Hay quienes
piensan que nunca cambiarán. Se sienten incapaces de dominar determinadas
actitudes y terminan resignándose a vivir siempre de la misma manera.
Señor, cada día al despertar te pido paz, sabiduría y
fortaleza. Hoy lo he hecho de nuevo, pero también te lo pido con esta oración.
Tú, mi Señor, estás en la paz, y eso me basta.
¿No te das cuenta de que, apoyándote únicamente en tus propias fuerzas,
nunca vencerás la inclinación al pecado? Cuando descubras que con el Señor tu
mirada cambia, comprenderás que solo con Él y en Él podrás comenzar una vida
nueva.
Los niños no nacen para crecer solos. Los responsables de acompañarlos,
protegerles y cuidarles hasta que puedan valerse por sí mismos son los que les
han dado la vida. Dios ha puesto su vida en tus manos; cuídala.
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