Sabemos que si la luz se
tapa, no se ve. Y, consciente de ello, nos preguntamos: ¿Escondemos, en muchas
ocasiones, la luz de tu Palabra, Señor?
Señor, sé que soy débil
y, aunque no lo quiera, me resisto a hacer tu Voluntad en muchos momentos de mi
vida. Pero, y Tú lo sabes, Señor, quiero vivir según tu Palabra y hacer tu
Voluntad. Y eso te pido, Dios mío: ¡Hágase tu Voluntad!
¿Iluminamos o encubrimos tu verdad con nuestras acciones cotidianas? ¿Tratamos de ser faros que guíen, no sombras que oculten?
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