martes, 6 de abril de 2021

 

María Magdalena no se resigna a perder a Jesús, Llora y busca en su tumba con la intención de perfumarlo y limpiar su sepulcro. Su inquietud y desasosiego son manifiestos y Jesús se les aparece a aquellos que le buscan. Es de sentido común que, primero hay que buscarle.

Jesús, el Señor, está siempre presente y es Él quien da el primer paso. Lo ha dado con habernos creados y nos busca y acompaña para que recorramos el camino de nuestra vida por donde realmente debemos hacerlo. Pero, quiere y pide nuestra colaboración, para eso nos ha creado libres.

Ahora, la pregunta  se cae por su propio peso y nos interpela. ¿Qué hago yo para buscar al Señor? ¿Le llamo, me duele no conocerle y encontrarme con Él? Tu vida irá definiendo tu compromiso y tu búsqueda, y Jesús espera tu respuesta. Él está presente y dispuesto a encontrarte. Es su mayor deseo. Para eso ha entregado su Vida.

lunes, 5 de abril de 2021

 

Vivir con la esperanza puesta en este mundo significa vivir con una mirada limitada y sin esperanza. Todo, que ha empezado sin contar contigo, ahora cuenta contigo durante este corto tiempo que es tu vida. Eres libre para escoger el único camino de la verdadera y eterna felicidad.

Se hace necesario buscar sentido a esta vida. Un impulso interior nos mueve a abrir nuestro corazón a otro mundo superior donde reine la verdad, la paz y el amor. Experimentamos que estamos de paso por éste y que la muerte de este mundo – que no tiene la última palabra -  es la puerta para entrar en el otro.

El acontecimiento de la Resurrección de Jesús de Nazaret, el Señor, abre ese horizonte que duerme dentro de nosotros. Es la esperanza que llena de verdadero sentido a nuestra vida y le anima a seguir tras los pasos del Resucitado. Amén.

domingo, 4 de abril de 2021

 

Es más cómodo responder a nuestras apetencias y obedecer a nuestra parálisis. Nos sentimos más a gusto, aunque no más satisfechos ni conforme con nosotros mismos. Nuestro corazón busca otro gozo, otra felicidad que siente y palmita dentro de él. Y nos invita a buscarla.

Y es que nuestro camino es el Camino, la Verdad y la Vida. Es decir, nuestro único y verdadero camino es Jesús. Él es Camino, Verdad y Vida, y solo en, por y con Él podemos encontrar la única y verdadera razón de vivir. De vivir un vida plena y llamada al gozo y felicidad eterna.

Hoy, por tanto, es un día de esperanza, de gozo y alegría. ¡Jesús ha Resucitado!, y eso nos habla, nos manifiesta y nos descubre que también nosotros estamos llamados a resucitar en Él. Y resucitaremos en la medida que creamos en su Palabra y la vivamos siguiendo su ejemplo y estilo de vida. Amén.

sábado, 3 de abril de 2021

 

 

Son días de esperanza, pero también, para aquellos primeros cristianos, tus discípulos y apóstoles, horas y días de incertidumbre y de espera silenciosa, sin entender ni saber cómo actuar y qué hacer. Fue el acontecimiento que cambió el mundo.

Y llegó, como Jesús lo había dicho y prometido. Seré crucificado y muerto, pero Resucitaré al tercer día. Y nació la esperanza, el Camino, la Verdad y la Vida. Y desde aquel día son muchos los que se ponen en ese Camino de seguirle sin condiciones.

Pidamos, también nosotros, en este hermoso día de Esperanza y Eternidad, la sabiduría, la fortaleza y el valor de, a pesar de las dificultades que nos presentará el camino, sostenernos firmes en esa fidelidad a nuestro compromiso de bautismo y seguir los pasos de Jesús.

viernes, 2 de abril de 2021

 

Nuestra vocación interior es el amor. Es posible que muchas personas no lo adviertan ni lo descubran, pero, de una u otra manera, todos estamos inclinados e impulsados por una fuerza interior a amar. Y sin amor nos sentimos frustrados y mal. Cuando amamos, al contrario, nos sentimos bien.

Es la experiencia que todos podemos advertir y haber vivido. Cuando hacemos una obra buena, es decir, amamos, nuestro corazón se encuentra gozoso y nos sentimos satisfechos y bien con nosotros mismos. Es señal de que estamos cumpliendo de acuerdo con nuestra vocación de amar.

Por eso, no es una celebración puntual, aunque tenga rango de celebrarse anualmente, sino la celebración del verdadero sentido de la vida, el amor, por el que Jesús de Nazaret entregó su Vida de manera incondicional y gratuita para que todos nosotros entendiéramos que amar es el único sentido gozoso y feliz de nuestra vida.

jueves, 1 de abril de 2021

 

Podríamos imaginar una redención sin muerte. Creo que no nos sería posible. Para vivir hay que morir. La muerte es el paso a la Vida Eterna. Y, se supone, la muerte implica dejarlo todo y liberarte de la esclavitud de este mundo donde aparentemente lo material parece lo importante.

El grano de trigo si no muere no da fruto. De la misma manera, mi vida si se guarda, si se cuida y busca el éxito de este mundo, queda infértil y, por supuesto, no da fruto. Por el contrario, si se da, se olvida de sí mismo y llega al extremo de morir por amor, da fruto.

Ese ha sido el estilo de Jesús. Su vida transparenta ese amor incondicional que se nos da hasta el extremo de dar su Vida por cada uno de nosotros. Ahora, ¿lo entendemos? ¿Somos capaces de abrir nuestros oídos y de escucharle? ¿Nos damos cuenta de que nuestra felicidad no está en este mundo sino en el que nos propone Jesús?