Es evidente que cuanto más tenemos, más
difícil nos resulta ser libres. Y sin libertad nuestras relaciones quedan muy
limitadas.
Creo, Señor, pero cada día sufro
tentaciones que debilitan mi fe. Dame la fortaleza y la perseverancia para
resistirlas y para afianzarme firmemente en tu Palabra y no desfallecer.
Cuando nuestro corazón está lleno de
cosas, Dios queda desplazado, y nuestro amor, esclavizado, limitado al quedar
nuestra libertad encadenada. Y, la experiencia nos lo dice, solo un corazón
libre es capaz de amar como nos ama el Señor.
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