos rezar tranquilamente el Padrenuestro, y pedir que
perdone nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden?
Señor, dame la
sabiduría y fortaleza para vivir en tu Voluntad aplicando a mi vida tus
bienaventuranzas.
Incluso podemos pensar que esto es
imposible, pero Jesús nos conoce bien y nos da la receta “milagrosa” y fácil
para vivir su mandamiento del amor: Tratad a los demás como queréis que
ellos os traten.