viernes, 6 de agosto de 2021

 

 

Posiblemente, el mérito – ente paréntesis – de los apóstoles fuese su perseverancia, su paciencia y confianza, a pesar de no entender nada, en el Señor. Ellos le siguieron y tocados en el corazón por la Palabra de Jesús permanecieron sin entender nada – como niños, a su lado.

Esa es la fe que, al menos en estos primeros pasos, se nos pide. Una fe como los niños, pura, bien intencionada, transparente, sincera, confiada. ¿Entienden los niños a sus padres? ¡No!, y sin embargo creen en ellos. Están seguros de que sus padres les dicen la verdad y procuran su bien.

También nosotros necesitamos creer así. No entendemos los planes de Dios, pero es nuestro Padre y busca nuestro bien. Nos promete felicidad y vida eterna, eso que todos experimentamos que deseamos en lo más profundo de nuestro corazón. Luego, ¿por qué no abrirnos y fiarnos de su Palabra?

jueves, 5 de agosto de 2021

 

La proclamación de Pedro sobre quién es Jesús es un acto que nace del impulso del Espíritu Santo. Pedro nos lo descubre cuando, poco después, recrimina al Señor su plan sobre la Pasión que le espera. No se había enterado de nada.

Es lógico y de sentido común que cuando se habla en conciencia y dándose cuenta de lo que realmente se dice con conocimiento de causa, tu compromiso es diferente y tu forma de actuar distinta. Pedro hubiese actuado de otra forma si al confesar a Jesús como el Hijo de Dios supiese en conciencia lo que decía.

Solo nos queda una posibilidad, reconocernos humildemente pobres, pecadores e ignorantes. Pequeños y necesitados de abrirnos a la acción del Espíritu Santo y a ese Don maravilloso, por la Gracia de Dios, que se llama fe. Pidámosla con humildad y, valga la redundancia, con fe. Amén.

miércoles, 4 de agosto de 2021

 

 

La fe nunca será fácil de guardar y de sostener. Sufrirá muchos altibajos y dudas que la pondrán en peligro. Necesitarás la ayuda del Espíritu Santo que ha bajado a ti en la hora de tu bautismo. Confía en Él y no te separes de su lado. Conseguirás perseverar y sostener tu fe.

El Evangelio de hoy te pone un ejemplo de los posibles retos que tendrás a la hora de probar tu fe y tu perseverancia. Aquella mujer cananea alumbra con su fe y perseverancia el camino a seguir para sostenernos en la fe. Nunca nos será fácil.

Confía en que Jesús no te engaña. Su Palabra es Palabra de Vida Eterna. A pesar de las oscuridades en la que la vida te sumerja, piensa que al final vendrá la luz. No importa cuando será el final, ahora en este mundo o después. Pero, llegará ese final de plenitud y Vida Eterna.

martes, 3 de agosto de 2021

 

¿Quién puede decir que no tiene dudas? Y es que sin dudas la fe sería algo fácil. Nuestra razón y nuestra libertad nos la ponen difícil. Queremos comprender al Señor y nuestra capacidad no nos llega para eso. Luego, necesitamos la fe para evitar hundirnos en el barro de la vida.

Una fe que en muchos momentos nos exige fiarnos como si de ciegos se tratara. Una fe que irá creciendo en nuestro corazón en la medida que nos abrimos al amor de Dios y a su Palabra. Una fe que es don y que se hará grande dentro de nosotros en la medida de nuestra confianza en su Palabra.

No hay otro camino ni otra alternativa. Necesitamos la fe y la única manera de tenerla es pidiéndola y acercándonos a Jesús. Nuestra petición no quedará sin respuesta, pero necesitamos insistir, suplicar y perseverar en nuestra petición. Porque, Jesús viene a salvarnos y liberarnos de nuestras dudas.

lunes, 2 de agosto de 2021

 

Suele ocurrir con mucha frecuencia que no presentamos batalla a las dificultades. Cuando el mundo se nos pone cuesta arriba desistimos de dar la batalla, nuestra fe se debilita y, en consecuencia, dejamos de seguir a Jesús. Algo así como aceptar que su Palabra es imposible de vivirla.

Al parecer nuestra fe depende de los resultados. Es decir, si nos exigen sacrificios, renuncias y superar dificultades, miramos para otro lado y nos dejamos llevar por nuestra razón. Al contrario, si sale como deseamos y pedimos, seguimos adelante.

¿A quién seguimos? ¿A quién nos soluciones los problemas y nos ponga la vida fácil, o a quién nos acompañe, luche con nosotros y nos enseñe a amar por encima del dolor, sacrificio y renuncias? Porque, por un lado afloran nuestros egoísmos y, por el otro, emergen nuestra generosidad y amor. ¿Cuáles escogemos?

domingo, 1 de agosto de 2021

 

 

Esta naturalidad implícita en la propia naturaleza del ser humano muestra que tras nuestro seguimiento hay siempre un interés, muchas veces escondido. Jesús descubre esas intenciones que anidan en nuestros corazones. Le seguimos buscando el beneficio material.

Jesús nos advierte que solo el Pan que Él nos da nos dará Vida Eterna. Sabemos por propia experiencia que necesitamos el pan material, pero, de nada nos servirá ese pan que nos da el sostén en este mundo si perdemos el verdadero Alimento que nos da la Vida Eterna.

Y, nuestro objetivo primero debe ser buscar ese Pan espiritual – Cuerpo y Sangre de Cristo – que nos dé ese Alimento espiritual que nos fortalezca, que nos dé la Gracia de ir, poco a poco, transformando nuestros endurecidos corazones en unos corazones de Vida Eterna