Cuando nos encerramos en
nosotros mismos y somos incapaces de admirar el bien y la hermosura que nos
rodean, la indiferencia se apodera de nosotros y nuestra fe se debilita. La
pérdida de la capacidad de admiración termina por entristecernos.
Aunque, y sé que lo
hago, te pidas cosas que no necesito, Señor, dame lo que me conviene para hacer
tu Voluntad. Fortalece mi vida con la oración en estrecha relación contigo,
porque Tú eres mi Camino, mi Verdad y mi Vida.
Siempre es buen momento
para recordar la importancia de mantener viva la esperanza y el respeto por
nuestras tradiciones. Hoy, a la luz de este evangelio, más aún. Pero siempre
con una actitud abierta a acoger el cambio y la renovación que cada nueva generación
trae consigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.