jueves, 7 de diciembre de 2017

Sucede que muchos deducimos que encontrarnos con Jesús significa salir corriendo a hacer y servir. Buscamos lugares, posiblemente en la Iglesia, donde servir y colaborar, y nos llenamos de actividades con las que, pensamos, respondemos al encuentro con Jesús. Y desesperamos por convertir todo lo que se mueve a nuestro alrededor.

No es que nada de eso sea malo, pero no es el camino. Posiblemente, en poco tiempo quedaremos cansados o peleados con algunos de los que colaboramos. Se nos hunde la casa, pues la hemos levantado sobre arena. El Camino es el Señor, y permanecer en Él es la clave y el secreto. Será Él quien nos dé la Gracia para mejorar, para servir y hacer lo que realmente tengamos que hacer.

Porque, la Voluntad del Padre es que seamos capaces de amar como nos ha enseñado su Hijo, el Señor. Y eso significa tratar de parecernos a Jesús y actuar como Él. Sabemos que sin Él nada podemos, y, también sabemos que con Él y por su Gracia podemos ir mejorando. Conociéndole y escuchándole en su Palabra de cada día iremos viendo el camino a tomar.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

En algunos ocasiones, parados en un momento del recorrido de nuestra vida, reflexionamos y descubrimos que hemos llegado hasta aquí gracias a muchas dificultades que, en su día fueron obstáculos, pero que contribuyeron a darnos fuerzas e impulsos para luchar y seguir adelante. Experimentamos que gracias a ellas hemos crecido y madurado.

Pero, sucede que hay situaciones irreversibles a las que no les vemos salidas y nos acordamos de Dios. Tanto en el terreno de la enfermedad como en el de nuestras relaciones con los demás, en incluso con nuestros hábitos y dependencias a las que hemos sido sometido. Creamos o no, pensamos que sólo Él puede sacarnos de ese problema.

Tras la experiencia con Jesús, experimentamos como una bendición esa enfermedad, adicción o problema, porque, por ella, hemos encontrado al salvador de la vida. Ese salvador que mora dentro de nosotros y nuestras enfermedades y problemas nos lo tenían cegado. Por eso, experimentar nuestra pobreza nos pone en camino directo con el Señor.

martes, 5 de diciembre de 2017

No se trata de creer a ciega, que muchos argumentaran apoyándose en la razón, sino de fiarse de la Palabra del Señor. Una cosa es que no se entienda, y otra, muy diferente es fiarte y confiar en Aquel que ha demostrado quererte dando su Vida por ti.

Esa es la confianza que te pide Dios, confía en Mí. Para eso, su Hijo ha entregado su Vida y ha Resucitado. Puedes alegar que no lo has visto. Tampoco has visto a Jesús y sabes que ha existido. La historia habla de Él, y muchos testigos, entre ellos Pablo, dan testimonio de su Resurrección -1ºCo 15, 4-8-.

Y cuando te abres a la acción del Espíritu Santo, la luz empieza a invadir tu corazón y a hacerte entender muchas cosas que antes yacían en la oscuridad. Tu fe se fortalece hasta el punto que tu confianza en el Señor se va agigantando. Y caminas con esa esperanza de encontrarte con Él un día no muy lejano.

lunes, 4 de diciembre de 2017

El hombre sólo tiene una vida para poder ser feliz. Porque, la otra, la verdaderamente eterna dependerá de esta que vives ahora. Está, la presente, es la oportunidad para ganar la otra, y sólo tienes una forma de obtenerla. No con dinero, ni con éxito, ni fama, ni grandes obras ni otras cosas que puedas hacer. Se trata simplemente de amar.

Amar como Jesús nos ama. Ese ha sido el único mandato que nos ha mandado. No novenas; no actos de piedad; no cumplimientos. Simplemente amar como Él nos ama. Y eso no es fácil, sino imposible. Imposible si quieres hacerlo a tu manera y como tú piensas y quieres. Sin Él no podrás hacerlo.

Y para eso si te son necesarias las novenas, las prácticas, las celebraciones, los cumplimientos, la oración y, sobre todo, la Eucaristía. Momento cumbre de encuentro con el Señor y de donde tomamos las fuerzas de su Espíritu para imitarle y parecernos. El Centurión, sin conocer al Señor, se preocupó por su siervo y en él se encontró con Jesús. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

¿Por qué esta vida es tiempo de preparación y vigilancia? Porque, Jesús, nos habla de que llegará el momento final en el que nos será pedido el resultado de nuestro amor. Por lo tanto, todo dependerá de cómo hayamos gastado todo nuestro amor. Por eso, nuestro Señor Jesús sólo nos propone un mandato: “Ámense unos a otros como Yo les he amado”.

Y en eso consiste nuestro camino, en madurar nuestro inmaduro amor para que sea capaz de amar al estilo de Xto. Jesús. Y eso nos exige esfuerzo, vigilancia y oración. Nos exigir caminar acompañado, porque quien va sólo pierde la oportunidad de amar, ya que amas cuando, delante de ti, se presenta la necesidad del otro.

Por otro lado, no sabemos cuándo llegará el Señor y eso nos exige vivir en constante vigilancia y atención. No sólo esperando su llegada, sino estando preparados y cargados de actuaciones de amor. Porque, sólo el amor tiene el poder y la llave de abrir la puerta a la Casa de Dios.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El mayor obstáculo para el hombre es su propia ignorancia y su ceguera de no ver su propia esclavitud. Confunde los sentimientos, la pasión y sus propios gustos con el amor. O, no sabe diferenciarlo. Y cuando sus satisfacciones y sentimientos están en peligro, lucha para recuperarlas.

Ignora que lo que hace es introducirse más en la esclavitud. Porque, el hombre es libre cuando descubre la necesidad de hacer el bien que siente dentro de sí mismo, y pone todo lo demás en un plano secundario. Entonces experimenta que la felicidad se esconde ahí.

Por eso, sometido a la esclavitud de su propia dependencia no advierte que su libertad está en dominar sus propias pasiones y sentimientos, y dirigirlos al bien. Es ahí donde se esconde el amor. Porque, amar es buscar la verdad y la justicia hasta el extremo de dar tu propia vida por un mundo más justo y fraterno.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Cuando vemos el cielo nublado pensamos que posiblemente haya posibilidad de lluvia. Hoy, el Evangelio nos dice que también los cambios que experimentan la naturaleza y el mundo son signos que nos pueden alertar para saber que el Reino de Dios está cerca.

No cabe ninguna duda que para ello tenemos que conocer las predicciones que nos dice Jesús, pues de no conocerla no sabremos descubrir esos signos. Y ese conocimiento se realiza leyendo el Evangelio cada día. En él vamos conociendo todo lo que nos dice Jesús respecto a las señales que nos señalarán la proximidad del Reino de Dios.

Es verdad que no sabremos el día ni la hora, pues sería algo absurdo saberlo. Dios quiere que tú y yo estemos preparados y confiemos en Él. Y que observemos esos cambios que nos ha dicho sucederán ante de la llegada del Reino. De cualquier forma, su llegada será repentina y como un rayo fulgurante, pues así nos lo ha dicho. Y tendremos que estar preparado para ello.