sábado, 12 de diciembre de 2020


La realidad es que somos unos grandes necios. Apostamos por cosas que sabemos se van a quedar aquí y no nos pertenecen. Se acaban y nosotros somos unos simples administradores que responderemos de su administración. Tanto lo recibido material como espiritual.

También, responderemos de nuestro tiempo y de cómo lo hemos gastado. Pero, sobre todo, responderemos de nuestro rechazo a esa Palabra que, primero Juan el bautista y luego Jesús, el Mesías enviado, no hemos querido escuchar ni vivir. Por eso, como consecuencia de ese rechazo, sufriremos también como Jesús.

Y nos toca coger nuestra cruz, la que nos corresponde según nuestra época, talentos recibidos y sufrimientos. Porque, también nosotros seremos rechazados e insultados y como el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ello, así también nos tocará a nosotros.

viernes, 11 de diciembre de 2020


El hombre está siempre disconforme y se resiste a todo lo que de alguna manera no le convence o le compromete. Exige ver pruebas  y se engría cerrando su corazón a todo lo que se le propone. Sabe buscar excusas que le permitan evadirse y escapar autoenganándose de la realidad.

No se da cuenta, o no quiere mirar para su interior, de su condición de criatura y queda atrapado por su propio pecado. Porque, hasta que no lo reconozca no será capaz de encontrarse con su Creador. Porque, el camino para llegar y descubrir a su Padre Dios es la humildad.

Por tanto, Señor, reconociendo mi pedantería y prepotencia, te pido perdón por mi resistencia e ignorancia. Y te ruego sabiduría para darme cuenta de mi pequeñez y de mi condición de criatura y que por tu inmensa Bondad y Misericordia me ofreces la salvación.

 

jueves, 10 de diciembre de 2020

 

Juan proclama que el Reino de Dios está cerca y anuncia que viene quién es más grande que él y a quién no es digno de atarle la correa de sus sandalias. Pero, se descarta porque solo Jesús es quien viene y puede salvarnos. Él es el Mesías prometido y esperado.

Jesús entrega su Vida y paga con ella el rescate de todos los hombres y mujeres que quedan liberados de pecado que los esclaviza. Es a lo que nos invita Juan en el Jordan, nos proclama un bautizo de conversión y arrepentimiento como preparación al verdadero bautizo con Espíritu Santo que nos traerá Jesús.

Jesús es el Hijo de Dios que da su Vida voluntariamente para salvarnos. Él – con su Vida - rescata a todos, los del Antiguo y Nuevo testamento, y nos devuelve la dignidad de hijos de Dios y la Vida Eterna que habíamos perdido por el pecado. De ahí la gran importancia y valor del anuncio de Juan el bautista.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

 

Nosotros, por la herencia de nuestros padres, nacemos manchados, pero, por el bautismo quedamos limpios. Limpios para, como nuestra Madre María, caminar hacia la Casa del Padre. Ese es nuestro camino y nuestro destino.

Pero, somos libres y lo podemos estropear por el pecado si nos alejamos de la Voluntad del Padre. Por eso, como María, tendremos que estar unidos a Jesús y apoyarnos en Él.

Él es nuestro descanso y nuestro apoyo. En Él encontraremos la fortaleza para sostenernos en su Voluntad y perseverar como nuestra Madre, María, y guardar como ella todos nuestros problemas en nuestro corazón sabiendo que en el Señor encontraremos respuesta. Amén.

martes, 8 de diciembre de 2020

 

Por la Gracia de Dios nuestro destino es vencer al pecado. Ese pecado con el que nacemos y que, ya en la hora de nuestro bautismo lo expulsamos de nuestro corazón. Nuestra vida será una lucha constante por evitar que vuelva entrar, pero, experimentamos debilidad y flaqueza y le abrimos de nuevo la puerta.

Y nos damos cuenta que necesitamos al Espíritu Santo, el mismo que bajó a nosotros en la hora de nuestro bautismo, para expulsar de nuevo al pecado. Esa será el sino de nuestra vida, la lucha contra el pecado, porque no nos dejará tranquilo. Siempre estará tratando de convencernos de lo que él nos ofrece para que desechemos la acción del Espíritu Santo.

Porque, nuestro destino es la pureza, la limpieza de todo pecado. Somos hijos de María, la Inmaculada y, siendo sus hijos, estamos llamados a ser como ella un día, inmaculados para entrar en la Casa del Padre. Y por su intersección y la Gracia del Espíritu de Dios lo podemos conseguir. Pidámoslo a nuestra Madre. Amén.

lunes, 7 de diciembre de 2020

 

Jesús advierte la fe de aquella gente y, lo primero, es salvar. Y no se salva curando el cuerpo, sino el alma. Es lo que hay que salvar, porque, el cuerpo puede morir, pero el alma no. Y si el alma se pierde, nos perderemos para siempre.

Por tanto, lo primero es perdonar los pecados a los que se acercan creyendo en el Poder de Jesús. Tiene Poder para salvar íntegramente, el cuerpo y el alma, y ante la mirada acusadora de aquellos maestros de la ley, Jesús, sabiendo lo que están pensando les dice:

¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te quedan perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dijo al paralítico- ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’». Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa. Sin embargo, los fariseos y maestro no quisieron aceptarlo.  Ahora, te toca a ti. ¿Que piensas?