Sin lugar a dudas, el
amor es la victoria del bien sobre el mal. Si todos nos empeñamos en amar más
desde nuestras familias, el mundo notaría una mejoría insospechada.
Tu fuerza puede fallar y
la debilidad puede aparecer en tu vida. Pero el Señor jamás fallará. Él siempre
está contigo para ayudarte y apoyarte. Únicamente debe alargar la tuya y
permitir que Él te tome.
Lo que muchos vieron
como un fracaso —la Cruz— es, para quien cree en Jesús, el comienzo del triunfo
del amor.
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