¿Dónde ponemos nuestra mirada? En
ello depende, muchas veces, nuestra manera de vivir: en lo grande o en lo
pequeño.
Sé, Señor, que sin Ti mi vida
pierde la buena orientación. Dame la sabiduría de estar, en todas mis
decisiones, apoyado en Ti y abierto a tu Voluntad. Amén.
Quien sabe dar gracias por las pequeñas cosas está preparado para recibir las grandes. Cuando despreciamos lo sencillo y cotidiano, también cerramos el corazón a los dones espirituales que Dios desea regalarnos.
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