miércoles, 6 de enero de 2021

Mt 2,1-12

Por nuestro bautismo somos sacerdotes. No el  sacerdocio del orden ministerial, sino el sacerdocio que nos consagra de poder ofrecer todo nuestro obrar y vivir al Padre Eterno. Un sacerdocio que nos relaciona con nuestro Señor Jesús, sumo Sacerdote. 

Somos también profetas. Profetas que nos da la capacidad para poder hablar de Jesús y de las enseñanzas de su Palabra en su Nombre y por la acción del Espíritu Santo, que también recibimos en nuestro bautizo. Nuestro compromiso bautismal nos exige ese don de profeta. 

Y, por último, somos también reyes. Reyes capaces conducir, gobernar y reinar en un mundo edificado sobre la paz, justicia y amor. Un mundo de entrega, solidaridad y servicio, tal y como hizo Jesús, Rey del Universo, que no vino a ser servido, sino a servir.

martes, 5 de enero de 2021

 

El primer amor es hermoso, pero corre siempre un gran peligro. Con el tiempo y la rutina se ve amenazado a la decadencia y a la devaluación. Por tanto, mantenerlo es la batalla de cada día. 

Podemos sentir admiración por muchas cosas – obras de artes, personas virtuosas y habilidades y otras – pero la admiración por el Hijo de Dios, tal y como lo experimentó Natanael, no puede convertirse en una admiración cualquiera. Él es ese Sol que ilumina toda nuestra vida.

Por tanto, cuidemos esa admiración que hemos sentido en un primer momento al encontrarnos con Jesús y no perdamos de vista que Él es nuestra única esperanza de alcanzar eso que sentimos y deseamos, la Vida plena de gozo y felicidad Eterna.

lunes, 4 de enero de 2021

 

Preparar el camino a quien venía detrás de él y a quien, decía, le precedía y no era digno de abrocharle el cordón de su sandalia fue el cometido y la Referencia que siguió Juan le bautista. Ahora, la cuestión de nuestra vida es buscar nuestra referencia.

No solo no es fácil sino que, al menos para mí, solo encuentro una. Nuestro Señor Jesucristo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Es el único que puede orientar tu vida y de darle verdadero sentido llenándola de esperanza. En él encuentras todo lo que tu corazón anhela. 

La felicidad plena de eternidad nos la señala en principio Juan el bautista. Nos indica a quien seguir y en quien confiar. Él, nos dice, es el Cordero de Dios, y, siguiéndole orientamos nuestra vida, porque, Jesús es nuestro camino, es nuestra verdad y es la razón de nuestra vida y felicidad plena.

domingo, 3 de enero de 2021

 


El Misterio de Dios te rompe la cabeza porque es superior a ti. No podrás entenderlo, pero si comprender que es posible. Y lo es porque el mundo existe y tú estás vivo, te tocas, comes y te sientes. Por lo tanto, no es un sueño sino una realidad. Vives y la vida es una realidad.

Por lo tanto, llegado a este punto, la existencia del mundo no se puede negar, ni tampoco su creación. Ahora, quien lo haya creado, no ha empezado a existir en un momento que no existía nada, sino que él – ese ser creador – tenía y tiene que existir siempre. Pues de la nada, nada se puede crear.

Así que el Evangelio de San Juan es verdadero, porque dice y habla en verdad. En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto al Dios. Por medio de Él se hizo todo, y sin Él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

sábado, 2 de enero de 2021

 

Tras el encuentro con Juan en el Jordán, Jesús es presentado por el Padre en la hora de su bautizo: Este es mi Hijo amado en quien me complazco – Mt 3,17 – y el Espíritu Santo descendió sobre Él. Desde ese momento Juan lo señalará como el Cordero de Dios a sus discípulos.                    

Esas palabras de Juan también fueron dichas para nosotros. Juan es testigo de la presentación de Jesús al mundo. Y también de la bajada del Espíritu Santo sobre Él. Y, ahora, nos lo manifiesta y proclama a nosotros. Ahora dependerá de ti y de mi seguimiento a Jesús.

Podemos negarnos – somos libres – y podemos seguirle. Lo que no podemos ni debemos es pedirte pruebas y más pruebas. Todo está ya consumado y en la Cruz nos ha dado la máxima prueba de su Amor muriendo para salvarnos.

viernes, 1 de enero de 2021

 

Si volvemos la mirada a María, descubrimos, de forma clara y notable, su humildad y sencillez. Y eso nos interpela para preguntarnos si realmente, ¿estamos nosotros dispuestos también a doblegar nuestras rodillas, proyectos, orgullo, soberbia y egoísmos?

Sin lugar a duda, experimentamos que nos cuesta mucho, más de lo que pensamos, doblegar nuestra soberbia, nuestras rodillas, nuestro orgullo y reconocer nuestros pecados. Ser humilde y sencillo es el reto que se nos presenta cada día de este nuevo año que empieza. 

Y ese reto sería el mejor objetivo para este año que empieza. Porque, no esperes que el año sea diferente y nos traiga mejoría. El año será el mismo que el anterior, solo que con dígitos diferentes. Quienes tienen que cambiar y ser diferentes somos tú y yo. Diferentes según la Palabra de dios y conformar nuestra vida a ella.