Igual que los
apóstoles, también nosotros preguntamos: ¿quién puede salvarse? Sabemos que eso
está fuera de nuestras posibilidades.
Señor, dame un corazón limpio y
libre, despojado de toda atadura, para amar como Tú me amas.
Es cuestión de
confiar, de creer que en manos de Dios podemos ser capaces de, poco a poco,
irnos liberando hasta darnos plenamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.