sábado, 30 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

El encuentro con Jesús desemboca en una explosión de júbilo, de alegría, de entusiasmo y esperanza. Y ese júbilo no se puede ni contener ni guardar dentro del corazón. Inmediatamente explota el deseo de compartirlo y de darlo a conocer.

Sí, mi Señor, necesito ánimo para levantarme cada día; para superar mis tedios y fatigas; para levantar el ánimo y sostenerme en pie para la lucha de cada día, para vencerme y hacer tu Voluntad. Y ese ánimo, Señor, sólo puedo recibirlo de Ti. Gracias, mi Señor.

Esa fue la experiencia tanto de Andrés como de Juan. Una vez conocieron a Jesús y compartieron una tarde con Él, quedaron entusiasmados de sus Palabras y de su mensaje de amor y misericordia. Y exultantes de alegría buscaron a sus hermanos y amigos para hacerles partícipes de ese acontecimiento. Porque, el amor y la misericordia no se pueden mantener guardados.

viernes, 29 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Lo hemos repetido muchas veces y, conviene seguir repitiéndolo, la vida que importa es para la que hemos sido creados: Vida eterna. Pero, una Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad. Y eso está en relación directa con nuestra forma de vivir y entender nuestra vida.

El camino, Señor, no es sencillo. Tú lo sabes mejor que nadie porque lo viviste y lo sufriste hasta el extremo de entregar tu Vida por cada uno de nosotros. Yo quiero también recorrer el que a mí me toca, pero, Señor, contigo a mi lado para poder soportar todos los obstáculos y dificultades del camino.

Y en esa dirección se hace necesario poner al máximo toda nuestra observación y capacidad de discernimiento. Hay señales que nos indican, como se nos dice hoy en el Evangelio, el tiempo y camino de este mundo. Y no deben ser mirados de forma indiferentes sino con atención y discernimiento para sacar conclusiones y preparar nuestro camino.

jueves, 28 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Es evidente que este mundo que, supuestamente tuvo un principio, tendrá también un final. Vivir sin este pensamiento, y no tenerlo en cuenta mientras desarrollamos nuestra vida es de una grave y gran imprudencia, pues, llegará ese momento y nos cogerá desprevenidos

Soy consciente, Señor, de que cada día cometo muchos errores. Mi debilidad es manifiesta y me vence mi pereza, mi comodidad, mi egoísmo, no sólo cometiendo pecados, sino omitiendo muchas cosas que dejo de hacer en bien de los demás. Envíame, Señor, tu Espíritu para que, injertado en Él, pueda ser, cada día, mejor.

Es síntoma de inteligencia vivir en esa preocupación. No con angustia ni tristeza, ni siquiera preocupados, sino, todo lo contrario, con la alegría y la esperanza de que el final de este mundo, o el paso de nuestra vida a la muerte, solo son el puente de nuestra llegada al otro mundo. Un mundo de justicia, amor y paz eterna.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

De nada vale ganar fama, riqueza, tener buena vida y todo el éxito que quieras si todo, tarde o temprano, acaba. Lo caduco vale poco, por no decir nada. Y lo único verdaderamente importante es apostar por esa vida que llevamos escondida en lo más profundo de nuestro corazón.

Señor, reconozco y soy consciente de que tengo un corazón contaminado, herido por el pecado, turbio y amenazado por mis pasiones y egoísmos. Sé que necesito un corazón nuevo, limpio y puro, pero, sin ti, mi Señor, me será imposible transformarlo. Haz, Señor, eso te pido, que mi corazón endurecido por el pecado se transforme en un corazón limpio, puro y suave por el amor.

Porque, es una evidencia que todos deseamos vivir eternamente. Es el anhelo más profundo que todo ser humano tiene, y al que aspira: «felicidad eterna». Por tanto, si ese anhelo está escrito dentro de nosotros es porque Alguien lo ha impreso y sellado en lo más profundo de nuestro corazón. Y ese Alguien nos la ha anunciado, prometido y nos invita a no tener miedo por defender y creer en esa Vida Eterna.

martes, 26 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

El tiempo, aunque aparente mucho puede ser una apreciación falsa. No sabemos la hora ni el momento que puede acontecer tanto nuestra hora final como el fin de los tiempos. Si bien, es verdad que hay señales que nos indican la hora final de este mundo.

Señor, todo consiste en ponerme en tus manos y dejarme conducir por tu Espíritu. Eso te pido, Señor, que me revista de tu Espíritu y hagas que mi corazón se transforme en un corazón como el Tuyo, que sepa amar como amas Tú, mi Señor.

El Señor nos lo dice claramente en el Evangelio de hoy. Nos previene para que estemos atentos y no nos dejemos engañar. Si bien, nuestra propia hora final no la sabemos, si, el final de este mundo viene marcado por unas señales que nos avisan de que su fin está próximo. De cualquier forma nuestra actitud debe ser estar preparados en todo instante de nuestra vida, para que tanto la venida del Señor como nuestra propia hora final no nos sorprenda.

lunes, 25 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Si puedes dar medio, da medio, Pero, si puedes dar uno, da uno. No se trata de da, sino de dar de lo que está al límite de tus posibilidades siempre con la buena intención de compartir con el que necesita satisfacer sus necesidades.

Señor, Tú eres mi Rey. Un Rey de Amor Misericordioso; un Rey que perdona de corazón todas mis faltas, mis desidias, mis torpezas, mis soberbias, mis vicios y pecados; un Rey que me ayuda pacientemente a crecer como persona, a ser más humilde, manso y paciente. Un Rey que me promete gozo y plenitud de Vida Eterna.

Necesidades, no sólo materiales sino también intelectuales y espirituales. Se trata de considerar al otro persona necesitada en su amplitud integral de materia y espíritu. Se trata de tomar conciencia de que lo tuyo te ha sido dado para compartirlo con los que tienen necesidades. Se trata de amar, tal y como te ama tu Padre Dios.

domingo, 24 de noviembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Posiblemente nuestras intenciones están, aunque no queramos, puestas en este mundo. Nuestra naturaleza está contagiada fuertemente por la atracción a los placeres de este mundo. El pecado nos somete, y sólo injertado en el Espíritu Santo podemos liberarnos.

Hay momentos, Señor, que me estremezco al caer en la cuenta de tu Amor Misericordioso, que no merezco ni puedo pagarte. Gracias, Señor, por darme cuenta de que por ese Infinito Amor Misericordioso, que nunca entenderé, tengo la oportunidad de encontrarte y de ser feliz eternamente. Ayúdame a no perderte y a no dejar de buscarte.

Y solo liberados podemos enfrentarnos a nosotros mismos, despojarnos del hombre viejo que llevamos a cuesta y revestirnos, por la Gracia de Dios, de ese hombre nuevo, nacido del Espíritu de Dios, en nuestro bautismo, para. libres, optar a ese Reino del que nuestro Señor Jesús nos habla. Un Reino de Paz, Justicia y Amor que llegará tras haber pasado por éste.