viernes, 26 de junio de 2026

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Es digna de admiración la valentía con la que el leproso se acerca a Jesús, a pesar de la regla que se lo impedía, para suplicarle: «Si quieres, puedes limpiarme». ¿Estamos nosotros en esa misma actitud?

Eso quiero, Señor, y eso te pido humildemente. Confío y creo que, si quieres, puedes convertir mi corazón impuro en un corazón limpio, suave y bueno.

¿Creemos de verdad que Jesús puede sanar nuestras heridas y nuestras enfermedades? Y si lo creemos, ¿se lo pedimos con la misma confianza con que lo hizo aquel leproso?

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