Es evidente que cuando
alguien se siente agraciado, le sale de dentro alabar a Dios y agradecer a
Jesús. Todos hemos oído muchas veces estas palabras de agradecimiento. Gracias
a Dios …
Señor, Tú conoces mis
pensamientos, mis deseos y mis anhelos por seguirte y creer en tu Palabra. Mi
vida sin Ti pierde todo sentido. Fortalece mi fe para que mi camino sea más
firme, más decidido y confiado. Pero acepto tu Voluntad.
Otros piensan que lo
que tienen o logran lo merecen. E, incluso, se sienten con derecho de recibirlo
sin, por eso, sentirse agradecidos. Y hasta se atreven a recriminarle a Dios,
haciéndole responsable de lo que les pase.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.