Jesús es el Amor
Misericordioso del Padre, humanizado en la tierra, que viene a restaurar
nuestra humanidad dolorida y a liberarnos de la esclavitud del pecado.
Señor, ¿de qué me voy a
halagar, si todo lo que soy y tengo es puro don y regalo Tuyo? Te pido, Dios
mío, que sepa administrarlo y ponerlo a tu disposición siguiendo tus Deseos y
Voluntad.
Jesús se identifica plenamente con el Padre, y nos descubre cómo es ese Dios providente y cuidadoso, llamándonos a la «vida eterna». Pero, cuidado, antes de alcanzar esa estación final, el Señor ya cuenta con nosotros para comenzar a saborearla aquí y ahora.
¿Cómo? Participando en la
obra de Dios.
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