sábado, 27 de febrero de 2016




No se puede discutir que ese amor, que está sellado dentro y en lo más profundo de nuestros corazones, sea capaz de amar gratuitamente y sin condiciones. Así experimentamos que nuestros padres nos quieren. Sin embargo, como humanos que somos experimentamos limitaciones.

Pero la experiencia de amar pasa por darse sin pedir nada a cambio. De no ser así no es realmente amor, sino una búsqueda de compensaciones, intereses y beneficios. Ese es un amor condicionado y en esa condición pierde su esencia libre y auténtica.

El Verdadero Amor es el que nos ofrece Jesús de parte de su Padre y por Él mismo. Lo hace voluntariamente y lo da gratuitamente hasta entregar su Vida. Desde nuestra condición humana no lo podemos entender. Por eso conviene caminar junto a Él.

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