sábado, 15 de octubre de 2016


Nadie que no deje entrar en su corazón la humildad será capaz de perdonar. Porque perdonar exige comprender, y comprender lleva consigo el ser misericordioso. Porque el pecado no se perdona porque se entiende, sino por la misericordia. A pesar de no tener justificación, la misericordia te perdona.

Ser misericordioso exige humildad y sencillez, porque quien no es así no puede perdonar. Y la misericordia perdona por encima de la culpa cometida. Porque ser misericordioso es perdonar por amor. Y es esa Misericordia la que nos sostiene y nos salva.

Porque, por nuestros pecados estamos ya condenados justamente. El poderoso y suficiente nos condenarían por derecho, pero Dios, nuestro Padre, nos salva por su Amor Misericordioso. Más, para eso necesitamos ser humildes., porque son a esos a los que Dios ha venido a darles su Misericordia.

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