A partir de tu
nacimiento empieza tu vida. Y cuando llega tu hora, termina. Hoy es el tiempo
de tu plenitud, de las cosas de Dios para que confíes en Él y cambies tu vida.
En Ti, mi Señor, me
apoyo y me sostengo. Sé que mis pecados me debilitan y consumen, pero Tú, Señor, no quebrarás la caña cascada ni apagarás la mecha vacilante. Todo lo
contrario, me levantas y me animas a seguir.
El reto, la clave es tu
conversión y fe en el Evangelio. Reconsidera lo que sientes y crees, enfoca de
nuevo tu mirada, confía, puedes vivir esa realidad de otra manera con y en
Jesús. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
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