jueves, 12 de agosto de 2021

 

Pero, ¿se puede perdonar setenta veces siete? Desde tus propias fuerzas te será imposible, pero desde la Gracia y el poder de Dios todo es posible. Mirando la parábola que Jesús nos cuenta en este Evangelio observamos la misericordia y compasión que Dios tiene con aquel siervo.

Le perdona toda su deuda. Sin embargo, aquel siervo no corresponde de la misma manera con respecto a la deuda de su otro compañero. ¿Te parece justo esa forma de actuar? Luego, trasladando esa experiencia a nuestro vivir de cada día, ¿no debemos actuar nosotros de la misma forma?

Desde esa perspectiva nuestra fuerza no nos puede venir de nuestro propio esfuerzo sino de la Infinita Misericordia de Dios. De Él nos viene ese poder para vencer nuestra soberbia y afanes de venganza y llenar nuestro corazón de mansedumbre y paz para perdonar.

miércoles, 11 de agosto de 2021

 

Descubrir el error del otro no es nada fácil y, todavía más difícil, saber reprenderlo. Ello implica conocer tú lo que debe ser correcto para alumbrar y reprender al amigo que lo está haciendo mal. Y, lo más difícil, hacerlo con verdadera caridad evitando dañar los sentimientos del hermano.

Toda esa actitud de corrección debe ir revestida de gran humildad y ser tratada de forma íntima y con mucho respeto. Y con mucha paciencia para no levantar enfrentamientos ni rechazos. Saber esperar también que el tiempo y la comunidad nos ayude.

Sobre todo con mucha oración, porque, cuando lo oídos se cierran será difícil que entre la verdad. Una verdad que también debemos buscar todos a la luz de la Gracia del Espíritu Santo a quien debemos abrirnos para que nos auxilie y nos asista con la verdad.

martes, 10 de agosto de 2021

 

Amar consiste en olvidarse de sí mismo para ponerse al servicio del otro. Enseguida entenderás que la cuestión no es nada fácil y que no está al alcance de nuestras capacidades y posibilidades.

Nuestro egoísmo nos supera y nuestras pasiones y concupiscencia nos pueden, impidiéndonos darnos gratuitamente por amor. Nos experimentamos esclavos sometidos y condicionados por nuestra naturaleza humana debiliatada por el pecado. Necesitamos la Gracia para poder liberarnos.

Porque, solo liberados de esas ataduras egoístas podemos ser libres para amar con un corazón desapegado, libre y entregado a buscar el bien de los demás. Un servicio gratuito y desinteresado simplemente por amor. Y así, de esta manera, nuestros frutos serán frutos de vida eterna.

lunes, 9 de agosto de 2021

 

Se hace necesario estar vigilantes y expectante en cada instante de nuestra vida. En ese aspecto no debemos nunca irnos de vacaciones porque el príncipe de este mundo – Satanás – no descansa con el fin de desviarnos de nuestro destino y camino cuando más distraídos estamos.

Por eso, necesitamos estar vigilantes y preparados. Tener, pues, nuestra alcuza llena de aceite se hace completamente necesario y vital. Eso significa que tendremos que estar alimentados con el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor – comunión – y renovados con el sacramento de la reconciliación

Fortalecidos, pues, con el Pan de Vida Eterna, podemos enfrentarnos a las tentaciones de este mundo y resistirnos a las seducciones que tratan de adormecernos y de desviarnos de nuestro destino: La Vida Eterna junto a nuestro Padre Dios.

domingo, 8 de agosto de 2021

 

 

Nos hemos hecho una composición de quién tiene que venir a liberarnos. Lo pensamos fuerte, con poder para someter a quienes nos opriman. No podemos imaginar que quien se presente como el Mesías esperado sea débil, pobre, humilde y se presente de forma insignificante y desapercibida.

Rápidamente nos viene al pensamiento: « ¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?». No nos cabe en la cabeza que uno de los nuestros, y además conocido, se proclame ahora el Pan bajado del cielo.

Y hoy sigue sucediendo lo mismo. Muchos rechazan a Jesús como el Mesías enviado y el que nos viene a salvar. Ni siquiera su Muerte y Resurrección les convence. Nos falta la fe. Pidamos ese don y creamos que en Él está nuestra salvación.

sábado, 7 de agosto de 2021

 

 

No es fácil, pues de antemano no estamos seguros de la intervención de Dios. Somos limitados y nuestra fe nos viene dada gratuitamente por nuestro Padre Dios. Nuestra fe es tan débil que no nos atrevemos a actuar. Los apóstoles no lograban liberar a aquel joven endemoniado.

Lo cierto, y en ello creemos, es que Jesús nos ha dado ese poder de curar y hacer milagros - «Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible».

Luego, si eso lo dice Jesús, ¿qué nos ocurre que no creemos? Su Palabra es Palabra de Vida Eterna. Sucede que nuestra fe todavía no da la medida para llegar a esa altura y santidad. Pero, no nos desanimemos, el camino continúa y mientras hay camino hay esperanza. Sigamos pidiendo la fe