Rodeados de ruidos y
distracciones, apenas prestamos atención a la Palabra que Dios nos dirige.
Cerramos el corazón y no permitimos que eche raíces profundas en nuestra vida
para que pueda dar fruto.
Madre, intercede por todos tus
hijos para que, fortalecidos por tu testimonio de fe y esperanza, también
nosotros, tus hijos, perseveremos, junto a ti, en el seguimiento al Señor.
Dios, nuestro Padre, conoce las piedras
de nuestra inconstancia y los abrojos de nuestros vicios. Y nos espera. Su Amor
Misericordioso es infinito y aguarda nuestra cosecha.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.