El aislamiento nos aleja
de nuestra esencia relacional. Somos criaturas hechas para el encuentro y para
el amor. La sordera interior nos individualiza y nos separa de nuestra verdad
más profunda.
Dame, Espíritu Santo, la
fortaleza de saber que Tú estás presente en todo momento en mi vida, y la
llenas de todos los dones que derrama tu Espíritu. Dame la fe y perseverancia
para nunca darte la espalda.
Acerquémonos a Jesús y pidámosle que toque nuestras limitaciones, que abra nuestros oídos y destrabe nuestra lengua, para vivir conforme al destino para el que hemos sido creados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.